Tráfico
Así funcionan los radares antifrenazo de la DGT, que pueden suponer multas de hasta 600 euros
Tráfico combina cinemómetros móviles y fijos para detectar frenazos bruscos en las proximidades de controles de velocidad en carretera


Publicado el 20/04/2026 a las 07:37
La Dirección General de Tráfico ha intensificado el uso de radares antifrenazo en las carreteras españolas para sancionar a los conductores que frenan bruscamente al aproximarse a los controles de velocidad. Esta práctica, muy extendida entre los automovilistas, puede acarrear multas económicas de hasta 600 euros y la pérdida de seis puntos del permiso de conducir cuando se combinan dos infracciones simultáneas.
Numerosos conductores reducen la velocidad de manera abrupta cuando detectan un cinemómetro, evitando así circular al límite permitido durante trayectos más largos. Lo que muchos desconocen es que frenar de forma brusca y repentina, salvo en situaciones de peligro inminente como evitar un accidente, constituye una infracción recogida en el artículo 56 del Reglamento General de Circulación. Esta acción conlleva sanciones de 200 euros y la retirada de cuatro puntos del carné de conducir.
Consciente de esta conducta habitual, la DGT ha reforzado la presencia de radares antifrenazo en diversos tramos de la red viaria nacional, especialmente en aquellas vías donde esta práctica resulta más frecuente entre los automovilistas.Estrategia de control con radares móviles y fijos
Los dispositivos antifrenazo no son cinemómetros específicos diseñados para medir frenadas. Se trata de una estrategia que combina radares móviles y fijos desplegada por la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil. Los agentes colocan un radar móvil varios metros antes del dispositivo fijo, creando así un sistema de doble control.
El funcionamiento es sencillo: si un vehículo circula por encima del límite al pasar por el primer radar móvil y luego respeta la velocidad en el segundo radar fijo, los agentes pueden determinar que ha realizado una frenada brusca e indebida. Dependiendo de cuánto superara el límite permitido en el primer control, el conductor podría acumular dos sanciones: una por exceso de velocidad y otra por frenada incorrecta.
En casos extremos, cuando la velocidad inicial es considerablemente superior a la permitida, las multas pueden alcanzar los 600 euros y suponer la pérdida de seis puntos del permiso de conducir, sumando las penalizaciones de ambas infracciones.Radares de tramo: control continuo de velocidad
Existe un sistema más avanzado que funciona bajo un principio similar: los radares de tramo controlan la velocidad media de los vehículos a lo largo de varios kilómetros. Estos dispositivos, presentes en múltiples puntos de la red viaria española, registran la entrada y salida de los automóviles en un segmento determinado.
Mediante el cálculo del tiempo empleado en recorrer la distancia entre ambos puntos, el sistema determina la velocidad media real del vehículo. Si ésta supera el límite establecido para ese tramo, aunque el conductor haya reducido puntualmente la velocidad al pasar por algún punto intermedio, la sanción se aplica igualmente. Este método resulta más eficaz para garantizar que los conductores mantengan velocidades adecuadas durante trayectos completos, no únicamente en las proximidades de los controles.
