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EL FOROFILLO

Una mano a la salvación

La alargada sombra de Panenka se dejó ver sobre El Sadar proyectada por las botas de Torres

El Forofillo resume a su manera el partido Osasuna-Real Sociedad.

El Forofillo resume a su manera el partido Osasuna-Real Sociedad.

Actualizada 08/03/2020 a las 14:33
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Mientras que el resto del país, Europa y el planeta Tierra entero anda temblando por el dichoso coronavirus, -verás la gracia que va a hacer cuando se acaben las cosas en el híper y tengamos que comer lo que plantemos ante tanto comprar por la venida del fin del mundo-, el fútbol no para y se pasa por el forro lo de los saludos con el codo, toser hacia el brazo o no compartir fluidos. Y en eso, a las bravas, parece que a los nuestros les va la marcha. No hay virus que aplaque las ganas de El Sadar, gane o pierda Osasuna.
 
Venia el colista, el RCD Espanyol con un plantel que no hace justicia a su posición en la tabla y con las flamantes incorporaciones de invierno de RDT, a la postre Raúl De Tomás, Embarba y Cabrera como estandarte del golpe de talonario. Pero pese a que poderoso caballero es don Dinero, en más de una ocasión el tener buenos jugadores no te hace tener buen equipo. Hay varios ejemplos en LaLiga. Pero nosotros no somos uno de ellos, ya que lo nuestro es el trabajo, curro, pico y pala para tratar de conseguir el objetivo: estar en el Centenario en la máxima categoría.
 
Se adivinaba una medio final. Ganar suponía ponernos con 34 puntos, acallando las voces de alarma de las últimas derrotas, crueles como en el Pizjuán o merecidas como contra el Granada. Y por ello Jagoba dio un golpe de mano encima de la mesa y metió de una tacada a Barja, Rubén y al otro Rubén, este último obligado por la sanción a Herrera por aquellas manos en tierras andaluzas. Y todo ello en el enésimo partido matinal, que ya estamos acostumbrados a madrugar el domingo, jugar a Boscos, ir a misa y luego a ver a los nuestros.
 
Arrancada de galgo con el cuchillo entre los dientes, a ver qué tal anda de reflejos Diego López que, pese a estar talludito, nunca ha dejado de ser un gran portero. Ojo, todo ello sabedores de que ganar nos da la vida, pero no perder tampoco estaría mal. De ahí que el primer tiempo dejara más ocasiones para los pericos que para los rojillos. RDT tras pase de Rubén García encontraba al otro Rubén, el de las manoplas, inspirado. Y los de Abelardo aguantaban el chaparrón rojillo que se basaba en jugar en casa y tener juego de mano. Aunque no se sabía si eran 31 o 33...
 
Llegó el descanso con cerocerismo en el luminoso. No llovía en Pamplona, en una jornada del 8M tan señalada para las mujeres que celebraban la jornada reivindicativa cuando las reivindicaciones las demuestran todos los días. Brechas salariales a un lado, los rojillos volvían al verde no sin haberse lavado antes las manos en el vestuario. Aunque viendo los saludos y choques de palmas en el túnel de vestuario, poco temor al coronitavirus este parece haber, pese al cuarto contagio confirmado en Navarra.
 
Calleri saltaba en los visitantes por un inédito Wu Lei, que más que mirar parecía sospechar. Y los nuestros, centrados en lo suyo. Lo suyo era marcar, lo suyo era arrear una bofetada a mano abierta a su rival, bofetón deportivo, sin violencia que es sabido que es el recurso del incompetente. Y en ello andábamos, con un Enric Gallego que cada día se hace más vital para el juego directo de los nuestros, con un Rubén García que es todo magia, con un Darko que llega como nadie en segunda oleada y con los de atrás ordenaditos y serios...
 
El que casi nos arrea un guantazo fue Darder. El atacante perico ganó metros, sacudió desde la frontal y el guante salvador de nuestro Rubén evitó un gol que podía habernos dejado tocados del ala, por acordarnos también de la gripe aviar que fue lo que fue. Ese gesto del meta rojillo despertó al equipo que comenzó a coger la manija. Pero sin ocasiones claras, sin disparos libres, sin opciones reales de gol...
 
En la menos peligrosa llegó el gol. En un balón filtrado al área que no llegó a ningún rojillo, Víctor se cruzó con miedo, como de puntillas, y sin querer le dio al balón con el brazo. ¿Es penalti? A ver, si la regla dice que mano dentro del área es penalti, claro que lo es. Se pongan como se pongan. A este paso, con el dichoso temita de las manos, o terminamos llamándonos LaLiga Asobal o cambiamos las reglas y empezamos a pitar pasivo...
 
Torres demostró que la sombra de Panenka también puede sobrevolar Pamplona. Aprovechando la mano regalada, el de Arre marcaba con más sangre fría que una familia de pingüinos. Picadita al centro con Diego López vencido a su derecha, arrodillado, claudicando y casi previendo lo que le venía después...
 
El gol animó a los nuestros, la grada usaba sus manos para dar palmas, los dedos de los rojillos daban el OK o el "calma, calma", los brazos se alzaban pidiendo más aliento al respetable, o marcando jugadas de estrategia. No salían a pasear en los saltos con los rivales. Hasta Aridane sacó a pasear uno en una falta lateral que si le pilla al canario un metro más atrás, nos lía otro penalti. Y tantas manos, tantas manoplas, tantos brazos sobre el verde que llegó la segunda importante del partido.
 
Balón largo, achucha Rubén García, Diego López sale a la frontal y mete la manopla. El asistente y el colegiado señalan mano del meta. Segunda amarilla. Y Abelardo había hecho los tres cambios. Osasuna se enfrentaba al alentador panorama de una falta peligrosa en la frontal, contra un equipo con diez jugadores y sin porteros. Esto lo ganamos por la mano o, mejor dicho, por las manos...
 
Torres lanzó alto. De ahí al final, tres de añadido incluidos, no supimos palmear al rival como a mosca cojonera en tarde veraniega. Sólo en una ocasión Cabrera tuvo que actuar, cortando bien, a lo portero de balonmano, un pase de la muerte de Estupiñán. Y mientras, los visitantes buscando un empate y la grada apretándose con las manos el ceral, conscientes de lo ocurrido en Sevilla justo una semana antes...
 
No hubo bofetón a los rojillos. Las únicas manos que salieron a relucir, aparte de las seguras de Rubén sin mucho sufrimiento, fueron las de los contendientes al saludarse al finalizar el encuentro y las de los rojillos aplaudiendo a su parroquiia, que respondía con más música de palmas. Menos mal, el trabajo se había hecho.
 
Ahora visita al Reale Arena, a jugar contra el primo donostiarra, flamante finalista de la Copa del Rey que se peleará con el club de Ibaigane, el otro vecino. Nosotros a lo nuestro, a seguir trabajando desde la humildad y el esfuerzo. Perdemos a Rubén García por amonestaciones, recuperamos a Sergio Herrera. Pasito a pasito vamos acercándonos al objetivo final. Pasito a pasito se van logrando los objetivos. Esta jornada, por la mano. A ver la siguiente ganamos, aunque sea por el pie...
 
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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