Amaia reina en Pamplona
Amaia dedicó ‘Miedo’ al público de Pamplona: “No sabéis la ilusión que me hace; casi lloro al comienzo”


Actualizado el 24/06/2018 a las 16:26
Miles de personas, en torno a diez mil, hicieron temblar el sábado la Plaza de Toros de Pamplona al ritmo de los éxitos de Operación Triunfo 2018. Los seguidores del talent show de La 1 llevaban meses esperando este concierto, que colgó el cartel de “vendido” horas después de que las entradas salieran a la venta a finales de febrero, y recibieron a los cantantes por todo lo alto en una noche que prometía buen tiempo y mucha música.
Después de horas haciendo cola bajo un sol abrasador, los fans celebraron acceder a un recinto en el que todavía les quedaban un par de horas de espera antes de ver a sus ídolos, pero el ánimo no decaía. A las 21.00 los que esperaban en pista se giraron y recibieron con aplausos y gritos a los padres de Amaia y Alfred que se sentaron en una de las andanadas. Poco después hacía su aparición Martí Rubira, el recepcionista de la Academia de Operación Triunfo que levanta pasiones entre los seguidores del formato. Con gritos de “¡Martí!” “¡Martí!” de fondo saludaba a los padres de los concursantes, que esperaba en una Plaza de Toros que se llenaba por minutos. A menos de 15 minutos de que comenzara el concierto el ambiente era de lo más sanferminero. Los cánticos del Riau riau se alternaban con los “¡Amaia!” “¡Amaia!” mientras la ola recorría la grada.
Con puntualidad británica sonaron los primeros acordes de una banda capitaneada por Manu Guix y la impaciencia de un público entregado alcanzó su punto álgido. Con el micrófono en alto, símbolo del programa, y la canción I’m still standing se presentaron los concursantes de Operación Triunfo. Pero Pamplona esperaba escuchar a Amaia y su primera frase desató la locura.
"UN DÍA MUY ESPECIAL"
“¡Buenas noches Pamplona!” gritaba Ricky en mitad de su Let me entertain you. “Cuántos fans, ¡madre mía!” “Hoy es un día muy especial porque venimos a la ciudad de la reina de España” “¿Quién es nuestro favorito?” “¡Amaia!”, contestaban convencidos.
Y llegó el momento. Amaia y Ana Guerra cantaban Todas las flores a coro con el público que demostró saberse la letra de principio a final, mientras las linternas de cientos de móviles ponían el ambiente. Mireia y Juan Antonio les sustituyeron en el escenario con ¡Corre!, seguidos de Marina con The voice within. “Muchas gracias por venir. Estáis desde anoche algunos, muchas gracias. Sois fuerza. Ahora viene la leona Miriam” Y la leona rugió con el himno de Pink What about us.
Juan Antonio agradecía a Pamplona su entrega con A puro dolor segundos antes de envolverse en una ikurriña que le tiraba el público. La noche siguió con Ana y Mimi y su Don’t you worry ‘bout a thing antes de que Marina volviera al escenario para cantar Don’t dream it’s over junto a Alfred, que lució un pañuelo de San Fermín atado a su micrófono, detalle que no se les escapó a los fans. “¡Alfred! ¡Alfred!”. Le pedían unas palabras. “Yo no sé qué decir de esta tierra; sois todos estupendos como ella”, aseguraba emocionado.
SILENCIO PARA 'MIEDO'
Manos vacías en la voz de Raoul y Agoney y la balada Quédate conmigo, interpretada por Nerea, que se llevó un entusiasta aplauso en Pamplona, precedieron a la vuelta de Amaia al escenario, esta vez en solitario con Miedo de M-clan.
“Estoy súper nerviosa porque ha venido mucha gente a verme. No sabéis la ilusión que me hace; en I’m still standing casi lloro. Ahora está canción os la dedico a todos”. Y por primera vez el silencio envolvía la Plaza de Toros de Pamplona, en la que sólo se escuchaba la voz de la reina, que terminó la actuación con una gran ovación. Fue Amaia la encargada de presentar a otra de las cantantes más esperadas en la capital foral, y junto a Aitana protagonizó otro de los momentazos de la noche gracias a la canción Con las ganas. Poco después Thalía hacía bailar a Pamplona con Euphoria, canción que interpretó junto a Miriam.
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Ricky volvía con un pañuelo de San Fermín anudado al cuello para recordar que “hay que darle siempre gracias a la vida”, junto a Mireia, al ritmo de Madre Tierra. Dejaron paso al momento estelar de Aitana con Issues.
“Viene una canción que canto con alguien a quien ya le tengo muchísimo cariño, ¡Luis!”, presentaba a Cepeda desatando el fervor de los fans de ‘Aiteda’ y protagonizando uno de los momentos más románticos con No puedo vivir sin ti. “Si todos aquí sois como Amaia es un placer cantar en Pamplona”, decía Cepeda.
Al grito de “¡Sapoconcho!” reclamaban los fans la presencia de Roi sobre el escenario y llegó guitarra en mano para cantar junto a Amaia Shape of you. “¡Esa Iruña! Hoy es una noche especial también para mí porque venir a la tierra de la persona que quieres pues…” Así presentaba Alfred Que nos sigan las luces, una canción que volvió a encender las gradas.
Una marea de pañuelos rojos recibió al número de la noche. En un chupinazo improvisado la letra de Shake It Out se elevó sobre el cielo pamplonés. “Que son en el mundo entero una fiesta sin igual, ¡riau riau!” les devolvía el gesto Amaia, antes de cantar City of stars junto a Alfred.
“Nadie nos va a callar nunca. No es no”, Miriam rompió el listado de temas preestablecido para cantar Hay algo en mí. Una canción compuesta por ella misma y que reza: “Soy mujer. No pertenezco a nadie”. El público se volcó con ella antes de que La Bikina resonase en la plaza. Ana Guerra terminaba la canción entre lágrimas de emoción mientras Pamplona coreaba su nombre.
Llegó entonces el turno para esa canción que el público pedía desde el primer segundo: Lo malo, junto a su compañera Aitana entonó ese “más mala yo”. El final de la noche se acercaba pero los triunfitos no se podían ir sin cantar el himno de su edición. “Sigue creando melodías que lo bueno está por llegar” cantaba un público que compartía el sueño de Camina con todos los concursantes.
¡Otra! ¡Otra! No había ganas de irse a casa y todavía no había sonado Tu canción, que puso la guinda a una noche en la que Amaia y Alfred no quisieron decir adiós sin ese beso que enloqueció a sus fans. Operación Triunfo despedía poco después el concierto con La revolución sexual, que convertía la pista en una fiesta de confeti sobre cuando el 24 de junio ya tenía media hora de vida.

