Fotos que hablan (10)

El retablo más caro de Navarra estaba en Cascante y se quemó en 1940

Prendimiento del desaparecido retablo mayor de Cascante. Foto de la monografía de Georg Weise de 1959
AmpliarAmpliar
Prendimiento del desaparecido retablo mayor de Cascante. Foto de la monografía de Georg Weise de 1959
Prendimiento del desaparecido retablo mayor de Cascante. Foto de la monografía de Georg Weise de 1959

CerrarCerrar

Ricardo Fernández Gracia. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro. Universidad de Navarra

Publicado el 04/02/2024 a las 05:00

El retablo mayor de la parroquia de la Asunción de Cascante fue, sin duda, el más caro de Navarra. Su coste se calculó, nada más y nada menos que en la astronómica cifra de 7.500 ducados. Sus autores fueron los afamados Pedro González de San Pedro y Ambrosio de Bengoechea, seguidores directos de Juan de Anchieta, que lo contrataron en 1592. Su ejecución quedó fijada en el plazo de cinco años. El proceso de ejecución estuvo rodeado de diversos incidentes, ya que ni González ni Bengoechea aceptaron de buen grado compartir la empresa. Transcurridos los cinco años previstos, el retablo no estaba terminado, lo que dio lugar a un proceso litigado en los Tribunales Reales navarros. Por fin, la obra quedaría finalizada en 1601.

Detalle del retablo mayor de Cascante. Foto Mas (1916). Fototeca del Archivo General de Navarra
AmpliarAmpliar
Detalle del retablo mayor de Cascante. Foto Mas (1916). Fototeca del Archivo General de Navarra
Detalle del retablo mayor de Cascante. Foto Mas (1916). Fototeca del Archivo General de Navarra

CerrarCerrar

La documentación sobre el mismo es abundante y la han estudiado Sanz Artibucilla, Fernández Marco y Criado Mainar. Un voraz incendio en la noche del 14 al 15 de mayo de 1940 lo destruyó totalmente. Las fotografías que conocemos de la pieza proceden del Archivo Mas y se conservan en la Fototeca del Archivo General de Navarra. Otras, con detalles de algunos de sus relieves, tomadas antes del incendio, las publicó el profesor Georg Weise en su obra sobre la plástica renacentista y del barroco temprano (Tübingen, 1959).

Cronología del retablo

  • 1587: el obispo de Tarazona, don Pedro Cerbuna, dejó el siguiente mandato de visita pastoral: “hagan hacer y pintar y acabar el retablo para el altar mayor bueno y decente cual conviene dentro de dos años, so pena de 12 ducados”.
  • 1592: remate. El perito burgalés García de Arredondo, requerido por los de Cascante, determinó la adjudicación para González de San Pedro y Bengoechea, prescribiendo que para las calles laterales se siguiera la propuesta de la traza de González de San Pedro y para la central la solución de Bengoechea
  • 1593: escritura de contrato en 7.500 ducados con Pedro González de San Pedro y Ambrosio de Bengoechea
  • 1595: requerimiento para que los maestros residiesen en Cascante y finalizasen la obra del retablo. Exigían que la obra se hiciese en la localidad “para que mejor pueda ser vista y reconocida por cuanto los dichos escultores no cumplen con la escritura y otras y por experiencia se halle que en hacer la obra fuera y estar ausentes del ensamblador es en notable perjuicio y daño”. Asimismo, se quejan del incumplimiento con lo pactado en cuanto a los plazos estipulados. En la contestación al requerimiento afirmaron que habían estado allí, en Cascante, tres años con sus familias y ahora en la montaña desbastando las piezas de nogal para las historias y figuras, “y también, como saben y les es notorio, las historias y figuras son muy grandes de gran peso y para el portear de ellas conviene desbastarlas todo lo posible por estar en partes que no se pueden carretear ni llevar en acémilas, antes que ir en muchas partes a brazos de hombres y así conviene que la madera se apure y seque para que la obra vaya en su perfección”. En Cascante tenían los escultores a un experto ensamblador -Domingo de Bidarte- trabajando en el “edificio de arquitectura”, mientras que de las figuras e historias de relieve se encargaban ellos. Bengoechea argumentó que el clima de Cascante no le iba bien y se quedaba sin fuerzas para esculpir, con estas palabras: “y estando en ella no puede trabajar ni hacer ninguna cosa de fuerza y que para trabajar con imágenes y historias de tanta corpulencia que conviene haber de disposición y fuerzas”.
  • 1601: el retablo estaba concluido y en Cascante hubo algunas quejas, incluso de carácter iconográfico, según escribe Pedro de Madrazo recogiendo un texto elaborado por el ilustrado tudelano Juan Antonio Fernández.
  • 1616-1618: los desacuerdos no afectaron sólo a la parte contratante, sino a los propios artistas. Así lo prueba la demanda de Ambrosio de Bengoechea contra Inés de Álava, viuda de Pedro González de San Pedro, sobre desembargo de 289 ducados de los primicieros de la iglesia parroquial de Cascante para pago de las esculturas del retablo
  • 1620: se procedió a la liquidación de cuentas con Ambrosio de Bengoechea

