Caperucita y el furtivo

Publicado el 15/02/2017 a las 23:07
Laureano de Las Cuevas
¡Que viene el furtivo! ¡Qué viene el furtivo!, Gritaba el cazador proclamando su inocencia en las redes sociales. Esto incluso sería gracioso, sino fuera una realidad. Una realidad basada en el victimismo “políticamente correcto” al que se ha visto obligado el cazador mal asesorado por algunos referentes de opinión, ante los constantes ataques de las hordas animalistas en los medios y redes sociales.
Pero prescindiendo de lo anterior, creo que ya es hora de llamar a las cosas por su nombre: Otra de las grandilocuentes frases con que se llena la boca el amigo de Caperucita, es que ¡la caza es deporte¡ Yo cuando escucho esto, y perdón por la licencia, no puedo imaginar a D. Miguel Delibes calzándose unas apretadas y coloridas mallas, para salir al encuentro de un par de patírrojas. La caza no es un deporte, es cierto que existen dentro de las cuarenta modalidades y setenta y cinco métodos de caza (J.L. Garrido 2015), algunas de ellas susceptibles de competición. Pero nunca he oído hablar de campeonato de España de aguardos, ni del provincial de rececho, ni nombrado como olímpica la caza de la codorniz al salto. Para que la caza lo sea, su resultado ha de ser incierto, y en ese tipo de competiciones a las que aludimos, lo único incierto es la pericia de los partícipes. Qué el cazador está a la altura del mejor deportista?, sin ningún tipo de duda, ha de estar preparado física y psicológicamente, y conocer a la perfección el reglamento de la modalidad en la que participa (ley de caza, orden de vedas). Y si queréis que ricemos el rizo, solo añadir que para participar en competiciones deportivas es necesaria la afiliación a una federación. Para la práctica de la caza, no. La caza es sin lugar a dudas una forma de vida, una actividad tan hermosa que encumbra al hombre hasta lugares inaccesibles, tan consustancial al ser humano que no es necesaria la justificación de su práctica, ni escudarse en pretender ser más ecologista que tal, o más conservacionista que cual. La caza está muy por encima de todas esas memeces, y el buen cazador lo sabe. Como sabe desenvolverse en el medio natural, apoyar y proteger su uso y su gestión, sin tener que leerse el panfleto de la SEO o Ecologistas en Acción. Dicen que el roce hace el conocimiento, y contra cuantas jaras, lentiscos, robles o peñascos, en las altas cumbres o los calmos llanos, nos hemos dejado la piel, haciendo un punto de agua o levantando un majano; disfrutando esa forma de entender la vida a la que llamamos caza. No hay nada que más me llene de orgullo, que el escuchar cuando a mi paso alguien susurra: ¡Hay va un cazador!