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Entrevista
Periodista y escritora

Belén Galindo: “Hay personas que son inspiradoras en sí mismas”

La periodista navarra presenta este lunes ‘Un blog para cruzar el océano’ en el club de Lectura de Diario de Navarra. El libro, a través de textos escritos en el blog Sopa de Letras, recoge su experiencia vital de los últimos cinco años

Belén Galindo en el Club de Lectura de Diario de Navarra

Belén Galindo en el Club de Lectura de Diario de Navarra

Actualizada 19/12/2018 a las 16:59
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Cuando Belén Galindo Lizaldre tuvo que hacer un alto en su camino, dejar su tierra y su trabajo y trasladarse con su familia durante tres años a Estados Unidos en 2013, la periodista vivió unas semanas inciertas. Surgieron las dudas, el miedo, las preguntas sin respuesta y mucha incertidumbre sobre cómo iba a ser la vida en Chattanooga (Tennessee), en el sur de Estados Unidos. Mientras preparaba su partida, la de su marido y la de sus dos hijos que entonces tenían nueve y trece años, Belén Galindo (Tudela, 1971) intentó buscar un vínculo que le permitiera contar sus experiencias americanas, pero también, estar cerca de lo que ocurría en Navarra. Y lo encontró en Sopa de Letras, blog de Diario de Navarra al que se aferró como una tabla se salvación.

Con apenas tres meses de existencia en ese momento, el blog de la edición digital de Diario de Navarra ha crecido al mismo ritmo que Belén Galindo ha enriquecido su vida. En esas páginas virtuales ha depositado sus experiencias vitales en Estados Unidos, ha mostrado a las personas que allí conoció y entrevistó, así como con los relatos que también ha escrito desde que regresó a Pamplona en 2016. Todos estos contenidos son los que han dado forma a Un blog para cruzar el océano, el segundo libro publicado por Belén Galindo que la autora presentó en el Club de Lectura de Diario de Navarra el pasado 10 de diciembre. “Yo no me quería ir. El blog fue una forma egoísta de estar vinculada a lo mío cuando me marché”, reconoce.

Un blog para cruzar el océano es una colección de historias y vivencias que la periodista Belén Galindo presenta en forma de crónicas, reportajes o entrevistas y que resumen sus últimos cinco años de vida. El libro recopila cerca de 200 textos publicados en el blog de la edición digital de Diario de Navarra entre 2013 y 2018. Distribuido en dos partes, la primera parte del libro resume los tres años que vivió y trabajó en Estados Unidos, mientras que la segunda parte ofrece una miscelánea de historias y personas que a la autora le parecieron “perfiles” inspiradores para la sociedad.

Vinculada desde hace más de veinte años al Grupo La Información, Belén Galindo es periodista y ha ejercido labores de reportera, locutora de radio, organizadora de eventos y responsable de comunicación corporativa. En 2013 se trasladó a Chattanooga (Tennessee), donde trabajó como como editora en el periódico Chattanooga Times Free Press, colaboró en otros medios de comunicación y publicó el libro de entrevistas People of Chattanooga. Desde su regreso en 2016, se encarga de la gestión de contenidos de la plataforma Mundo DN, además de escribir cada semana en el blog Sopa de letras de la edición digital de Diario de Navarra. También pone voz al podcast Con voz propia de DN+.

Todo eran dudas cuando se marchó a Estados Unidos. ¿Por qué tanto miedo si sabía que iba a volver?

Cuando vas a un país como Estados Unidos, al principio sientes mucho miedo. El miedo te atenaza, te impide ver más allá de tus propias emociones y sentimientos. Estás tan atada por la incertidumbre que sólo piensas en tu limitado entorno. La realidad era que había que dejar Navarra, dejar mi trabajo, marcharme tres años por motivos laborales de mi marido. Nos íbamos en familia, con dos niños a los que les cambia la vida tanto o más que a nosotros, a los que había que buscar un colegio. Cuando llegas, te das un poco de tiempo. Y te das cuenta poco a poco que lo que en principio lo veías como un peligro de pérdida, de riesgo se convierte en una oportunidad.

Según deja constancia en el blog y ahora en el libro, su estancia en Chattanooga se convirtió en una grata experiencia

Cuando ya estaba allí, decidí que debía darme una tregua, relajarme y empezar a mirar alrededor con otros ojos. Me di cuenta de que tenía 24 horas todos los días para descubrir una vida nueva. Pero cuesta un poco tomar esa decisión. Comprendí que lo que había que hacer era ver lo que tienes delante sin mirar tanto lo que tienes detrás.

