El Forofillo

Mola la "nueva normalidad"

Un punto en el Reale Arena, con una lección de Jagoba a Imanol y con muy buenas sensaciones

El Forofillo en tiempos del coronavirus
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El Forofillo en tiempos del coronavirusJAVIER IBORRA
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Fran Pérez

Publicado el 15/06/2020 a las 00:21

¿Cómo están ustedeeeeeeees? Sirva la frase de los payasos de la tele para este reencuentro con toda la parroquia rojilla que tiene los santos bemoles y la paciencia de entrar en este blog, estáis muy necesitados. Como el menda lerenda de fútbol, aunque con esto de la Covid-19, cuya D es de diciembre según Ayuso, ya uno no sabe si esto es fútbol, si es normalidad, si es peligroso o si se puede hacer botellón en las puertas del estadio donde jueguen los rojillos pero con mascarillas, dos metros de distancia y bien de gel hidroalcohólico, que no alcohólico. De eso lleva la peña lereña...

Mola la nueva normalidad, ese eufemismo inventado por Pedrísimo Sanchísimo para anunciar la desescalada gradual tras este aldabonazo que nos ha dejado a todos peor de lo que estábamos. La ventaja que tenemos los que veníamos con pedrada de serie es que tampoco se va a notar mucho el cambio, así que mirad, lo perdido por lo ganado. Además, no tenemos memoria. Hace poco más de un mes salíamos a aplaudir a las 20.00 horas puntuales, se nos caía la lagrimilla con cualquier historia personal, canción o llamada, nuestros mayores estaban siendo masacrados por un virus que no sabíamos si venía en murciélago, en tren desde Wuhan, si estaba en un laboratorio con las iniciales ERTE a la puerta o qué diantres. Y ahora algunos están como si nada. Cabecita...

Fútbol, o este nuevo fútbol dentro de la nueva normalidad, ha dejado algún detalle interesante en el arranque de este carrusel de once jornadas de seguido, opio para el pueblo, que se van a jugar como si de un Mundial se tratara. O Eurocopa, no nos pongamos tiquismiquis. Y el primero de todos es que, quitando al Espanyol, de los que teníamos debajo no ha puntuado nadie. Y para cerrar la nómina de encuentros, los rojillos han rascado un punto del Reale Arena, ojo, el estadio del actual cuarto clasificado.

Nueva normalidad, mismo Osasuna. Esto es lo que nos mola. Y han echo falta seis encuentros para que Jagoba le moje, aunque a la mitad, la oreja a la Real Sociedad. Ni en los tres amistosos anteriores, ni en el de ida en El Sadar ni en el de Copa en Donosti habíamos conseguido puntuar. Ojo, no por falta de ganas o merecimientos. Y es que, al final, el técnico demostró que esto de insistir tiene premio, como en la vida y, menos veces pero sí alguna, en el amor. Ya saben, el que la sigue... la persigue.

Sacrificando el talento de Arre, Jagoba pintó un once con tres centrales. Incluido Navas quien, junto a Adrián, dicen las lenguas de Tajonar que habían sobresalido en la mini-pretemporada realizada entre coronavirus y sin medios de comunicación. Los García con Navas, Pervis y Nachete atrás, con los gritos de Rubén en el marco. Oier, Brasanac e Íñigo Pérez en el centro y Adrián y Cardona arriba. Y la jugada no le salió redonda a Jagoba porque los astros no quieren que haga sangre a los de su tierra. Una pena...

Osasuna ha sido de los que han sabido adaptarse a la nueva normalidad. Un minuto antes del cooling break o pausa para apretarse un trago de agua, los rojillos se adelantaban en el marcador. Merced a un penalti de esos que se ven sin VAR, por manos de Le Normand en el área tras una buena internada de Adrián. No era la primera aproximación rojilla, frente a una Real totalmente anulada por el planteamiento de Arrasate que no encontraba a Odegaard ni a Merino y obligaban a William José a tener que bajar al centro a recibir y tratar de desatar la madeja defensiva de los rojos. Penalti, derechazo arriba y 0-1. Ale, a echar un trago al botijo, que esto sigue.

Los nuestros seguían a lo suyo, buscando los dominios de Remiro, y las salidas a la contra eran peligrosas de necesidad. Los de casa, un par de ocasiones que terminaban anuladas por fuera de juego y unas buenas manos de Rubén que conjuraban el peligro. De ahí al descanso de esta primera entrega no hubo mucha novedad. Mascarillas, codos de felicitación y media faena hecha.

La segunda parte arrancó con el temido arreón txuri urdin. Pero entre la falta de puntería de los atacantes y el acierto de la zaga rojilla, hiperpoblada con casi ocho defensas, el tiempo seguía imparable hacia un final que era oro puro para la afición navarra. Nos veíamos con 37 puntos, a 12 del descenso y con diez jornadas para terminar, aplaudiendo el pase a la fase 3 en un desfase osasunista en tierras guipuzcoanas, tras haber previamente asaltado San Mamés y pudiendo dar otra campanada de las que nos molan. ¿O no?

Nueva realidad pero, en algunos aspectos, la misma mala leche. Porque de una pérdida en tres cuartos del ataque rojillo, William José cabalgaba sin que nadie fuera capaz de cortarle y su pasecito dejaba a Oyarzabal franco ante Rubén. El meta rojillo ya había gastado las siete vidas, a la octava no pudo evitar el empate. Y de ahí al achuchón local, todo fue uno, aunque tampoco con mucha fe, hay que reconocerlo. Con el carrusel de cambios, cinco están permitidos por aquello del calor, el coronavirus o la LFP, al final a saber, el caso es que Jagoba sacó a Arnaiz y Enric por Adrián y Cardona. Y si el 7 casi marca en una cabalgada, dejando el cuero a milímetros de la meta de Remiro, Arnáiz casi le hace un chirgo al meta navarro tocando un balón que iba a despejar que se fue de similares maneras que la de Marc.

Y el tramo final, aunque parezca mentira, fue colorado. Con tentativas de los nuestros que no entraron por lo dicho antes de los astros, por la Divina Providencia, por el topo que desvía un taconazo de campanillas de Brasanac o porque la cosa estaba de sumar uno cada uno y tan felices. Y eso que yo había arrojado un guante a la afición donostiarra, con el pacto de que esta vez ganábamos nosotros y en la final de la Copa les apoyábamos a ellos, pero nada...

Ahora a descansar. ¡Huys, no! Perdón. Ahora a preparar el choque contra el Atlético, en las ruinas romanas de El Sadar (una pena cómo tenemos el estadio, en bragas y con el esqueleto al aire, pero son cosas de las obras). El miércoles. Otro gallito. Anda que este Mundialito al que se va a someter Osasuna va a ser la pera limonera. Porque España en Sudáfrica tuvo que jugar siete partidos, perdiendo el primero y ganando los seis restantes para ser campeones. Y a los nuestros le quedan diez finales, aunque si se le gana al Atlético, -cosa factible-,  igual las últimas finales son de relajación y preparando el Centenario, ¿no?

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta le muerte!

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