Muere Iñaki Astondoa, el más joven de Los Iruña'ko
Pamplonés nacido en 1936, residía en Nueva York desde que se disolvió el grupo hace 54 años


Actualizado el 14/02/2019 a las 08:58
El pamplonés Iñaki Astondoa García, el miembro más joven de Los Iruña’ko, falleció este miércoles 13 de febrero a los 82 años en Nueva York, donde residía desde la disolución del grupo en 1965. Su última visita a Pamplona fue en octubre del año pasado, ya muy enfermo pero con fuerzas para viajar y pasar unas semanas con su familia. Jokin Zabalza, hijo de uno de los fundadores de la formación, Joaquín Zabalza -fallecido en 2005-, calificó la voz de Astondoa como “una de las más impresionantes y espectaculares de Navarra”.
La visita de octubre fue excepcional, ya que anualmente viajaba a Pamplona coincidiendo con los Sanfermines, y ya lo había hecho ese año. En esa ocasión, además, participó en un acto institucional de reconocimiento a Los Iruña’ko por parte del Gobierno de Navarra. Acudió junto con los componentes del grupo Enrique Abad y Enrique Los Arcos y familiares de los fallecidos Alberto Huarte y Joaquín Zabalza.
Astondoa llegó al grupo en 1957, sustituyendo a uno de los fundadores, Josecho García, que debió abandonar la formación por motivos personales. La oferta de un representante de la discográfica Columbia de grabar en un estudio de San Sebastián fue el impulso definitivo para la formación musical de Navarra más internacional, que popularizó las canciones sanfermineras y el folclore de su tierra y sumó 2.500 actuaciones por 30 países en nueve años de existencia.
La sustitución de García por Astondoa se produjo cuando el grupo partió hacia América. Barítono-tenor, había sido campeón de jotas infantil, había cantado en el Orfeón Pamplonés y tenía facilidad para todos los géneros. Ya en Los Iruña’ko, su carácter extrovertido le llevó a convertirse además en el showman del grupo, siendo quien presentaba las actuaciones y se dirigía al público.
Durante la gira por América, en concreto en Puerto Rico, conoció a la que sería su mujer, Willie Vázquez, y cuando el grupo se disolvió, Astondoa regresó a EE UU, se casó -la pareja tuvo tres hijas- y retomó la carrera triunfal que había protagonizado con sus compañeros. Tuvo una orquesta, actuó como solista y cantó en diferentes estados. Además trabajó como artista fijo en varias salas de Nueva York.
Cuatro años después y tras el fallecimiento de Zabalza, presentaron su quinto recopilatorio, Éxitos de los 60, compuesto por 15 temas, dos originales de la formación. “Este disco”, señaló Astondoa entonces, “muestra muy bien cómo eran las canciones y la versatibilidad de ellas, además de la manera de actuar en festivales. Siempre cantábamos en varios idiomas, pero acabábamos el concierto con algo navarro”.
Astondoa volvió a subirse al escenario con Abad y Los Arcos (para entonces también Huarte había fallecido) en julio de 2014: actuaron en el Teatro Gaztambide de Tudela, casi a los 50 años de ofrecer el 1 de febrero de 1965 su último concierto, despidiéndose del público en el actual cine Moncayo. El concierto tuvo un fin solidario: recaudar fondos para las personas del barrio de Lourdes más necesitadas.
Desde aquel concierto de 2003 en el Gayarre, los reconocimientos y homenajes hacia el grupo no han cesado, con actos de gobiernos, ayuntamientos y asociaciones, con discos, actuaciones, libros... “Para ellos, la sociedad navarra les reconoce lo que hicieron y les pone en su sitio después de tantos años”, apuntó ayer Jokin Zabalza.