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EL FOROFILLO

Jagoba avisador

Triunfo épico de Osasuna en casa del que hasta este choque era el campeón de LaLiga y nos disparamos a los 51 puntos

Fran Pérez Beroiz, El Forofillo.
Fran Pérez Beroiz, El Forofillo.
Actualizada 17/07/2020 a las 00:10

Si es que parece mentira que la gente no aprenda. Que por muchas veces que se les repita las cosas, siguen empeñados cada uno en vaticinar lo que quiere o en actuar a su bola. Por ejemplo, los brotes (o rebrotes). Muy machitos todos porque estamos jóvenes y sanos, porque no nos ha tocado nada, porque tenemos menos de 30 tacos y si me lo pillo, lo supero, y tal y cuál. Y ya empezamos a ponernos mascarilla por A y por B y, encima, vamos encaminados a encerrarnos otra vez en nuestras casitas, como no hace mucho. Miedito me dan las celebraciones del alirón merengue...

El caso es que dentro de esta batalla de no hacer caso a los que saben, a las autoridades, sanitarias, literarias, societarias o futboleras, aquí encontramos a más de uno que sí se ha ganado el derecho a ser autoridad. Que en este valle de lágrimas por el que deambulamos cada día, uno se encuentra a entendidos, entendidillos y pseudotolosas que dejan su impronta como si palabra del Señor se tratara. Y no. No todo el mundo vale para ser autoridad. Fernando Simón es uno de los que valen, por ejemplo. Y otro es Jagoba Arrasate...

La gente cree que el técnico rojillo habla por hablar. El año pasado, con el ascenso en el bolsillo, el de Berriatúa dijo que hay que seguir trabajando, que somos profesionales, que hay que pelear cada encuentro y buscar la victoria. Y la gente, sabedora de que este año íbamos a estar en la Liga de las Estrellitas, poco menos que hacía la de las fiestas con el coronavirus y saltaba de alegría, con un "qué si, Jagoba, majo, lo que digas, da igual, hemos subido y tal y cual". Así acabó Osasuna la campaña, con el título en el bolsillo...

Este año, kilo y tres cuartos de lo mismo. Lograda la salvación, el técnico sacó el mismo discurso. "Hasta la jornada 38 hay que seguir trabajando". ¡Manda bemoles, trabajar, dice el mutil! Trabajar y partirse los cuernos, añadiría yo. Porque quitando un par de resbalones, en Valencia y contra el Betis de la amiga Clarita o contra el Atlético del Cholo, los rojillos han respondido muy por encima de sus posibilidades. ¿O no? A saber. El caso es que en el Camp Nou, estadio que no veía perder a los Messi, Piqué, Ter Stegen y compañía desde casi la tele en blanco y negro, los rojillos siguieron a lo suyo. Palabra de Jagoba.

Arrasate puso un once con cinco atrás, alas rápidas con Vidal y Pervis, Monca y Brasanac en el centro, acompañados del primo Pérez, Adrián y un exculé, Arnaiz, arriba. Sorprendía dejando a Enric Gallego en el banco, máxime con el idilio con el gol del gigante. Pero claro, a estas alturas de la película a ver quién es el guapo que le discute la iluminación a John Ford. Pues eso, a ver qué tal sale la cosa, máxime cuando Setién se dejaba olvdiado en el banco a Suárez, Busquets y Alba, por poner algún ejemplo, en un Barcelona que se jugaba tener vida para evitar el alirón merengue.

Orden, trabajo, disciplina y a jugar. Un Osasuna más germánico que navarro se cuadriculaba en un estadio de los de campanillas y, amén de maniatar a los locales, tenía la desfachatez de arrimarse a ver qué decía el teutón de la portería local. No solo se animaba, sino que marcaba. En una nueva jugada por la izquierda, cómo te vamos a echar de menos Pervis, el centro del ecuatoriano lo empalmaba Arnaiz para tomar cumplida venganza por su fallido pasado culé. 0-1, ojipláticos por la capital del país y en Pamplona aplaudiendo con las orejas, mascarilla mediante...

Con la pausa para el trago al botijo superada y maniatando a un Leo Messi que trataba de marcar con las pocas faltas que se concedían en la frontal, el choque llegó al descanso con la ventaja parcial de los nuestros. Y tras la charla, imagino que consistente en un escueto "seguir igual, chavalada" de Arrasate, volvían los rojillos de azul celeste al verde del coliseo culé con la permuta de Oier por Brasanac dada la lesión en el hombro del serbio.

Los de casa, obviamente, saltaron en busca del empate. Osasuna se empeñó tanto en conceder faltas en el borde del área que al final, de tanto ir el cántaro a la fuente, en lugar de comprarse bonobús sirvió para que Messi clavara el empate. Sutil, con esa zurda de seda que se gasta el rosarino, colocó el cuero en una esquina a la que ni Sergio Herrera pudo llegar. 1-1, los culés se venían arriba y Jagoba, avisador, metía chicha en el equipo. Enric y Barja entraban, Adrián y Arnaiz se marchaban.

Pero no era la noche de Gallego. Una ración y media de codillo de nuestro atacante dejó a Lenglet con el labio partido, a lo corazón de Alejandro Sanz, y el trencilla no tuvo más remedio que retirarle la amarilla que le había sacado para permutarla por una colorada. Uno menos y 13 minutos más alargue por delante. ¡Qué pena, oigan! Ocasión para haber rascado al menos un puntico del Camp Nou, poniendo casi el broche final a falta de un partido a esta temporada...

Ni pena ni peno ni peni. Que Arrasate lo dice, y nadie le hace caso. Es avisador, y hay que trabajar, preparar los partidos, no perderles la cara. Y eso hicieron. Con un tercer tiempo de juego añadido, que el pitolari dio siete minutos, los rojillos no sólo aguantaron las embestidas locales y las intentonas culés para por lo menos ganar y no servir en bandeja el título a los de Florentino. Pero no contaban con nosotros, semejantes a la tribu gala de Astérix y Obélix. Salida por la izquierda, Barja que cabalga, Torres que se desgañita pidiéndola en el otro lado, ahí te va, Robertito, y zapapúm. 1-2.

No perdía el Barcelona desde vaya usted a saber  cuánto tiempo, y hemos tenido que ser nosotros. 51 puntos, recibimos al Mallorca en la última jornada, un equipo que ha descendido ya y que solo se juega la honrilla. En casa. Un partido que a comienzos de año se presumía como dramático para ambos equipos y que va a ser de celebración para nosotros, no para los bermellones. El objetivo son los 54 puntos, ahí es nada. ¿Posible? A saber, sólo podemos decir que si este año ha sido así, el del Centenario va a ser muchísmo mejor. ¡Bravo, rojillos!

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!


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