Política
Sánchez vuelve al escaparate de la ONU más solo y lastrado por Ceuta
la crisis ha complicado el relato positivo sobre la inmigración que el presidente exhibe fuera de España


Publicado el 21/09/2026 a las 05:00
Pedro Sánchez viaja este lunes a Nueva York para participar, como ha hecho cada año de los últimos ocho, en la apertura del año internacional en la Asamblea General de la ONU. Llega decidido a desplegar el discurso que lo convirtió en referente del mundo progresista y que cada vez encuentra menos defensores. Es probable, además, que sea la última vez. Todas las encuestas apuntan a que perderá el Gobierno en las generales de 2027, se celebren en julio o antes, y el calendario convierte cada compromiso internacional del presidente en una posible despedida.
El contraste con la edición anterior es elocuente. Hace un año habló ante la Asamblea el Rey, con una alocución en sintonía con la de Sánchez, y el presidente llegó a Nueva York fortalecido como abanderado de la defensa de Gaza y líder en la denuncia de Israel. Este año llega lastrado por Ceuta, una crisis que ha zarandeado su discurso migratorio. El estallido ceutí ocupa la agenda política desde el 30 de julio y ha erosionado la imagen del Gobierno en una materia, la migración, en la que había construido buena parte de su perfil internacional. No solo pesa el reto humanitario: la crisis ha complicado el relato positivo sobre la inmigración que el presidente exhibe fuera de España.
Moncloa reconoce que este asunto estará presente en Nueva York. Como ya hizo en el Congreso, Sánchez tratará de desvincular de la entrada masiva de más de 70.000 personas procedentes de Marruecos de la regularización masiva impulsada por su Gobierno, a la que sus críticos atribuyen un 'efecto llamada', y defenderá su política migratoria. Esa defensa ya la ejerció en este mismo foro en 2025 en multitud de entrevistas, después del durísimo discurso de Donald Trump en la Asamblea, en el que dijo a los europeos que "sus países se están yendo al infierno". Pero fuentes del Gobierno admiten que dudan de que vaya a tener más suerte que en España con su relato.
Lo que, en todo caso, no contempla, según aseguran en Moncloa, es renunciar al discurso con el que otros líderes progresistas se identifican y que sigue siendo su seña de identidad en el exterior. El Gobierno defiende que ya ha sentado las bases para la resolver la crítica situación en la que se encuentra la ciudad autónoma. Aunque asuma que tardará meses en "estabilizarla", confía en que a lo largo del próximo mes puedan producirse las primeras expulsiones y en que eso abra una espita que alivie la presión. En la delegación viaja la titular de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, junto al de Exteriores, José Manuel Albares, y las también ministras Yolanda Díaz, Sara Aagesen y Mónica García.
'CONTROLAR A LOS 'TECNOOLIGARCAS'
Moncloa hace hincapié en que, en su discurso, Sánchez hará una defensa del multilateralismo, cada vez más en riesgo, y del feminismo. Otro de los ejes del viaje es la regulación de la inteligencia artificial y el control de los "tecnooligarcas". Sánchez llega a Nueva York después de impulsar, con una veintena de países, una coalición internacional para la protección de la infancia en la era digital, y participa en actos sobre IA y menores y sobre los objetivos de desarrollo sostenible. Es un discurso que ha ido consolidando en los últimos años y en el que el choque con Washington es directo. Trump se opone a regular el sector y ha llegado a decir esta semana que el único control que necesita la IA es un presidente fuerte, en referencia a sí mismo. El Ejecutivo sostiene que la autorregulación no basta y que los frenos tienen que venir de la política. Pero este sí es un frente en el que Sánchez no está solo: comparte la batalla, entre otros, con Emmanuel Macron.
Es cierto que Donald Trump tampoco está en su mejor momento. Todo apunta a un fracaso en las elecciones de mitad de mandato. Pero quienes ya han perdido el poder en el continente americano son los aliados del presidente español en países como Perú, Colombia y Chile. El adversario flaquea y los compañeros de causa caen antes. Incluso la continuidad de Luiz Inácio Lula da Silva se ve amenazada, y esta vez no podrán hacer piña. El brasileño se limita a hablar ante la Asamblea el primer día y se marcha sin participar en ninguno de los actos que suelen celebrarse al calor de la cita. Sin él, la foto del progresismo que Sánchez busca en Nueva York queda incompleta.
Ese vacío explica el peso que Moncloa da al plato fuerte de la semana: el miércoles, un acto con el alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, titulado 'Economy for the many'. Sánchez aprovechará para reivindicar su gestión y defender que es posible crecer y crear empleo con políticas redistributivas. Ambos coinciden además en el rechazo a la presión de Trump para que Europa gaste más en defensa y en el uso del término "genocidio" para describir lo ocurrido en Gaza. Es la foto que el presidente busca: un aliado con tirón entre el electorado progresista, en la ciudad que acoge la cumbre.
La otra imagen jugosa es la que, con probabilidad, no habrá. Trump ha invitado a Sánchez a la tradicional recepción a los líderes internacionales. Pero en Moncloa ponen en cuestión que el presidente acuda. Alegan motivos de agenda. De modo que es muy posible que los dos mandatarios solo coincidan en el plenario el martes durante la inauguración en la que el presidente estadounidense, como anfitrión, ofrecerá su discurso (a Sánchez no le llegará el turno hasta el miércoles en torno a las 19.30 horas).
Con todo, según fuentes del Gobierno, la intención del presidente es mantener la voz que siempre ha representado y que le ha granjeado la fama de némesis del trumpismo. La apuesta es de continuidad: el mismo tono, con menos coros. Sánchez conserva la tribuna y el discurso. Y ninguno de los dos es un activo menor en estas circunstancias.