música
Así ha sido el concierto de Los Tigres del Norte en el Navarra Arena
El grupo mexicano llenó con su música el polideportivo pamplonés durante más de tres horas


Actualizado el 13/04/2024 a las 23:34
Los Tigres del Norte rugieron durante más de tres horas en su concierto en el Navarra Arena, e hicieron rugir a los seguidores que prácticamente llenaban el polideportivo, en una configuración en la que en la cancha había sillas.
El respetable iba accediendo sin aparentes apreturas al Navarra Arena, y aquello ya tenía sabor de tumulto. A las 20:00 h de una tarde cuasi veraniega, siendo un 13 de abril, daban ganas de apurar la última cerveza antes del encuentro con Los Tigres del Norte, en su retorno más de una década después, con una Navarra que les quiere y mucho.
Pero al respetable le pilló el toro porque el concierto empezó muy puntual, a las 20:03, a pesar del trasiego. Y quedaba aún mucha gente por acomodar en pista y gradas. Los Tigres comenzaron con sus corridos, con ‘La camioneta gris’ y ‘Pakas de un kilo’. Y sí, aprovecharon para saludar y agradecer la oportunidad de estar de nuevo por aquí. “Es un honor para nosotros”.
Los cuatro Hernández se desplegaban en línea en la boca de escenario y el baterista Oscar Lara quedaba atrás. La iluminación fue tomando presencia cuando los ritmos cambiaron de corridos a cumbia. Combinaban colores básicos desde las varas más altas a las dos hileras de móviles en el suelo dispuestos en diagonales a los flancos del escenario. Las pantallas de video arriba en los laterales del escenario daban imágenes en formato vertical (las redes sociales y los videos en formato vertical ya nos han colonizado).
Y todo se vino muy arriba cuando Los Tigres anunciaron que ahora venía ‘La reina del sur’. Fueron muchas las voces que tararearon el corrido. Luego continuaron con ‘Quiero volar contigo’, momento en que media docena de bailarinas en vestimenta roja y faldas cortas y con volantes, más en vena can-can que en típica ranchera, salieron a escena para marcarse una coreografía. ‘La tumba falsa’ logró que la temperatura ambiental ascendiera notablemente. “Ya los tenemos metiditos en calor”, clamaban.
Las cumbias se hacían cierto sitio entre los narcocorridos. Y los efectos de balaceras también tomaban sus momentos protagonistas. Después de una coreadísima ‘El rengo del gallo giro’ llegó una de las más esperadas de la velada, ‘La banda del carro rojo’, uno de sus grandes himnos, signo y seña de identidad, interpretada por el veteranísimo Jorge Hernández (70 años) que sigue en muy buena forma vocal en su personalísimo estilo interpretativo. A Jorge le relevaban en la voz principal Hernán (también en corridos) y Luis y Eduardo en cumbias, etc.
Antes de interpretar ‘La jaula de oro’ aprovecharon para saludar con respeto a todos los que estaban de media Latinoamérica. “Nicaragua presente, Colombia presente, El Salvador presente, Estados Unidos, México, y por supuesto Navarra”... Así unas cuantas más... Había que rebajar un poco el ambiente y dedicaron a algunos amigos presentes la balada ‘Directo al corazón’.
Algunos aprovecharon para bailar “bien amarraditos”. Y siguió un corrido desmayado titulado ‘En que fallé’. Cuando anunciaron el corrido de Pedro y Pablo el respetable se vino de nuevo muy arriba. “No es que Pablo fuera malo o que no supo apreciar el sacrificio de hermano que Pedro supo brindar. De Leticia mejor ni hablo, ella sí se portó mal”...
Cuando anunciaron que llegaba ‘La carta’ transmitieron su “orgullo” de que llevara 130 millones de escuchas, “gracias a esto de las nuevas tecnologías”. Y llegó la sorpresa cuando un mariachi (5 violines, 2 trompetas, guitarra y guitarrón) les relevó en el escenario, con la instrumentación amplificada pero con las voces al natural, sin micrófonos, interpretando ‘Negrita de mis amores’... 12 bailarines (mujeres y hombres) en trajes regionales de charros les acompañaron con su coreografía.
A aquello le siguió un pasodoble. Y después, ya con Los Tigres en el escenario, se dieron competiciones de voces entre hombres y mujeres. Llegó el momento de apretarse en el cariño y, aprovechando la presencia del mariachi en el escenario, fueron interpretando ‘El último beso’, y ‘El hijo del pueblo’.
Continuaron con un set de versiones del gran Vicente Fernández con los temas ‘Hermoso cariño’, “Por tu maldito amor” -que tuvo una sentidísima intervención del dúo de trompetistas del mariachi y, por supuesto, la voz de Jorge Fernández- y ‘Mujeres divinas’ que dedicaron “a todas las mujeres hermosas que nos acompañan esta noche” y una elegante y hermosa coreografía de cinco de las bailarinas luciendo cinco mantones de color del ballet folclórico “Leyendas de México”.
El reventón llegó cuando anunciaron que “Ahora vienen todas las que ustedes prefieren” y así comenzaron con ‘Jefe de jefes’... Los uuuu yaaaa ya sonaban con ‘La carta abierta’ y su letra bien cantada por el respetable: “Por pobre me despreciaste, para ti no valgo nada. Te deslumbró más el oro que el amor que yo te daba. Pero el recuerdo que llevas, ese no lo borra nada”. Y le siguió ‘Golpes en el corazón’, que contó con los componentes del Mariachi en el acompañamiento pero vestidos de elegante negro en lugar de sus trajes de charros.La fiesta continuó con 'Señor locutor'. Después, anunciaron a Paulita y a Mauro. En pleno escenario, ella se le declaró y le regaló un anillo de compromiso. "Y que Dios les bendiga y les dé mucha salud", les desearon los Hernández. Luego llegó 'La rutina' con los 12 bailarines en colorido vestuario de norteños. La iluminación rayaba a bastante más altura que una pobretóna realización audiovisual.
A fuerza de golpes de corrido (y narcocorrido) llegó el momento de 'Contrabando y traición', la canción que les abrió las puertas de España. Sin duda, una de las historias de su condición de trovadores mexicanos que más puertas les ha abierto, y esa letra que reza: "Una hembra, si quiere a un hombre, por él puede dar la vida. Pero hay que tener cuidado si esa hembra se siente herida. La traición y el contrabando son cosas incompatibles". A los sones de 'América' aprovecharon para presentar al grupo, al mariachi y al grupo de bailarines.
Hicieron un ligero amago de irse... "¿Tienen ganas de más?". Y así fue. La fiesta continuó con 'La sorpresa' y luego abriendo las puertas a las peticiones del público. Por eso, cantaron 'Camino de Guanajuato' de José Alfredo Jiménez. Siguió 'Tres veces mojado', una de sus duras canciones de los que se juegan la vida en la frontera. Ese punto tan dramático de muchas de sus historias continuó con 'El niño y la boda'.
Ese sentimiento, entre quebrado y festivo, aún se mantuvo en otra media docena de canciones para este reencuentro que duró más de tres horas largas.
