Política
Montero se despide del Consejo de Ministros para afrontar su particular 'misión imposible'
Sánchez anunciará en los próximos días los cambios en el Gobierno, pero todos los ministros reconocen que la figura de la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda es muy difícil de sustituir


Publicado el 25/03/2026 a las 05:00
María Jesús Montero se despidió este viernes de sus compañeros de Gobierno en lo que, según todo apunta, fue su último Consejo de Ministros como vicepresidenta primera y ministra de Hacienda. Sánchez la relevará en los próximos días, previsiblemente antes del fin de semana. Se va la ministra más poderosa del Ejecutivo después del propio presidente, la que ha coordinado todos los ministerios, ha llevado, junto a Félix Bolaños, el grueso de las negociaciones parlamentarias y ha servido de correa de transmisión con las comunidades autónomas. "Nos hace un agujero muy serio", reconoce un ministro. "Sustituirla va a ser muy difícil", lamentaba un relevante cargo institucional. "Ha sido -subrayó tras la reunión la ministra portavoz, Elma Saiz- un Consejo muy emotivo".
En las quinielas para la sucesión han sonado estos días el nombre del ministro de Economía, Carlos Cuerpo. También se ha apuntado a Bolaños para la vicepresidencia -aunque Sánchez ha preferido siempre que su número dos en el Ejecutivo sea una mujer- y Jesús Gascón, secretario de Estado de Hacienda y autor de la propuesta de financiación con la que Montero logró ganarse a ERC, para el ministerio. Algunas fuentes sostienen que lo que el presidente descarta es fusionar Economía y Hacienda, pero solo él y quien ha sido hasta ahora su mano derecha tanto en el Gobierno (desde 2022) como en el PSOE (desde 2021) tienen todas las claves.
Montero se marcha a Andalucía sabiendo que sus probabilidades de ganar a Juanma Moreno son prácticamente nulas. Lo máximo a lo que aspiran los socialistas es a que el PP pierda la mayoría absoluta. El propio Sánchez era consciente de ello cuando, hace más de un año, decidió encargarle la candidatura, pero no tenía otra opción. La federación andaluza llevaba años en caída libre desde que perdió el Gobierno de la Junta en 2018, tras 36 años de dominio casi ininterrumpido, y el nombre de Montero era el único capaz de pacificar y cohesionar el partido. Esa parte de la ecuación ha funcionado. El partido está mucho mejor internamente, pero sus expectativas electorales no.
Ya en diciembre pasado, tras las extremeñas, en la federación se daba por bueno repetir los 30 escaños de 2022, el peor resultado de su historia en Andalucía. Desde entonces han llegado las elecciones de Aragón, donde el PSOE tampoco tuvo un buen resultado, y las de Castilla y León, en las que logró subir dos escaños. Cifras que nadie en Ferraz se ha atrevido a interpretar como un presagio favorable.
La candidata tiene, sin embargo, un objetivo claro y bien delimitado: movilizar al medio millón largo de votantes que respaldaron al PSOE en las generales de julio de 2023 y no lo hicieron un año antes en las autonómicas. Los números son elocuentes: en los comicios de junio de 2022, el partido rozó su suelo histórico con 883.707 votos y el 24% del sufragio; en las generales siguientes, en cambio, sumó 1.467.501 papeletas y el 33,4%. En esos casi 584.000 votos durmientes está la única vía de oxígeno para Montero y para el resto de las fuerzas de izquierda.
EL PRESIDENTE POLARIZADOR
Muchos dirigentes andaluces habrían querido que Sánchez hiciera coincidir las generales con las autonómicas para activar ese voto, pero en la Moncloa llevaban semanas advirtiendo de que tal cosa no estaba en sus planes: con una izquierda a la izquierda del PSOE dividida y en horas bajas, las condiciones no son las de 2023. Aun así, Montero sí dejó claro este viernes que el jefe del Ejecutivo hará mucha campaña. En su federación lo quieren así porque creen Sánchez genera una polarización que en este caso necesitan.
"La apuesta que he hecho yo por venirme a Andalucía y la que ha hecho el presidente es una apuesta muy importante", reivindicó. "Yo formo parte del núcleo del equipo más cercano al presidente Sánchez, que ahora tiene que prescindir de mi figura y volver a configurar equipos para culminar esta legislatura". También enmarcó su renuncia a uno de los cargos más importantes del país como muestra de "qué entienden por poder los socialistas".
En Moncloa defienden que su pertenencia al Gobierno, lejos de restar, sumará porque con ella Andalucía ha dispuesto de más recursos que nunca y se ha "industrializado" gracias los fondos 'Next Generation". Pero Montero se va sin haber presentado ni un solo proyecto de Presupuestos en la legislatura y habiendo cumplido únicamente el que ella consideraba su gran compromiso: la presentación de una polémica propuesta de reforma del sistema de financiación, pendiente desde 2014, que ha contentado a Cataluña y a casi nadie más y que difícilmente verá la luz Su principal baza en campaña será la defensa de los servicios públicos. Este viernes planteó las elecciones como "un referéndum" sobre la sanidad pública. "Nos jugamos la salud y la vida", llegó a decir. No es un eje elegido al azar: la crisis de los cribados de cáncer de mama es probablemente el asunto que más ha dañado a Moreno en toda la legislatura.