Protección frente al cáncer

Javier Angulo habla de la importancia de los estilos de vida y de tener hábitos saludables

Javier Angulo ofrece una charla sobre nutrición
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Javier Angulo
Javier Angulo ofrece una charla sobre nutrición

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Javier Angulo

Actualizado el 03/02/2025 a las 17:22

Escribiendo este artículo soy consciente de que me meto en un terreno pantanoso, pero como profesional de la Salud me siento en la obligación de informar sobre cuál es la mejor medicina preventiva para hacer frente a esta patología que, por desgracia, afectará a una de cada dos personas en el transcurso de la vida.

Se sabe, a Ciencia cierta, que el estilo de vida y los HÁBITOS nutricionales son determinantes en la aparición y propagación de células tumorales. Una alimentación pobre en nutrientes esenciales y rica en aditivos químicos, azúcares, harinas refinadas, grasas trans y carnes procesadas incrementa el riesgo de desarrollar diferentes tipos de cáncer provocando una merma en las respuestas inmunitarias, es decir, en nuestro sistema de defensa. Eso se sabe desde hace décadas, sin embargo seguimos aumentando el consumo de productos altamente procesados, bebidas azucaradas y snacks con elevadas dosis de las materias descritas, que son las que enganchan al consumidor, enferman y enriquecen a determinados sectores agroalimentarios.

La obesidad central está vinculada con múltiples tipos de cáncer. El consumo de tabaco y alcohol idem de ídem. La exposición excesiva al sol en horas inadecuadas también estimula la formación de melanomas.

Alimentación saludable
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Alimentación saludable
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El cáncer representa uno de los mayores problemas de salud pública en la actualidad y los gastos derivados de los tratamientos e intervenciones son impresionantes. Los cambios en la dieta acaecidos en los últimos lustros, el sedentarismo, el estresante estilo de vida mal gestionado, la fragilidad emocional, la inflamación crónica de bajo grado que muchos padecen y las alteraciones del medio ambiente provocadas por el ser humano están dispersando esta enfermedad a un ritmo vertiginoso. Las preocupaciones del día a día exacerbadas influyen en las respuestas inmunitarias frente a invasores y frente a células tumorales. Rodearte de personas dañinas también incrementa el riesgo de enfermar y está claro que hemos de dar más importancia a la epigenética, modificando aquellos componentes que están deteriorando nuestra fisiología si es que queremos frenar esta propagación.

¿Qué estrategias tenemos que emplear para protegernos de esta terrible enfermedad? Debemos usar las herramientas más seguras de las que existe evidencia científica de que mejoran la salud y modulan las respuestas inmunitarias, alejándonos de los elementos de los que hay una sólida base científica de que potencian la aparición y multiplicación de las diferentes células tumorales.

Una alimentación antiinflamatoria, nutritiva, ligeramente hipocalórica, repleta de antioxidantes, pigmentos vegetales, fibra (para aumentar la diversidad microbiana y los probióticos), que contenga todos los nutrientes esenciales. Junto a ello la práctica frecuente de ejercicio físico, adaptado a las variabilidades individuales, que frene la sarcopenia y optimice las respuestas inmunitarias. Asegurarse un sueño reparador y encontrar mecanismos eficaces de gestión del estrés. Mantener un mayor contacto con la naturaleza, pasear a diario, tomar el sol de forma moderada, potenciar una ACTITUD valiente y optimista. Establecer un vínculo social con personas que sumen (ya estamos hartos de los que restan) y mantener un peso adecuado con una buena musculatura y poca grasa a nivel central. Valorar la suplementación de aquellos nutrientes esenciales que el paciente no ingirió en las dosis adecuadas durante un largo periodo debido a su mala praxis nutricional, como la vitamina D por su potencial inmunomodulador, los ácidos grasos omega 3 por su acción antiinflamatoria, la vitamina C por su función antioxidante y de reparación del colágeno o el magnesio por su relación con el sistema parasimpático. Evitar el tabaco, el vapeo, las drogas, la soledad no deseada, limitar el alcohol, el uso exagerado de cosméticos y las alteraciones emocionales innecesarias, todos ellos factores claves para la prevención y para que el paciente oncológico responda bien a los tratamientos; de ese modo los índices de supervivencia y las recidivas mejorarán sustancialmente.

Existen evidencias sólidas de que un sistema nutricional saludable acompañado de ejercicio frecuente reduce significativamente el riesgo de padecer esta patología, que ya empieza a ser común en población cada vez más joven. Lamentablemente no se trabaja en la línea adecuada. La eliminación del azúcar pasa a ser esencial en el caso de detección de un tumor, puesto que hay que desproveer al cáncer de las materias primas que más utiliza para su crecimiento y proliferación.

Defendamos una medicina preventiva que promueva las mejores herramientas para potenciar la calidad de vida poblacional, puesto que una cosa en VIVIR con energía y otra SOBREVIVIR con penurias. ¿Nos quedamos con los brazos cruzados esperando noticias cada vez más devastadoras o empezamos a actuar con lo poco o mucho de lo que sabemos que funciona?

Como resumen decir que la situación es alarmante, los sanitarios que los descubren no salen de su asombro puesto que son detectados en personas cada vez más jóvenes y nuestro estilo de vida tiene mucha culpa de ello. Sabemos a ciencia cierta que la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo y el consumo de alcohol son responsables de una parte importante de este incremento y también sabemos que la comida, el sueño, el ejercicio, el contacto con la naturaleza, la ACTITUD y las relaciones sociales, tienen un tremendo impacto sobre la prevención o la propagación de esta enfermedad que sube cada año.

Una comida alejada de "productos ultraprocesados hiperpalatables" que aporte pigmentos vegetales y nutrientes esenciales "protege", un sueño reparador produce melatonina, regenera, fabrica antioxidantes endógenos que paralizan el exceso de radicales libres y nos "protege" de las células tumorales, la práctica frecuente de actividad física adaptada a las circunstancias individuales "protege", los rayos ultravioletas de primera y última hora del día, junto a unos niveles adecuados de vitamina D y un mayor contacto con la naturaleza "protegen", el pensamiento positivo unido a una ACTITUD optimista, firme, valiente, y empática "protege" y unas relaciones sociales equilibradas "protegen". Ninguno estamos libres de padecer cáncer una o varias veces en nuestra vida, pero si ya sabemos todo lo que acabo de exponer, ¿por qué no lo aplicamos? Empecemos YA a hacer algo, pues quizá mañana sea demasiado tarde.

Dejo aquí un menú semanal orientativo, rico, nutritivo, depurativo, antiinflamatorio, ligeramente hipocalórico e ideal para quienes desean modular su inmunidad con SALUD y altas dosis de energía. Desearos un gran 2025.

Menú semanal antiinflamatorio
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Menú semanal antiinflamatorio
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