Mecachis en la mar...

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Fran Pérez

Publicado el 20/05/2018 a las 18:37

"Papi, papi, te puedo pegar una patada en el pie? No, Manolito. Soy de Osasuna. Pégamela en la espinilla, que duele más, rey...". Así somos. Y punto pelota. Nos va la marcha, no hay otra explicación. Ahora espero que me deisla razón, aunque sea una miaja, puesto que me he cansado de repetir por activa y por pasiva, que decía el Butanito el siglo pasado, aquello de que hasta el último segundo del último minuto del último período del último encuentro de la Liga 123, al escondite inglés, no va a haber pescao vendido. Que esto lo decía el otro, el británico estómago agradecido que para criticar se acuerda de Osasuna, pero para aplaudir...

 

Escassi trata de frenar a Unai García, agarrándole por la camiseta. Igual le quería pedir el teléfono para quedar... LFP

 

El caso, que no me quiero ir del tiesto ni sacar los pies del mismo, que vengo otra miaja escocido porque es para estar así. Que se aguanta estoicamente una primera parte de achuche del Numancia, uno de los equipos que mejor balance de puntos tiene en su feudo ya que tras el Sporting y el Huesca es el que más había sumado, cediendo sólo un empate y cuatro derrotas. Se hace el trabajo a la perfección, "mu profesional", que decía Manuel Manquiña en el papel de Pazos en 'Airbag'. Se arranca el segundo tiempo con los amarillos enchufados y logrando abrir la lata, esa portería de Aitor que es más difícil traspasar que una discoteca con mocasines y calcetines blancos. Para al final...

Nos va la marcha. Marcha como la que se oía en la grada del campo soriano, ese "Alé, elé, alé" reconvertido del gabacho y sus bleus, con Rober Ibáñez cubriendo el cuero en el tramo final junto al córner, haciendo válida la máxima del Pep Guardiola, la mejor defensa se hace con el balón, pero sin tener a Messi. O a Iniesta, que se nos ha ido, no al cielo sino a cobrar bien. Pero se ha ido. El caso es que sin esas estrellas, no nos hacen falta. Las nuestras son Miguel Flañó, Sergio Herrera, Borja Lasso, Fran Mérida, Quique González...

Una pena. Porque Diego tiene a todos más enchufados que excargos ministeriales en empresas energéticas. O del petróleo, que por cómo andan los precios me da lo mismo que lo mismo me da. Aguantando ese primer tiempo clave, incluso enseñando en el último cuarto de hora los dientes, que si Oier mete la que tiene en el último segundo de la primera parte, igual ahora estamos como estábamos en el minuto 90. Pero ojo, que los árboles no nos impidan ver el bosque. Un punto a estas alturas puede ser oro molido. Lo veremos en dos semanas...

Lo de remar para morir en la orilla, engordar para morir como hacemos con el masto o abrir el panal para que la miel se nos quede bajo la nariz, solo olerla y sin poder catarla, son expresiones que se quedan cortas para lo que nos pasó en Los Pajaritos, aunque hasta de esto se aprende. Quedan dos finales, dos finalísimas de órdago a grande y a chica, a pares si tienen los demás y a juego o punto. Pero para llegar a las 31, sean o no reales, hay que jugar las manos anteriores. Manda el Lorca. Nada más importa.

No importa el encuentro que realizaron los chavales en Soria. No importa la solvencia de Sergio Herrera por arriba, que faltó en el tanto de Higinio. No importa la seguridad que ha devuelto al centro de la zaga un perro viejo como Miguel Flaño, ni tampoco las cabalgadas cada vez más frecuentes y productivas de Rober Ibáñez. No cuenta el desborde de Quique ni sus remates, la labor que hace el triángulo de las Bermudas, Lasso-Mérida-Torró, en el cual es lógico que se pierda cualquier rival. No importan los fallos ni los aciertos. No importan.

Importa el Lorca, importa El Sadar en el cierre (o no?) de temporada contra los ya descendidos murcianos. Importa recuperar a Sergio Herrera, lograr tres puntos, seguir en la pelea y preparar la penúltima de las finales que quedan. Importa lo que nos pone, ese llegar a la última jornada jugándonos algo. Aunque sea la Copa Orbaiceta, el Zamora, el ser los más elegantes, da igual. Importa estar todos enchufados, todos a una como canta la grada. Importan nuestros jugadores, nuestro entrenador, nuestra historia, nuestra afición. Porque lo que al final nos importa es Osasuna. De ahí que cuando marcase Higinio en Los Pajaritos dijésemos "mecachis en la mar...", por no soltar otro improperio más grosero.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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