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Manuel Vilas, escritor: “Cuando cuentas tu vida, arriesgas tu estimación social”

Manuel Vilas en el club de lectura de Diario de Navarra

Manuel Vilas en el club de lectura de Diario de Navarra

CALLEJA
Actualizada 26/10/2018 a las 18:19
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Echar la vista atrás y compartir con los demás tu recorrido vital es un acto de honestidad y, también, de valentía. Si además, esa infancia vivida, esos anhelos y desvelos con tu familia quedan plasmados en una novela, puede que el autor lo siente como un desgarro. Algo de dolor sintió Manuel Vilas (Barbastro, 1962) cuando se enfrentó a su pasado en 'Ordesa' (Alfaguara), su última novela. Pero, sobre todo, se sintió reconfortado tras compartir con los lectores algunos de sus sentimientos más íntimos. Por ejemplo, el agradecimiento a sus padres que le dieron la vida, así como el caos vital en el que se encontraba inmerso y al que tuvo que hacer frente.

Escrita desde el desgarro y la emoción, la novela es un viaje emocional de su pasado para rescatar la memoria y tratar de reconstruir su presente, como explica Manuel Vilas. Pero 'Ordesa' no es solo una novela personal. Es también una crónica de la España de las últimas décadas y una radiografía de esa clase media de los años 60-70 que pudo comprar su primer televisor o un coche Seat 600, convertido en todo un fenómeno social. “Es una novela autobiográfica, pero sobre todo centrada en la vida de mis padres porque yo estoy aquí gracias a ellos. Pero yo crecí en unos años en los que España cambió, de ahí también ese carácter sociológico”, comenta el autor.

Autor de poemarios como Resurrección, Calor o El hundimiento, Manuel Vilas también ha escrito ensayos y libros de relatos como Setecientos millones de rinocerontes. Y en el género de la novela, ha publicado libros como España, Aire nuestro, Los inmortales o El luminoso regalo. A dichos títulos se suma 'Ordesa', que salió a la luz en el mes de enero y, además de ser su novela más personal, se ha convertido en uno de los libros más vendidos este año en España y que pronto será traducido a cinco idiomas. Y para narrar cómo se gestó esta novela y sus experiencias vividas mientras la escribía, Manuel Vilas participará esta tarde (19.30 horas) en el Club de Lectura de Diario de Navarra.

Tras varias obras publicadas, decide dar un cambio a su narrativa y se presenta ante el público con una novela autobiográfica.

Comencé a escribir el libro unos días después de la muerte de mi madre en mayo de 2014. En el libro cuento el momento en que era un niño de 9 ó 10 años, con unos padres jóvenes y voy relatando como crecimos y vivimos todos. Me planteo uno de los objetivos clásicos de la literatura: recordar aquel tiempo, aquellas vidas que ya no están. Y con el recuerdo escrito, intentar que ese mundo no desaparezca.

¿Por qué lo hizo?

La muerte de mi madre me sumió en un huracán emocional. Me sentí huérfano, cosa que he visto que le ocurre a todo el mundo. Cuando se pierde a tu padre y a tu madre hay un sentimiento de orfandad tremendo. Y como soy escritor, resolví esa angustia escribiendo. Hay que acude a la consulta del psiquiatra o del psicólogo. Yo decidí ponerme a escribir. Por ello creo que 'Ordesa' tiene algo de terapia.

Rescata los recuerdos y se los cuenta a los lectores. ¿Quizá buscaba con ello poner un poco de orden en su vida?

Cuando empecé a escribir la novela, emocionalmente estaba muy tocado. No sólo por mis padres, sino porque estaba viviendo una situación personal muy compleja. Todo ello hizo que fuese a la escritura con ánimo casi catártico.

ENCUENTRO CON EL PASADO

Quien se adentra en la lectura de 'Ordesa' llega a percibir el desasosiego en Manuel Vilas. La pérdida de sus padres, su divorcio, problemas con el alcohol, la relación con sus hijos... ¿Necesitaba encontrarse a sí mismo?

