Tragedia ferroviaria en Toledo

Antonio Acedo, el maquinista del AVE: un hombre “bueno” que amaba los trenes

El maquinista del AVE que chocó con el tren Iryo, Antonio Acedo, falleció por el brutal impacto directo. Militante del partido Izquierda Española, tenía 36 años y era hijo de maquinista y nieto de un eléctrico de Renfe

Antonio Acedo
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Agencia Colpisa

Publicado el 30/10/2026 a las 07:15

Cuando Antonio Acedo vio la muerte de frente, su impulso fue salvar la vida de los demás. Acedo, de 36 años, era el maquinista del AVE que tiró desesperadamente del freno de emergencia para reducir la velocidad de su tren y evitar que el impacto con el Iryo fuera todavía mayor. Miembro de una familia de ferroviarios y lleno de inquietudes artísticas y políticas, personas cercanas a él lo lloran con enorme cariño y gran tristeza un día después del accidente.

En Izquierda Española, el partido al que pertenecía y que confirmó su fallecimiento, el recuerdo que dejó era el de hombre "excepcional, bueno, prudente y comprometido". "Antonio era de esas personas que mejoran aquellos lugares por los que transitan. De esas cuya generosidad deja huella. De esas a quienes no se está preparado para decir adiós", afirmaba esta formación en su cuenta de X.

También en esta red social, el líder del partido, Guillermo del Valle, rememoraba su relación con Acedo. "Era un hombre bueno. Tuve la suerte de conocerlo. Fue tan generoso que hasta quiso acompañarnos militando en Izquierda Española. Un tipo prudente, amable y ejemplar", describía Del Valle. Pero la implicación del maquinista en la política fue más allá porque se encargó de su programa de transportes "diagnosticando sus carencias, la sobrecarga de usuarios tras la liberalización fallida, la clamorosa falta de financiación en mantenimiento y el abandono de todos estos años que se ha traducido en un deterioro demencial de las infraestructuras ferroviarias", aseguraba el dirigente político.

Acedo nació en Móstoles en 1990. Como contaba él mismo en su blog, era hijo de maquinista de tren y nieto de un eléctrico de Renfe. Hablando de sí mismo en tercera persona decía: "Se crió siempre cerca del mundo del ferrocarril, por lo que el paisaje ferroviario formó parte de sí desde temprana edad". Era también un hombre de una extremada sensibilidad artística, volcada, sobre todo, en la fotografía, a la que se aficionó desde niño "contemplando antiguos negativos, diapositivas y fotografías analógicas de viejos viajes familiares realizados en su mayoría con cámaras como la española Werlisa Color, una Minolta 7000 y una Start polaca de tipo Rolleicord". Quizás no pensó en su epitafio, pero dejó escrita en su página de internet esta frase : "La belleza es pasajera, pasajera en un tren".

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