Meteorología

La Aemet anticipa un verano de 2026 más cálido de lo normal con temperaturas muy altas y pone el foco en las olas de calor en España

La previsión estacional muestra temperaturas más cálidas de lo normal en gran parte de la Península y Baleares

Vista general del Club de Tenis de Pamplona el viernes 29 de mayo, en plena ola de calor
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Vista general del Club de Tenis de Pamplona el viernes 29 de mayo, en plena ola de calorJesús M Garzaron
Vista general del Club de Tenis de Pamplona el viernes 29 de mayo, en plena ola de calor

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Diario de Navarra

Publicado el 02/06/2026 a las 07:59

El verano de 2026 será probablemente más cálido de lo normal en buena parte de España, según indican las previsiones estacionales disponibles. Tras un final de mayo con temperaturas anormalmente altas, los modelos probabilísticos apuntan a un escenario de calor por encima de los valores habituales en amplias zonas del territorio. Esta tendencia se suma a la evolución observada en los últimos años, con estaciones estivales cada vez más prolongadas y episodios de calor extremo más frecuentes.

La predicción estacional no funciona como una previsión meteorológica diaria convencional. No indica si un día concreto lloverá en una ciudad determinada o qué temperatura exacta se registrará en una fecha específica. Lo que ofrece es una tendencia probabilística sobre el comportamiento del trimestre en conjunto: si las temperaturas y precipitaciones se situarán por encima, dentro o por debajo de los valores climáticos de referencia.

Los mapas de previsión deben interpretarse siempre con cautela, ya que representan probabilidades y no certezas absolutas. Sin embargo, la señal que muestran para este verano encaja con la realidad observada en los últimos años: los veranos en España son cada vez más calurosos, más largos y presentan episodios cálidos más tempranos en el calendario.

TEMPERATURAS POR ENCIMA DE LO HABITUAL EN EL INTERIOR Y EL MEDITERRÁNEO

La previsión estacional muestra temperaturas más cálidas de lo normal en gran parte de la Península y Baleares. La señal térmica es especialmente clara en amplias zonas del interior peninsular, el este, el nordeste y el área mediterránea, así como en ambos archipiélagos. Canarias también aparece con una tendencia a registros superiores a lo normal.

En cambio, algunas zonas del suroeste peninsular presentan una señal menos marcada, situándose dentro de la normalidad. El extremo noroeste se situaría en un escenario ligeramente más cálido de lo habitual, aunque con menor intensidad que otras regiones del país.

PRECIPITACIONES DENTRO DE LA NORMALIDAD

En cuanto a las lluvias, la previsión no muestra una señal tan marcada como en el caso de las temperaturas. El mapa apunta a precipitaciones dentro de lo normal en el conjunto de España durante el trimestre estival. Esto no implica que vaya a llover de forma regular ni que el verano vaya a ser especialmente húmedo.

En España, el verano es una estación seca en muchas regiones, especialmente en el centro, sur y área mediterránea. Por tanto, "dentro de lo normal" puede significar igualmente poca precipitación en zonas donde climatológicamente ya llueve muy poco durante junio, julio y agosto. Si además las temperaturas están por encima de la media, la evaporación aumenta y el estrés hídrico sobre la vegetación puede incrementarse.

El comportamiento pluviométrico del verano español presenta diferencias muy marcadas según la zona geográfica. Los datos de precipitación media entre 1991 y 2020 ilustran estas diferencias regionales. En ciudades como Bilbao, los meses de verano mantienen precipitaciones relativamente elevadas: 58,2 mm en junio, 51,8 mm en julio y 52,7 mm en agosto.

Por el contrario, en Sevilla el verano es extremadamente seco, con apenas 5,8 mm en junio, 0,6 mm en julio y 2,5 mm en agosto. Madrid presenta valores modestos, con 19,6 mm en junio, 9,2 mm en julio y 10,4 mm en agosto. Barcelona mantiene una señal algo más lluviosa, especialmente en agosto, con 51,2 mm, mientras que Valencia muestra menor precipitación en julio pero mayor en junio y agosto.

OLAS DE CALOR

Uno de los interrogantes es si este verano concentrará numerosas jornadas de ola de calor. Es importante aclarar que una ola de calor no se declara simplemente porque haga mucho calor, sino que debe cumplir criterios de intensidad, duración y extensión establecidos por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

La evolución de las últimas décadas es evidente. Los veranos recientes han concentrado más episodios de calor extremo, y algunos años han destacado por la duración y la intensidad de sus olas de calor. Los datos muestran cómo en los últimos años aparecen veranos con un número muy elevado de días de ola de calor. Destaca especialmente 2022, con 41 días, una cifra que evidencia hasta qué punto los episodios cálidos pueden condicionar una temporada entera.

También 2015, 2016, 2020 y 2023 muestran valores elevados. AEMET recoge que el verano de 2025 fue el más cálido de la serie histórica en España y que se registraron olas de calor entre el 18 de junio y el 4 de julio y entre el 3 y el 18 de agosto. Esto no significa que 2026 vaya a repetir necesariamente esos registros, pero sí que el contexto climático actual hace más probables las olas de calor intensas y tempranas.

RÉCORDS DE TEMPERATURA

España ha registrado temperaturas máximas absolutas muy elevadas en numerosas capitales de provincia. Estos récords sirven para recordar que nuestro país puede alcanzar valores extremos cuando se combinan masa de aire cálida, estabilidad atmosférica, insolación intensa y determinadas configuraciones locales.

Entre los récords más destacados figuran los 46,9 ºC de Córdoba, los 46,2 ºC de Murcia, los 45,4 ºC de Badajoz, los 44,5 ºC de Zaragoza, los 44,1 ºC de Ourense, los 44 ºC de Bilbao, los 41,1 ºC de Valladolid, los 40,7 ºC de Madrid o los 40 ºC de Barcelona. Estos valores no son una previsión para este verano, pero sí una referencia del potencial térmico que tiene España durante episodios extremos.

Una de las señales más preocupantes de los veranos recientes no es solo que las máximas sean más altas, sino que las mínimas también están aumentando. Las noches tropicales, aquellas en las que la temperatura no baja de 20 ºC, y las noches tórridas, cuando no desciende de 25 ºC, tienen un impacto directo en la salud de la población.

Durante el día, el organismo soporta el calor. Sin embargo, por la noche necesita recuperarse. Si la temperatura se mantiene elevada, aumenta el estrés térmico, se dificulta el sueño y se incrementa el riesgo para personas vulnerables: mayores, niños, embarazadas, personas con patologías previas o trabajadores expuestos al calor. En un verano más cálido de lo normal, será clave observar cuántas noches cálidas se encadenan y en qué zonas urbanas el calor queda retenido por el asfalto, el tráfico, los edificios y la falta de vegetación.

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