He conseguido hablar con mi pasado y recordar es una forma de buscarse a sí mismo. Al explorar mi pasado, buscaba mi identidad. La memoria hay que ejercitarla y al reencontrarme con el pasado, he conseguido perdonarme, perdonar los errores que he cometido en mi vida. Creo que es sano asumir los errores y contarlos, aunque en la sociedad que vivimos parece que este tipo de confesiones incomodan.

¿No cuesta enfrentarse a todos esos episodios de su vida?

Tenía su parte dolorosa pero, por otro lado, el ejercicio de la memoria fue algo hermoso. Había recuerdos de mis padres que al ponerlos por escrito se hacían más intensos.Tanto, que tenía la sensación de que volvía el pasado, de que volvíamos a estar juntos. Esa sensación hermosa se convertía en dolorosa cuando me daba cuenta que todo era una ilusión. Pero los seres humanos necesitamos la ilusión para vivir y nadie puede renunciar a la memoria de su familia. La mayoría llevamos dentro del corazón el recuerdo de sus padres y lo unico que he hecho es sacarlo del corazón para ponerlo en un libro.

A pesar de ser una novela, ha comentado en más de una ocasión que no hay ficción en lo que relata. Lo que cuenta en el libro es su vida y la de su familia.

He sido absolutamente honesto con lo que pasó. Como en cualquier otra familia, hubo malos momentos, momentos complicados, etapas de silencio, de incomprensión. Y todo lo he contado. El balance es la vida vivida.

Con esa vida vivida como dice usted y el rescate de la memoria que realizó durante tres años, ¿le hubiera gustado que la relación con sus padres fuera de otra manera?

No buscaba hacer un juicio, ni censurar, ni pedir cuentas. Escribí con el ánimo de entender lo que pasó y con el ánimo de agradecer, por encima de todo, el hecho de que mi padre y mi padre me trajeran a este mundo. Hay un universal entre los seres humanos y es que todos somos hijos de alguien. Llegamos a este mundo porque dos seres humanos así lo deciden. Y a veces lo olvidamos porque estamos más ocupados en la escala social, en una forma de vida, en el trabajo, etc. Parece que vivimos rodeados de cosas urgentes y no solemos valorar ni recordar de dónde venimos. Hubo una voluntad de dos personas por traerme a este mundo y tengo que estarles agradecido por darme la vida, porque la vida es maravillosa.

Desvela muchos momentos de su vida. ¿No sintió pudor en algún momento al exponerse tan abiertamente?

Un poco sí, pero contarlo de esa manera tiene que ver con sentirse libre y con un ejercicio de explorar en la verdad. Cuando cuentas tu vida, arriesgas tu estimación social. Hasta hace cuatro días, era complicado escribir un libro autobiográfico en España, posiblemente por razones sociológicos y religiosas. Antes no podías exhibir tu vida, tan solo confesarte con el cura. Ahora puedes hacerlo, al menos así lo creo, porque estoy en un país libre. E indagar en la libertad personal me parecía muy importante.

HISTORIA GENERACIONAL

Aborda la relación de padres e hijos porque en la novela habla de sus padres, pero también de sus hijos. ¿Por qué?

Porque soy las dos cosas. Necesitaba describir ese círculo en el que nos movemos los que somos hijos y luego nos convertimos en padres. Es un espacio circula porque hay un eterno retorno de lo mismo. Los malentendidos que yo tenía con mis padres, por ejemplo, los tengo luego con mis hijos. Es una larga cadena de vida y cuando eres hijo ves unas cosas que luego no las percibes como padre.

Sus dos hijos, ¿han leído el libro?

No lo han leído porque no les ha apetecido.

¿Y usted? No me refiero a las primeras lecturas, sino ahora, cuando está en las librerías

Lo he cogido algún momento, sí, y he leído algún capítulo. Es un libro sobre la verdad, escrito desde el amor.

