De bananas y manoplas
Osasuna gana en el Ciudad de Valencia cuando el último que venció allí fue el Real Madrid en la jornada 5


Publicado el 14/02/2021 a las 20:51
La historia del choque entre rojillos y blaugranas, que no culés, se podría resumir con esas dos palabras. Banana y manoplas o, para ser justos y más certeros, manoplas y banana. Las primeras de Sergio Herrera, la segunda de Kike Barja. Con Ante Budimir de estilete que volvió a dar la razón a Jagoba Arrasate, y van cienes de veces, con los cambios. Todo ello en un choque en el que el Levante tiraba de equipo B tras la ida de la semifinal copera y reservaba a gente como Morales, Roger o Bardhi y con los lesionados Campaña y, sobre todo, Melero.
Jagoba volvió a tocar la tecla, a lo Sam en Casablanca, para tratar de dar con la todavía sin estrenar sinfonía del segundo triunfo consecutivo, tema que no había sonado para los maltrechos oídos de la parroquia navarra en las 22 jornadas que llevábamos disputadas. Para ello confió en el once con Cruz y Vidal en las bandas, Aridane y David el cumpleañero en el centro de la zaga. Moncayola, Torró e Íñigo Pérez, con Rubén y Torres en los extremos y Calleri arriba.
Paco López reservaba a gente para desatascar la cosa si fuera menester, y sacaba a los menos habituales. Y pese a ello, los granotas demostraron ser un equipo más hecho que los rojillos, con las ideas más claras y con la lección del míster aprendida. La primera parte no fue un monólogo local, pero las manoplas de Sergio Herrera evitaron el gol, lo mismo que su pie derecho. Un cabezazo de Malsa convirtió al meta de Aranda en un felino, y un empalme en el área chica de Duarte lo despejó con el pie derecho cuando iba a la cazuela.
En el lado contrario poca cosa. Aitor no sufría mucho y se marchaba al descanso impoluto, sin apenas trabajo y como espectador de lujo. Los chavales se retiraban a la caseta tras una primera parte de tanteo y sin goles, dejando el show para el segundo tiempo, si es que la incapacidad de los nuestros y el desacierto de los otros no dejaba el luminoso en doble rosco y reparto de puntos. Charleta y a verlas venir sin cambios.
Tras la típica salida con la caraja que, afortunadamente esta vez se quedó sin castigo para los nuestros en forma de gol, los técnicos vieron que en el minuto 60 era momento de dar un manotazo y sacar las cartas de la manga para quitarse caretas e ir a por el triunfo. Paco López metía de una tacada, ahí es nada, a Bardhi, Morales y De Frutos. Calidad que trataba de contrarrestar el bueno de Jagoba con Budimir, Barja y Manu Sánchez. Y cuando Jagoba mueve banco, es por algo...
Tardó en llegar el efecto pero llegó. Vaya que si llegó. Pertrechados en las manoplas de Sergio Herrera, esperando alguna contra, la salida se produjo por medio de Rubén García. El 14 tiene flow en el Ciudad de Valencia. Una salida suya, con ruleta y tacón, dejó el cuero a Torró que abrió a la carrera de Barja. Y Kike, nuestro Kike, el de Barañáin y de Osasuna de toda la vida se cambió, permutó, se convirtió en otro. Le creció melenaza rubia, se le puso la cara de guapete y le invadió el espíritu de un tal David, de apellido Beckham, y metió una banana con la derecha que iba con lacito para Budimir. Qué a lo David, muchísimo mejor que las que ponía el de la Victoria...
Y Ante llegó, sacó su olfato de killer, metió la bota izquierda y la fuerza y colocación con las que llegaba ese platanito fueron suficientes para que el cuero impactara en la bota del croata, botara y se colara por arriba, ante la atónita mirada de un Aitor que apenas había calentado la goma de los guantes. Vivir para ver, oiga. Otra vez, como en Mestalla, olía a oro molido. Ojo no pasara lo mismo...
Faltaba la conejada del partido y llegó. Sí, nena, somos de Osasuna. Es lo que hay. Juan Cruz, que estaba cuajando un buen partido, entró como elefante en cacharrería a De Frutos y se tragó el amago para hacer un penalti que ni el VAR lo impedía. Muy clara la falta, muy fuerte y a destiempo la entrada, nubarrones en el ánimo de la afición rojilla. Qué poco dura la alegría en la casa del pobre, nos decíamos, al tiempo que cruzábamos dedos de manso y pies y nos encomendábamos a San Sergio Herrera. Como si le quedaran milagros...
Pues sí. Otro más. Estirada todo lo largo que es el pilón, a su izquierda, y paradón al lanzamiento de Morales. El chut del atacante granota fue perfeccto, salvo que no llegó al objetivo de oler la red. Sergio Herrera se ponía farruco y se pagaba la ronda de tres puntos para los rojillos, que nos lamentábamos con un punto que también era un tesoro. Pero puestos a elegir, mejor tres que uno. Como las flores en San Valentín, diez mejor que seis, ¿verdad, Nena?
Bananas y manoplas. Osasuna venció en el Ciudad de Valencia, donde no caía el Levante como local desde la jornada 5, momento que perdió por 0-2 contra el Real Madrid de Zidane. Nos ponemos a cuatro del descenso y refrendamos la mejoría. Era algo sabido, que jugando así llegarían los resultados. Pero anda que no tenemos que sufrir ni nada. ¿Y ahora? Ahora, a por el Sevilla el lunes 22, contra los hispalenses que entre semana juegan la ida de los octavos de final de la Championes. A ver si nos queda algún platanito para darles un sustillo a los de Lopetegui...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!