Accidente en Toledo

Los controladores denuncian "presiones" para evitar el retraso de los trenes

Los trabajadores del CRC de Atocha critican la falta de personal y de descansos y acusan a Puente de ponerlos en la diana sin investigación

El Centro de Regulación y Control central de Madrid funciona las 24 horas del día y está catalogado como infraestructura estratégica, al nivel de hospitales y aeropuertos
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El Centro de Regulación y Control central de Madrid funciona las 24 horas del día y está catalogado como infraestructura estratégica, al nivel de hospitales y aeropuertosAlberto Ferreras
El Centro de Regulación y Control central de Madrid funciona las 24 horas del día y está catalogado como infraestructura estratégica, al nivel de hospitales y aeropuertos

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Agencia Colpisa

Publicado el 30/10/2026 a las 06:53

 De la decisión de un controlador puede depender el retraso de un tren, la indemnización que deberán afrontar las compañías ferroviarias y en los casos más extremos, como el de Urda, la vida de decenas de personas. 

En la sala de control, un mar de luces de colores y con el minutero en la cabeza, la presión es máxima, pero no siempre se trabaja en las mejores condiciones. El accidente del miércoles devuelve al primer plano la situación de una verdadera profesión de riesgo puesta ahora en la diana por el ministro de Transportes, Óscar Puente. Su acusación directa contra el operador del Centro de Regulación y Control (CRC) de Atocha ha soliviantado a un grupo que se siente perseguido.

"Es vergonzoso que la primera reacción de Puente fuera atribuir responsabilidades a un trabajador incluso antes de que hubiera comenzado la investigación. Y es vergonzoso que se hayan filtrado audios a la opinión pública cuando deberían estar custodiados con las máximas garantías", se levantó ayer el Sindicato de Controladores Ferroviarios (SCF), que rechaza por "simplista" la calificación de "error humano", que solo busca "desviar la atención".

En vez de eso, SCF denuncia una precariedad que, a su juicio, deja vendidos a los trabajadores. Porque el factor humano es la última red cuando todo lo demás ha fallado. Para empezar, critican la falta de inversión y la "nula capacidad de gestión" de la dirección de Adif. "Falta inversión en formación para que las nuevas incorporaciones dispongan de las herramientas necesarias para actuar ante situaciones degradadas (cuando hay una avería o un fallo de seguridad del sistema de transporte), faltan protocolos actualizados y faltan procedimientos adecuados que permitan prevenir los errores y descargar toda la responsabilidad sobre el factor humano", señalan fuentes de SCF.

En este contexto, no sobra personal porque, aunque tras Adamuz se ampliaron las plazas ofertadas, "estas incorporaciones tardarán por lo menos dos años en estar en condiciones de prestar servicios", explican desde el sindicato. Y tampoco sobra una mayor comprensión hacia los controladores, aseguran en SCF, que exige "pautas regladas durante la jornada laboral para el personal que trabaja frente a las pantallas" y nuevos procedimientos "para planificar la actividad del personal y organizar sus tiempos de trabajo y actividad".

EXÁMENES PSICOLÓGICOS 

Aunque los controladores deben superar unos exámenes físicos y psicológicos muy exigentes, la enorme tensión del trabajo les acaba pasando factura. Fuentes de los sindicatos cuentan que en algunos centros de trabajo, más del 10% de los controladores tiene bajas de larga duración. También detallan que muchos de ellos, en cuanto tienen la oportunidad, abandonan estas oficinas en busca de puestos más tranquilos.

"Llevamos mucho tiempo denunciando que los trabajadores de los puestos de mando están saturados, con mucha carga de trabajo, con mucha ansiedad y que se deben tomar medidas", cuenta Noelia Martín Sanguino, secretaria general del Sector Federal Ferroviario de la CGT.

Sobre el relevo generacional, Martín Sanguino admite que Adif está haciendo un esfuerzo para contratar más personal, pero considera que no todo son números. "La falta de trabajadores se está cubriendo, digamos, demasiado rápido. Los empleados no han tenido tiempo para adquirir la experiencia necesaria para estar en determinados puestos. Sí, han tenido formación práctica, pero la experiencia es diferente. Cuando tú tienes que gestionar por primera vez una incidencia dices: 'Ay, Dios santo'. Luego ves que no es para tanto, pero la primera cagada la has tenido que pasar".

El CRC de Atocha tiene 18 puestos de control desde los que se controlan el corredor Madrid-Andalucía y el corredor Madrid Noroeste, además de respaldar al corredor Madrid-Levante y el corredor Córdoba-Malaga. Tres puestos de control vigilan el trayecto Madrid-Sevilla, y cada uno de ellos tiene un operador, que asume entre 100 y 200 kilómetros de la línea. El puesto cuenta con un supervisor de línea y por encima de todos, el jefe de sala. La responsabilidad es individual, pero también compartida.

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