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OPINIÓN

LA FÓRMULA MÁGICA PARA APRENDER A COMER BIEN

Avatar del undefinedRocío Martín22/03/2016
Algo que ya sabéis es que mi nombre es Rocío Martín pero quién soy? y Qué puedo ofreceros? Soy educadora, formadora, curiosa y apasionada por mi trabajo de Responsable del Dpto. de Pedagogía y Supervisión de “Comedor Saludable” http://(www.comedorsaludable.org),y, como cualquier profesional, me nutro de mi experiencia, además de ciencia.
Siempre me ha gustado la pedagogía. Los niños y las niñas me emboban y me hacen perder la noción del tiempo y de los problemas. Cómo no iba a dedicarles y dedicaros todo lo que aprendo para devolver algo de lo que me aportan?
Soy consciente de la importancia de la alimentación en la salud, en la cultura y en la vida de las personas, porque cierto es que somos lo que comemos. Nos construimos y construimos el mundo y la sociedad en la que vivimos según la alimentación que elegimos.
Formándome en Dietética y Nutrición aprendí la importancia de adquirir en la infancia un buen hábito de alimentación, y que el estado nutricional y la salud son inseparables.
A lo largo de la 1 infancia, etapa escolar y adolescencia, lo que les facilitamos para comer les nutre y les educa, y lo que ven e interiorizan de nuestros hábitos alimentarios y estilos de vida también les influye de manera significativa. Estos hábitos serán los que persistan en la vida adulta, y luego ya es difícil cambiarlosno imposible.
Y cabe entonces peguntarse Qué ven cuando nos están mirando?
Somos su modelo, nos escuchan, nos miran, nos imitanal final: “De tal palo, tal astilla”. Los hábitos alimentarios se aprenden muy temprano y será además nuestra actitud a la hora que querer educarlos la que determine la manera de relacionarse con la comida. Debemos analizar nuestra dieta, el modelo que ofrecemos y realizar los cambios necesarios para generar esos hábitos saludables en un entorno de bienestar.
Desde hace ya mucho tiempo disfruto de educar, de ofrecer charlas, formación y consejo a peques y a grandes para poder ayudar a integrar hábitos alimentarios saludables o a modificarlos si no lo son, intentando dar solución a quienes tienen algún conflicto con la alimentación. Porque la alimentación se puede educar y mejorar, y las personas podemos mejorar nuestra vida gracias al aprendizaje.
Una información adecuada derriba muchos de los mitos y creencias erróneas que tienen las personas adultas sobre alimentación infantil o sobre alimentación en general. Hoy en día, como nunca, tenemos un cúmulo casi infinito de informaciones. Lo sorprendente no radica en este punto, sino en tener la certeza de cuáles son auténticas 100%.
Es necesario que desde la familia se les eduque en conductas saludables, pero cómo podemos hacerlo si cuando queremos introducir alimentos más sanos que los que se empeñan en consumir son rechazados de pleno porque no son de su agrado?
Hay que saber que la alimentación no implica simplemente el acto de comer, sino también una serie de comportamientos o conductas entorno a él. Estas conductas se aprenden de forma paulatina y se basan en la relación adulto/a-niño/a. Es clave tener en cuenta las connotaciones afectivas que conlleva el hecho de la alimentación de vuestros hijos e hijas, sobrinos y sobrinas, nietos y nietas. Incluida la nuestra
La familia es la fuente primaria de afecto, el contexto inicial de aprendizaje y desarrollo, también debería de ser el espacio natural donde aprendan a “comer bien” para establecer hábitos de vida saludables.
La experiencia en los comedores escolares me llevó a entender el porqué una necesidad básica en la vida como es el comer, no se puede desligar de esa otra de igual o mayor importancia, el afecto.
Por ello, abrimos paso a las emociones en el comedor escolar, permitiendo que fuesen expresadas y escuchadas con empatía. Dando escucha a sus “tripitas” desde nuestro corazón, enseñamos a los niños y a las niñas a comer como un hábito más que se aprende a “fuego lento”.
Acogiendo sus “pucheros” les enseñamos lo delicioso de los nuestros.
Estoy convencida de que es la fórmula mágica para que en un futuro la gente se alimente saludablemente sin estar obligada a ceñirse a un listado de alimentos que deben comer y otro listado que deben de limitar...e incluso abstenerse.
Esta es la experiencia que quiero compartir, ya que pienso que el saber es un bien común: Seamos flexibles y mantengamos el “NO” en el límite, conociendo cómo debe ser nuestra alimentación sabremos distinguir lo verdaderamente importante de lo que podemos negociar. Esto fomenta el respeto.
El diálogo se cimienta desde el primer año de vidasembraremos confianza porque sentirán que estamos a su lado. Aprenden de la vida y si desde la infancia se les escucha y se les atiende, sienten que no les vamos a obligar innecesariamente y van a tener muchas más herramientas para confiar en el adulto y dialogar con los años.
Podemos aprender a modificar hábitos, los nuestros y los de ellos y ellas, empezando por reconocer y aceptar la extraordinaria capacidad que tienen de autorregular la cantidad de alimento según sus propias señales de saciedad, que son muy claras hasta más o menos los 2 años y, a partir de aquí, si nuestra intervención ha sido la adecuada debería continuar el proceso de aprendizaje sin conflictos ni pena alguna. Ellos suelen mostrar su saciedad, su “No quiero más”, de diferentes maneras pero en ocasiones no las observamos o no sabemos qué hacer y presionamos a terminar la ración o premiamos el comer todo el plato, alejando a nuestros hijos e hijas de su sabiduría interna. Dejando una huella emocional que tendrá consecuencias. Como poco utilizarán el rechazo más rotundo para llamar nuestra atención y expresar diferentes emociones.
Hay abundante evidencia que conecta lo que comemos a cómo nos sentimos, (o a cómo pudimos sentirnos en un momento dado de nuestra vida), pues lo que comemos puede tener su causa en las emociones, y de igual manera, nuestra dieta puede condicionar nuestro estado anímico y emocional.
Somos lo que comemos, pero lo que comemos nos puede ayudar a ser mucho más de lo que somos”
(Alice May Brock).
Gracias por tu visita y tu interés.
Rocio Martin ( www.comedorsaludable.org)
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