Cuando habla con amigos o lectores, ¿le han dicho alguna vez si se sienten identificados con lo que ocurría en su familia?

Varias veces y me asombra ese grado de coincidencia. Es un libro escrito desde los cincuenta años, cuando me dí cuenta que tenía más pasado que futuro. Nunca pensé que mi familia pudiera ser representativa de nada.

¿Por qué algunas personas llegan a sentirse identificadas, por cuestión generacional?

Elijo escribir de finales de los 60, sobre todo principios de los 70. Yo tenía entonces 10 años y traigo recuerdos a muchas personas. Al recordar mi infancia recuerdo también la España de entonces. Si yo tengo grabada en la cabeza cómo era esa España, otras personas también la tendrán. Era un país con una clase media surgida en los 60, que fue la que luego dio amparo a la transición a la democracia. En el momento en que los españoles se empezaron a comprar el Seat 600, la primera nevera, el primer televisor se estaban poniendo las bases fundamentales para que hubiese una democracia en España.

A lo largo de la novela destaca en varias ocasiones su origen social.

Quien procede de una familia que ha sufrido problemas económicos sabe muy bien de lo que hablo. Mi familia venía de la larga noche de la postguerra, venían del hambre, del silencio, de la oscuridad, del miedo, del terror. De pronto, los años 60 fue como ver la luz, había alegría, pues la gente empezó a tener trabajos bien pagados. La pena es que todo lo conseguido se está diluyendo.

¿Qué quiere decir?

Que la clase media está desarticulada, que España va a ser un país de ricos y pobres, que volvemos a los años 40. Ahora, la gente joven lo está pasando canutas. En la historia reciente de España, los padres se sacrificaban porque los hijos iban a vivir mejor que ellos. Yo he vivido mejor que mis padres y he tenido muchas más oportunidades que ellos. Pude estudiar por su esfuerzo. Y ese orden de prosperidad material en España desapareció en 2008-2009 cuando llega la crisis. Los españoles contemplan que sus hijos van a vivir peor que ellos. Es una catástrofe de la que no hemos salido.

¿Se considera una persona sensibilizada con la conciencia de clase social?

El desamparo de la clase media es catastrófico. Me da igual un partido político que otro pues debería ser un objetivo transversal a cualquier ideología politica. Y el interés brilla por su ausencia. De aquí viene la inestabilidad política en España porque la clase media está maltratada. Soy muy sensible con este asunto y me pone muy nervioso ver que estamos en un juego político en el que nadie hace nada. Sacar adelante esta clase media debería ser un objetivo de convergencia política.

Fue profesor en un instituto. ¿Qué le llevo a dejar su trabajo veinte años después?

Hice una operación de cuentas muy sencilla. Si con 50 años no me dedico a escribir, no lo haré nunca. Ahora tengo 56 años y soy escritor. Corrí un riesgo en un país en el que la profesionalización del escritor a veces parece absurda. Pero si un país no tiene escritores profesionales, no tiene nada. Yo aposté por la literatura y con ello por la pobreza radical. Me preocupa que este país busque el estilo del funcionariado y no se pongan más que trabas económicas a los autónomos. Si no se genera riqueza ni cultura, se está construyendo un país en el que no hay reflexión ni capacidad de análisis.

El relato de su vida, de su familia y de una sociedad llega a los lectores con un lenguaje muy poético. ¿Por alguna razón?

Es un libro que tiene mucha melancolía, amor, tristeza y melancolía. Todos son sentimientos muy cercanos a la poesía. Quería que apareciesen como algo poético porque la vida lo es. Y me gustaría que la gente reflexione y revise la relación con sus padres. Y si los tiene vivos, que hable con ellos.

''Ordesa''
Autor: Manuel Vilas
Editorial: Alfaguara
Número de páginas: 392
Precio 17.95 euros y 9,49 euros (ebook)
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