Fotos que hablan (15)
La antigua parroquia de Elizondo
Unas fotografías de 1913 muestran el templo que fue sustituido por la nueva iglesia inaugurada en 1925


Actualizado el 06/10/2024 a las 10:53
A lo largo del siglo XX, algunos señeros edificios desaparecieron por diversas circunstancias como su estado ruinoso, la pérdida de uso y función, las especulaciones sobre sus terrenos urbanizables y la falta de espacio. Por fortuna, algunas fotografías con historia nos dan testimonio de unas historias con fotografía en torno a aquellas fábricas perdidas. A través de algunas imágenes de la antigua parroquial de Elizondo, se puede recrear su fábrica, con su esbelta torre que, como otras, quedaba bien realzada en su casco urbano.
El nuevo templo se levantó con planos del arquitecto Lino Plaza de 1916, en parte por el daño de las grandes inundaciones de 1913, pero según la memoria de su párroco, don Mauricio Berecochea, porque ya “resultaba insuficiente por haber aumentado mucho el número de habitantes del pueblo”. Con un presupuesto de 755.655 pesetas y las aportaciones de numerosos vecinos, entre las que destacaron 120.000 pesetas de don Braulio Iriarte, 200.000 de doña Martina Aguirre o 100.000 de una feligresa anónima, se erigió el edificio entre 1917 y 1922, siendo consagrado con toda solemnidad, en 1925, por el nuncio Federico Tedeschini junto al obispo de Pamplona y el dimisionario de Oviedo, en una larga ceremonia de cinco horas de duración.
EL ANTIGUO EDIFICIO Y SU TORRE
Al igual que otras iglesias del valle de Baztán, la de Elizondo se había levantado en el siglo XVI, en un contexto en que algunos canteros residentes allí estuvieron en la avanzadilla de nuevas soluciones de la arquitectura, con la asimilación de la teoría y la tratadística. Uno de ellos, quizás el más notable, fue Juan de Garaicoechea y Oiz, vecino de Elizondo y estudiado por Mª J. Tarifa, que ha señalado cómo traspasó las fronteras de su valle y dejó en la capilla mayor de la parroquia de Lerín (1591) una obra sobresaliente dentro del panorama navarro de la época, en donde destaca la concha avenerada que voltea sobre su capilla mayor, similar a la que llevaría a cabo unos años más tarde en Garzain.
Una postal del interior del templo de comienzos del siglo XX, comercializada por G. Marín, realizada el día de Ánimas, dimos a conocer y estudiamos en la edición en papel de Diario de Navarra (20 de septiembre de 2019).
La documentación de Elizondo nos informa de que su parroquia, ubicada en la actual plaza, fue llevada a cabo por una familia de canteros de la tierra. En 1587, Juan Martínez de Leizagoyen contrató la prosecución de sus obras que ya había comenzado su padre Juan de Leizagoyen. Se trataba de una construcción sencilla, con una nave y crucero con su coro a los pies, a la que se añadió más tarde una gran capilla en el lado del evangelio.


Como otras parroquias del Valle y aprovechando una buena coyuntura en todos los aspectos, también se amplió en el siglo XVIII. En 1761 se realizó una ampliación del templo parroquial bajo la mirada atenta del baztanés don Pedro José Echenique, vecino de Errazu y teniente de alcalde del Valle. Aparece en 1761 en la escritura de ampliación como director del proyecto, atendiendo a que era “de piadoso celo, inteligencia, experimentado en las muchas obras fiadas por el tribunal a su prudente dirección” y como apoderado “toda la dirección e intervención” en el encargo del retablo mayor de la misma parroquia, suscrito con Silvestre de Soria en 1762, bajo el patrocinio de don Ambrosio Agustín de Garro, caballero de la Orden de Santiago y tesorero del Infante don Luis Antonio Jaime. Sin duda que Pedro José Echenique había leído y viajado, como otros personajes del mismo siglo en otros puntos de Navarra que también se responsabilizaron de aprobar trazas y proyectos, sin ser propiamente artífices.
En su exterior destacaba la hermosa y esbelta torre de cantería y corte clásico, que fue sufragada por un anónimo donante y realizada por José Poudez, arquitecto de la localidad francesa de Pau, muy activo en la Navarra septentrional a lo largo de tres décadas, entre 1775 y comienzos del siglo XIX, en obras tan señeras como el hospital nuevo y la casa prioral de la colegiata de Roncesvalles, la parroquia de Zugarramurdi, el monasterio de Urdax o la casa Estebecorena o Istecorena de Elizondo.
Los contratos para la realización de la torre, rubricados en 1780, son riquísimos para todo lo referente a precios y a las canteras de extracción de la piedra, su labra y traslado, con acuerdos con distintos canteros y carreteros, que debían traer los sillares labrados a pie de obra. El coste de la obra ascendió a 2.600 pesos de a 8 reales y 36 maravedís el real. Aunque el plazo de ejecución se fijó para fines de 1781, la cancelación de la obligación por las partes no se firmó ante el notario hasta febrero de 1784.
LAS FOTOGRAFÍAS
El autor de las tomas fue Félix Mena Martín (Burgos, 1861-1935), fotógrafo profesional, que se estableció en Pamplona hacia 1884, asociándose pronto con José Roldán, entre 1888 y 1889. Más tarde, ya independizado, trabajó en Elizondo. Sus fotografías nos muestran la vida cotidiana en esta localidad y el Baztan. Son famosas sus tomas de la riada que sufrió el valle de 1913. Las dos fotografías que presentamos se conservan en el Archivo General de Navarra y proceden del fondo de la casa Osambela de Huici, a la que perteneció Fidel Astiz Iriarte (1881-1957), hijo de Zacarías Astiz Juanmartiñena (1852-1943), abogado, fundador de La Vasconia y de Diario de Navarra y de María Francisca de Iriarte Muguiro, propietaria de la casa Osambela. Fidel fue fotógrafo, también fue abogado y vicepresidente del Tribunal Tutelar de Menores de Pamplona. Su afición por la fotografía le llevó a hacer numerosas instantáneas realizadas con placas de vidrio y nitrato, con temática familiar, retratos, viajes, caza y equitación.
Ambas instantáneas miden 9 x 14 cms., están realizadas en papel baritado, mediante el procedimiento de gelatina de revelado químico. Su fecha coincide con los días inmediatos a la riada de Baztán acaecida el 2 de junio de 1913. En el reverso aparecen marcas impresas de tarjeta postal y sello de tinta del estudio fotográfico con esta inscripción: “FÉLIX MENA Fotógrafo. ELIZONDO”.
* Ricardo Fernández Gracia. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro. Universidad de Navarra