UN TEXTO EXCEPCIONAL PARA SU ESTUDIO

El retablo quedó sin policromar y como documento excepcional acerca de su recepción en el tiempo, particularmente a finales del siglo XVIII, contamos con el testimonio del ilustrado tudelano Juan Antonio Fernández (1752-1814), afamado archivero, hombre de letras y conocedor como pocos de la historia de Tudela y su merindad.

Abrazo ante la Puerta Dorada de San Joaquín y Santa Ana del desaparecido retablo mayor de Cascante. Foto de la monografía de Georg Weise de 1959
AmpliarAmpliar
Abrazo ante la Puerta Dorada de San Joaquín y Santa Ana del desaparecido retablo mayor de Cascante. Foto de la monografía de Georg Weise de 1959
Abrazo ante la Puerta Dorada de San Joaquín y Santa Ana del desaparecido retablo mayor de Cascante. Foto de la monografía de Georg Weise de 1959

CerrarCerrar

Con destino a una de sus obras, la 'Descripción histórico-geográfica de la ciudad de Tudela y de los pueblos de su Merindad' (1787), escribió un texto sobre uno de los grandes retablos romanistas navarros, el de la parroquia de la Asunción de Cascante, desgraciadamente desaparecido a consecuencia de un gran incendio, en el mes de mayo de 1940. El texto, fechado a fines del siglo XVIII, resulta extraordinario porque no contamos apenas con ese tipo de descripciones y valoraciones de obras señeras, anteriores al último cuarto del siglo XIX, a fortiori si la pieza ha desaparecido, como ocurre con el retablo cascantino.

No son frecuentes documentos como el del ilustrado tudelano para la historia del arte navarro. No es ni un contrato, ni una tasación, ni unas cuentas, ni las diligencias judiciales de un pleito. Se trata de unas notas históricas, junto a unas reflexiones, con juicios propios. El documento lo transcribimos en nuestro blog (https://www.unav.edu/web/con-fondo-y-forma/noticia/-/contents/16/02/2023/el-desaparecido-retablo-mayor-de-la-asuncion-de-cascante-visto-por-juan-antonio-fernandez-en-1787/content/trDh95xnSICt/43844141).

Sus párrafos son hijos de aquellos años, en los que imperaba el academicismo y se imponía definitivamente el gusto neoclásico. De su lectura se infiere que Fernández conocía los volúmenes del 'Viaje de España' de Antonio Ponz, secretario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, al que cita como autoridad.

Entre los conceptos que maneja destacan los de corrección, buen gusto, delicadeza, elegancia, verdad y hermosura en lo formal, y propiedad en lo histórico. Todos ellos se ajustan a unas apreciaciones muy utilizadas en la literatura artística del momento y en la correspondencia de los académicos.

De su contenido del texto destacaremos la noticia que aporta sobre la existencia de un modelo de madera realizado para el grupo principal de la Asunción de la Virgen, que poseía Francisco de Villanova y que, lamentablemente, no se ha podido localizar. Este último personaje pertenecía a un noble linaje, fue alcalde de la ciudad, nació en 1743 y falleció en 1801, siendo enterrado en la Victoria. Una de sus hijas, María Antonia, contrajo matrimonio con Francisco González de Castejón y Veráiz, alcalde de la Corte Mayor de Navarra.

Grupo de la Asunción del desaparecido retablo mayor de Cascante. Foto de la monografía de Georg Weise de 1959
AmpliarAmpliar
Grupo de la Asunción del desaparecido retablo mayor de Cascante. Foto de la monografía de Georg Weise de 1959
Grupo de la Asunción del desaparecido retablo mayor de Cascante. Foto de la monografía de Georg Weise de 1959

CerrarCerrar

Juan Antonio Fernández lamenta en su texto que el resultado final en el grupo asuncionista no se adaptase al modelo referido, mucho más adecuado en sus formas, para el fin que se perseguía en aquel pasaje. Por último, también son dignos de leerse las líneas que dedica al hecho de que la pieza quedase sin policromar, así como lo referente al tema inmaculista en el pasaje del Abrazo de san Joaquín y santa Ana ante la puerta dorada.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora