Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Cine

Raphael hace memoria en San Sebastián

El cantante presenta "Raphaelismo",  una serie documental que repasa su carrera

Ampliar Raphael, en el Festival de San Sebastián.
Raphael, en el Festival de San Sebastián.
Publicado el 20/09/2021 a las 06:00
Sabes que ha venido una estrella cuando camina rodeada de guardaespaldas y todas las cabezas se giran a su paso. Así entró ayer Raphael a la sala de ruedas de prensa del Kursaal para presentar Raphaelismo, una serie documental que repasa su vida y su carrera en cuatro capítulos de una hora y que Movistar+ emitirá el año que viene. No es la primera vez que el cantante pisa el Festival de Cine de San Sebastián. Hace seis años vino con Mi gran noche, la película de Álex de la Iglesia que le permitió reírse de sí mismo en la piel de un divo engreído y cruel, amenazado por un artista jovenzuelo al que daba vida Mario Casas. “Me gustaría venir a San Sebastián cada año”, arrancó este mito del folclore nacional, que a sus 78 años sigue planeando giras de varios meses por Latinoamérica.
Y es que Miguel Rafael Martos Sánchez (Linares, Jaen, 1943) siempre ha estado ahí. Quizá haya algún desinformado que lo contemple como un simpático icono kitsch, pero para eso están las toneladas de información que ofrece Raphaelismo, un abrumador trabajo de Charlie Arnaiz y Alberto Ortega, los directores que estuvieron nominados al Goya por Anatomía de un dandy, otro fantástico relato biográfico sobre Francisco Umbral. La plana mayor de la música española -Bunbury, Calamaro, Iván Ferreiro, Vega, Pablo López…- rinde pleitesía al protagonista. La serie todavía se está haciendo y en San Sebastián solo se ha visto el segundo episodio, pero las sorprendentes imágenes de archivo y el elaborado tratamiento de las mismas, que incluye recreaciones de ficción, como si fuera una película, adelantan que Raphaelismo será, sin duda, el documental definitivo sobre el artista.
Como se escucha en el filme, quien reina en los karaokes es inmortal. El Yo soy aquel que Raphael cantó en el Festival de Eurovisión de 1966 permanece en la memoria colectiva de un país que aquel año vivió como una afrenta nacional que su artista perdiera en Europa. “A veces hay que perder para ganar. Y con Eurovisión gané”, reconoce el cantante. “Ahí quedó clara mi valentía y mi forma de encarar mi vida y mi trabajo. Empecé a cantar con cuatro años. Y siempre, a mi manera. De ahí lo de Raphaelismo, porque yo no imito ni me parezco a nadie, aunque muchos hayan querido imitarme” Al año siguiente repitió en Eurovisión con Hablemos del amor, también compuesta por Manuel Alejandro. Y poco después el sueño de actuar en el Olympia de París, como su idolatrada Édith Piaf, se cumplió. Raphael cuenta en la serie que pudo retirar a su padre ferrallista del andamio encargándole que le hiciera una casa en Málaga. Tardó tres años. También confiesa que su padre no era de muchos abrazos.
En aquellas giras de nueve meses por el mundo, Raphael cantó en el Madison Square Garden, el Carnegie Hall, El Patio en el DF, el Flamingo de Las Vegas… El show de Ed Sullivan, que dio a conocer al mundo a Los Beatles, hizo lo propio en 1970 con El Niño de Linares. ¿Cree Raphael que el público actual conoce todas estas hazañas? “Yo creo que la gente sabe todo lo que he hecho”, responde. “Son ya muchos años. Considero que el público me conoce y me quiere. Llena mis teatros y compra mis discos. Yo estaré aquí hasta que vosotros queráis”. A finales de los 70, cuando triunfaban los cantautores comprometidos políticamente, los baladistas como él estaban de capa caída. Así que Raphael hizo las maletas y se reinventó. “Nunca me he considerado fuera de moda”, remarca. “En los 80 saqué mi disco más potente, que contenía En carne viva, Qué sabe nadie… Necesitaba más campo y me fui al otro lado del charco durante diez años llevándome a mi familia. Vivimos en Nueva York, Miami y México. El público español no se había olvidado de mí y cuando volví fue la repanocha”.
CAMISA Y PANTALÓN NEGRO
"Raphaelismo" cuenta con imágenes procedentes del archivo personal del artista y de la discográfica Universal. Los directores mantuvieron cinco largas entrevistas con el protagonista y se beneficiaron de la colaboración de su mujer, la periodista Natalia Figueroa, y de sus tres hijos Jacobo, Alejandra y Manuel Martos. Su boda en Venecia fue un acontecimiento: la nieta del conde de Romanones, una mujer moderna para la época que no se conformó con lo que se esperaba de una chica bien, y el cantante que más discos vendía vivieron una historia de amor que continúa medio siglo después. A la fuerza de canciones que siguen poniendo los pelos de punta, la serie suma raros momentos de sinceridad en un proyecto de estas características, como cuando Raphael reconoce el error de llevarse a su madre a Las Vegas con 21 años. “Pensé que iba a ser maravilloso y fue un infierno, me hizo la vida imposible. Allí donde esté, mi madre me querrá más por haberlo dicho”.
¿Por qué viste de negro en sus conciertos? Porque en México le perdieron la maleta y su representante le apañó una camisa y un pantalón de ese color. Raphael también se sincera en el documental sobre el episodio de estrés que le obligó a descansar un tiempo a comienzos de los setenta, cuando forzaba su voz en dos conciertos diarios. Y por supuesto aparecen sus películas, en las que el llorado Mario Camus tuvo tanto que ver. “Fue el primero que confió en mí como actor. Me exigió una prueba de interpretación que hice con José Bódalo”, recuerda el cantante en San Sebastián. “Mario fue un tipo maravilloso que estuvo muy presente en nuestras vidas”.
Raphael jura que lo suyo es pasión auténtica por su oficio. Y que, si no todas, unas cuantas canciones suyas quedarán ahí para siempre. “Hay que tener respeto por alguien que lleva seis décadas sobre un escenario”, afirma Iván Ferreiro en la serie. “Yo, aunque odiara las canciones de Raphael, seguiría siendo raphaelista. Por respeto”.
volver arriba

Activar Notificaciones