Con ese cambio de actitud, ¿que le aportó su estancia en Estados Unidos como para ser el origen de un libro?

Todo lo vivido allí forma parte de mi vida, no puedo renunciar a nada ni a nadie. Al principio, me pareció que tenía que contar cosas que a un navarro le pudieran llamar la atención. Desde la comida de Tennessee, en la que encontré chorizo que le llaman “chorizo Quijote”, hasta la forma de conducir, los códigos sociales, la forma de saludar o los partidos de fútbol americano. Pero en un año se me agotaron las cosas curiosas, los chascarrillos y empecé a escribir perfiles humanos. Y ahí encontré personas cuyas historias tenían mucho que aportar.

¿Por ejemplo?

James Dorris, un ingeniero que tenía 97 años y me contó su vivencia como ex combatiente americano en un campo de concentración nazi. También Monique Holeyfield, que tras más de 20 años de adicción a las drogas, acudió a un programa de reinserción y ahora es una terapeuta reconocida en el país que escribe libros y ayuda a otros a salir de las drogas. Y no puedo olvidarme de Franklin McCallie, un hombre de la alta sociedad que se enfrentó a su padre para impulsar que en su colegio, un centro de élite de la ciudad admitan negros. Este hombre marca un antes y un después en la ciudad. Algunos lo quieren por aperturista y otros lo odian por traidor.

Ha escrito más de 300 textos en Sopa de Letras. ¿Los escribe desde su perfil periodístico o humano?

No me lo planteo como periodista, sino como contadora de historias. Los relatos tienen un gran componente humano. Los de Estados Unidos son difíciles de encontrar aquí. Y en Navarra he encontrado gente a mi alrededor que, a lo mejor no tienen historias tan profundas y llamativas a nuestros ojos, pero sus experiencias son vitales. Hay personas que se ha superado a sí mismo, que han hecho algo por la sociedad, que tienen un entusiasmo, un proyecto, una trayectoria. Son inspiradoras en si mismas. Es gente anónima que me parece que aporta. No hace falta irse muy lejos para descubrir grandes personas que merecen mucho la pena. Hay que saber mirar alrededor.

¿Cuánto contenido emocional y personal hay en las páginas de Un blog para cruzar el océano?

Diría que todo. Lo que escribo nace de la vocación periodística que tengo, pero entendida como una manera de estar en el mundo. El periodismo para mí es una forma de vida, una forma de mirar. El blog es un cajón de sastre, pero con una riqueza vital impresionante. Son historias de lo cotidiano, poniendo en valor a personas que tienen algo que contar en un mundo en el que cada vez más, por desgracia, nos asaltan noticias deprimentes, negativas, preocupantes.

Cuando comparte su tiempo con estas personas, ¿llega a conmoverse?

En algunos casos sí. Por ejemplo, con Nora Gómez, que fue presidenta del colectivo LGTB, una de las primeras mujeres que se operó en Navarra. Era un hombre, estaba casado y tiene un hijo. La conocí y quería contar su historia por primera vez. Le animé y le dije: vamos a ver si te sientes bien. Yo te escucho, tu me cuentas, lo escribo y si te gusta y quieres compartir tu historia, adelante. Si no, ahí se queda nuestro encuentro. También con Pepe, un amigo de mis padres, que acudió a un Club de Lectura en Tudela, me dio un sobre, me pidió que no lo abriera hasta llegar a casa y se despidió de mí con un abrazo y lágrimas en los ojos. El sobre contenía una foto en la que yo tenía 2 años y estaba con mis padres en la playa de Salou y una dedicatoria. No pude más que emocionarme.

Además de escribir, también es una gran lectora. ¿De dónde viene ese interés?

Me gusta mucho la literatura. Cuando era una niña, leía todo lo que caía en mis manos. Recuerdo que encontré por casa la novela Raíces. La leí a escondidas porque había oído que era un libro para adultos y con contenidos fuertes. Pero lo terminé. Siempre he sido una ávida lectora de cualquier género, me da lo mismo.

En 2007 fue impulsora del Club de Lectura de Diario de Navarra

Siempre he participado en clubes de lectura, es una actividad que me parece enriquecedora y que en Navarra funciona muy bien gracias a las bibliotecas. Pensé que igual se podía organizar en un periódico. El primer año fue virtual y luego presencial, con escritores. Cuando llamé a Luis Landero, Juan José Millás y Julio Llamazares y aceptaron venir , no me lo podía creer. Ellos tres dieron forma al club de lectura.

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