Emergencia nacional

Otra ola de calor amenaza con arruinar cinco días de lucha sin cuartel contra los incendios

Las autoridades prolongan un día más la evacuación de 63.152 personas en Madrid y Ávila

Ganado en una zona afectada por el incendio de Burgohondo, este lunes en las proximidades de La Adrada (Ávila).
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Ganado en una zona afectada por el incendio de Burgohondo, este lunes en las proximidades de La Adrada (Ávila).EFE
Ganado en una zona afectada por el incendio de Burgohondo, este lunes en las proximidades de La Adrada (Ávila).

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Agencia Colpisa

Publicado el 28/07/2026 a las 05:00

Si el fin de semana los más de 3.000 profesionales que luchan sin cuartel contra el avance de los incendios de la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila estaban pendientes de la evolución del viento, a partir de hoy la preocupación se desviará hacia los termómetros. El aviso de una nueva ola de calor que comienza el miércoles, según la predicción realizada por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), y que elevará las temperaturas por encima de los 40 grados en buena parte del país, podría poner las cosas incluso más difíciles todavía.

Sin que durante la jornada del lunes la actualización de las condiciones de los dos grandes focos de los fuegos que arrasan el centro de la Península diesen ninguna gran noticia para celebrar, y después de cinco días con sus noches completos de trabajos sin cuartel de extinción por tierra y aire, el martes llega como el día crucial que puede marcar un punto de inflexión. Toca trabajar a contra reloj, más de lo que ya se está haciendo si cabe, para evitar que la anunciada ola de calor dé al traste con la contención de parte de las llamas que se ha logrado conseguir hasta el momento.

«Hoy y mañana -por el lunes y el martes- son unos días absolutamente centrales», subrayó ayer el ministro Fernando Grande-Marlaska, desde el puesto de mando ubicado en la localidad madrileña de Navalcarnero. El viento fue el lunes menos intenso que en jornadas anteriores, lo que permitió una actuación «más proactiva» sobre el terreno, valoró el ministro. Y la noche, más húmeda también se presentaba «favorable». El martes se espera que también sople suave, de ahí que se abra un tiempo precioso para que los efectivos desplegados puedan avanzar sin condiciones demasiado adversas en la contención de los frentes kilométricos, así como de los puntos más rebeldes identificados el lunes en la localidad abulense de Cebreros, en algunos puntos del Valle del Tiétar y en el pantano de San Juan de Madrid. Cuando la ola de calor se haya desplegado el miércoles con toda su magnitud, las adversidad podría arruinar el trabajo de tantos días.

RIESGO EXTREMO DE NUEVO

Esta por sí sola elevará el riesgo de incendios forestales hasta «valores extremos», advertían los responsables de la Aemet durante el lunes, y por sí sola «dificultará las labores de extinción». El calor aviva el fuego y seca aún más una vegetación, su combustible, ya de por sí castigada por la falta de humedad de los meses propios de verano.

El mayor problema reside, ya no solo en controlar incendios forestales como el de Ávila, que con sus más de 50.000 hectáreas calcinadas ha batido el triste récord de ser el mayor de la historia de España, sino de la probabilidad más que plausible de que al «endemoniado» panorama actual, como le vino ayer a llamar la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se sumen otros fuegos. Entonces dispositivo quedará aún más tensionado de lo que ya está.

El que ha sido desplegado en los frentes de Madrid y Ávila es un despliegue de recursos «que no tiene precedentes en la historia del país», como señaló el delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen. Son más de tres mil profesionales trabajando cuerpo a cuerpo con el incendio forestal, más de mil medios terrestres, doce brigadas de bomberos forestales, cuatro helicópteros, cinco aviones de carga en tierra, doce aviones anfibios, tres aeronaves de coordinación, una unidad móvil de análisis y planificación y dos equipos de evaluación y asesoramiento. Ayer por la tarde, además, se sumaron bomberos procedentes de Portugal, país al que acudió España con sus profesionales hace tan solo unas semanas para apoyar igualmente en la lucha contra las llamas.

Todos ellos trabajan conjuntamente para poner coto a los frentes que, en realidad, ya son solo uno. Algo que ayer e confirmó definitivamente al ser confinadas las localidades de Las Navas del Marqués -en el límite de Ávila con Madrid- y Santa María de la Alameda -en el límite de Madrid con Ávila- a última hora de la tarde. Fueron los dos mensajes Es-Alert que lanzó Protección Civil a estos municipios para evitar que se salga de casa mientras se trabaja. El último tiene 1.500 habitantes censados. Las Navas del Marqués, más de 5.600. Con ellos, las cifras de personas afectadas por el incendio del centro de la Península -sin contar el de Castellón, también activo- supera las 100.000 este martes.

Los confinados que no pueden abandonar sus lugares de residencia superan los 30.000. Pero hay muchas más personas en el extremo opuesto a esta situación, es decir, que no pueden regresar a ellas.

REGRESO EN TOLEDO

En total, entre Madrid, Ávila y Toledo, fueron 63.152 vecinos que no podían regresar a sus propiedades. Al final del día, solo les fue permitido a una pequeña parte de los evacuados, concretamente a nueve de los once municipios de Toledo -6.200 personas en total y en un principio-, después de que lo pidiera el gobierno de Castilla La-Mancha e Interior lo autorizara.

El resto, ni pudo ver en qué condiciones están sus viviendas, si están o no afectadas, ni acudir a recoger enseres u otros productos que les hiciera falta de forma puntual. Después de cinco noches, o cuatro para otros, el cansancio empieza a acusar aquellos que esperan en instalaciones públicas. La mayoría polideportivos y albergues, como el de El Escorial, abierto a los evacuados a última hora de la tarde del lunes, y otros menos esperados como la Escuela Nacional de Policía de Ávila. En ellos se presta manutención básica, camas y apoyo psicológico.

Sobre esto último, Grande-Marlaska pidió un «último esfuerzo de paciencia» a todos los afectados para que las labores de extinción sean los más eficaces posibles en estas horas determinantes. Pidió que se respetasen las evacuaciones porque, en algún caso, como en la localidad de Zarzalejos, hubo que recordar que estaba prohibido regresar al pueblo de momento.

Las llamas, aunque las más letales, no son el único peligro que se cierne cuando los incendios están cerca. El humo es muchas veces la razón por la que se extienden las medidas de protección a la población, porque afectan gravemente a la salud respiratoria de personas vulnerables, como mayores y niños.

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