EXPOSICIÓN
Personas con discapacidad y enfermos, otro objetivo de los nazis
La exposición ‘Aktion 4’, inaugurada este martes en Baluarte, recuerda a los grandes olvidados del exterminio nazi


Actualizado el 27/11/2019 a las 12:38
El exterminio sistemático de cerca de 200.000 personas con enfermedades mentales o alguna discapacidad es quizá una de las facetas del régimen nazi menos reflejadas en el cine o las novelas superventas. Para no olvidar a estas víctimas, promover la reflexión y sensibilizar, la entidad alemana PINEL -que lleva a cabo su acción social con este colectivo- junto al Instituto Navarro de la Memoria inauguraron este martes la exposición Aktion T4. Asesinando por convicción en Baluarte, con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos.
El título de la muestra toma el nombre del programa de eutanasia que empezó a aplicarse en el Cuartel General del número 4 de la calle Tiergartenstrasse, en Berlín. El Gobierno de Hitler, en su proyecto para recuperar la raza aria, firmó un decreto en el que calificó a las personas enfermas o con discapacidad como “seres indignos de vivir”, un lastre; era más útil matarlas y experimentar con sus cuerpos que cuidarlas.
“En Alemania existían memoriales en honor a los judíos asesinados, los homosexuales perseguidos por el Régimen o las personas de etnia gitana exterminadas, pero para la Aktion T4 no había nada”, relataba este martes el representante de PINEL, el terapista ocupacional Silvan Vera Chafer. Por ese motivo, Michael Gollnow, uno de los trabajadores de la organización germana, quiso crear la exposición.
La propuesta ya ha viajado por más de 20 ciudades de Alemania y Polonia, países en los que se acabó con la vida de estas personas hasta en 12 campos diferentes. El año pasado, tras visitar Alemania, el profesor de la Universidad Pública de Navarra Emilio Majuelo Gil puso sobre la mesa la posibilidad de traer a Pamplona aquellos sucesos. La muestra se quedará hasta el 20 de diciembre y es de acceso libre.
UNA EXPOSICIÓN ACCESIBLE
La parte más artística de la exposición, una serie de vitrinas con figuras, cartas y otras piezas que cuentan la historia de una forma visual y se ha mantenido tal y como Gollnow la diseñó. La mayoría de objetos lucen un color gris, como la pintura que recubría los autobuses que recogía a las víctimas y las llevaba a los campos de concentración. Pero, al tener que traducir los paneles informativos, explicaba el director del Instituto Navarro de la Memoria, Josemi Gastón, han aprovechado para presentar los textos “de una forma más atractiva”. También han procurado dar a la muestra un carácter inclusivo. Las vitrinas están dispuestas para que quienes acudan en silla de ruedas se puedan acercar sin problemas. Los tablones van acompañados de un código QR para personas con dificultades de visión. Y el servicio de accesibilidad cognitiva de ANFAS ha adaptado el contenido en unos cuadernillos para hacer su comprensión más fácil.
Una propuesta expositiva para dar a conocer un episodio más de las atrocidades cometidas por el régimen nazi que, según confesaba Silvan Vera, “sorprendió” a muchos alemanes. Algunos, tras ver la muestra, indagaron más en la historia de sus antepasados y pudieron concluir por fin por qué habían, simplemente, desaparecido del mapa.