Tragedia ferroviaria
Las víctimas desbordan la emoción en el funeral por "los 45 del tren" y claman por la verdad
Los Reyes consuelan a los damnificados en una ceremonia marcada por el conmovedor mensaje de los hijos de una de las fallecidas y con la ausencia de Sánchez y Puente


Publicado el 29/01/2026 a las 22:58
Emoción, dolor e indignación en la misa funeral por "los 45 del tren", como los denominó la hija de Nati de la Torre, una de las pasajeras fallecidas en el doble descarrilamiento de Adamuz. Pero Liliana Sáenz, la encargada de tomar la palabra en nombre de los afectados acompañada de su hermano, no redujo a las víctimas a un simple número durante su discurso, intenso y con un marcado sentimiento espiritual. "Lo que perdimos ese fatídico domingo 18 de enero -se dolió, entre lágrimas de los presentes- no era solo una cifra; eran vagones llenos de virtudes y defectos, de triunfos y derrotas, de anhelos y silencios... Eran vagones llenos de esperanza".
Las víctimas no solo perdieron la vida en los trenes, también dejaron atrás "a 45 familias a las que se les paró el reloj a las 19.45 de aquella fatídica tarde, que se abrazaron en aquel centro cívico donde el paso del tiempo se iba inundando de silencio y el silencio iba dejando paso al llanto cuando empezamos a comprender en el lento avance de las horas que volveríamos sin ellos". "Los 45 del tren -enfatizó Liliana Sáenz- formaban parte de una sociedad tan polarizada que empezó a resquebrajarse hace mucho tiempo y no nos estábamos dando cuenta". Fue un mensaje claro y conciso para los políticos y contra el clima de crispación. "Solo la verdad nos ayudará a curar esta herida", advirtió la hija de Nati de la Torre, quien se quebró al señalar que, en apenas unos segundos, todos ellos vieron "truncado su futuro". Reclamó pedir justicia para los fallecidos, pero también hacerlo con serenidad. La joven dio las gracias por la misa funeral, una ceremonia en la que, dijo, contaron con la única presencia que desean, "la de Dios". Añadió que este era el único homenaje que anhelaban las familias. "El único que tenía cabida" y no el de Estado pactado por Pedro Sánchez y Juanma Moreno para este sábado. Este acto, de carácter laico, ha quedado aplazado sin nueva fecha prevista ante la negativa de los afectados a secundarlo.
No solo los familiares de los muertos acudieron a las exequias religiosas, celebradas en la tierra, Huelva, más golpeada por el desastre ferroviario . También lo hicieron algunos de los heridos en el descarrilamiento. Entre los afectados se pudieron observar vendas, collarines y rostros amoratados por los golpes del accidente. También imágenes de varias de las víctimas mortales.
El acto tuvo lugar en el polideportivo onubense Carolina Marín ante la falta de aforo de la catedral para acoger a las miles de personas que asistieron a la despedida a los fallecidos. El recinto, con cabida para 5.000 personas, quedó repleto. Por la mente de los 336 familiares presentes en el acto sobrevolaba una misma pregunta. ¿Por qué falló la vía en la que se produjo el descarrilamiento? La misa estuvo presidida por los Reyes, quienes por espacio de una hora se detuvieron para trasladar su pésame a los familiares y conocer de primera mano su dolor e inquietudes por una tragedia para la que todavía no hay una explicación sin sombra de duda. Los vivas a los monarcas fueron continuos y compartidos, sin reproche alguno hacia ellos. Se repitió la estampa de hace tres meses, cuando Felipe VI y Letizia Ortiz brindaron consuelo a los allegados de las víctimas de la dana de Valencia. Aquel día sí acudió Sánchez. También lo hizo Carlos Mazón, pero la sonora protesta a su gestión le obligó a dimitir días después como presidente de la Generalitat valenciana. Junto a ellos asistieron el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente andaluz, Juanma Moreno. El gran ausente fue el presidente del Gobierno, quien evitó enfrentarse al dolorido estado de ánimo de los familiares.
Sánchez y Moreno pactaron la ceremonia laica que finalmente ha quedado suspendida ante el rechazo generado entre los damnificados. Tampoco viajó hasta Huelva Óscar Puente, el titular del ministerio que debe velar por la seguridad del tráfico ferroviario. Puente protagonizó por la mañana una larga comparecencia en el Senado para dar cuenta de la tragedia. La representación del Gobierno en Huelva corrió a cargo así de la vicepresidenta primera, la sevillana María Jesús Montero, y los ministros Luis Planas (también andaluz) y Ángel Víctor Torres. A diferencia de los Reyes y los dirigentes del PP, los miembros del Ejecutivo eludieron el contacto directo con las víctimas más allá de algún saludo de Montero. Los familiares, desconocidos entre ellos pero a los que desde el 18 de enero les unirá por siempre el sentimiento de dolor, evidenciaron juntos su emoción con gestos de cercanía y abrazos.
MENSAJE DEL PAPA
La misa estuvo oficiada por el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, y concelebrada por otros tres obispos: el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello; el obispo emérito de Huelva, José Vilaplana; y el de Córdoba, Jesús Fernández. Durante el oficio, monseñor Gómez Sierra leyó un mensaje del Papa. "León XIV pide expresamente que se haga llegar su cercanía y su palabra, que ahora es silencio, de consuelo y de esperanza", señaló. El obispo de Huelva añadió que "es necesario esclarecer la verdad y actuar con justicia". Y concluyó su homilía con un reconocimiento a las dudas que albergan los familiares. "Dios -dijo- no desaprueba nuestro llanto ni nuestras preguntas; al contrario, las acoge". Uno de los momentos más emotivos se produjo cuando el obispo emérito de Huelva citó a las 45 víctimas mortales. Ricardo, Andrés, María, Manuela, Tamara... y así hasta 45 nombres de hombres, mujeres y niños que se dejaron la vida en las vías de Adamuz.