Elecciones autonómicas

El PP afianza su victoria en Extremadura ante la debacle del PSOE pero seguirá dependiendo de VOX

Con el 99,89% escrutado el PP obtendría 29 escaños, el PSOE se desploma hasta los 18, VOX sube a 11 y Unidas por Extremadura obtiene 7

Agencia Colpisa

Actualizado el 22/12/2025 a las 00:17

Extremadura vira netamente a la derecha en un 21-D que induce un cambio histórico en una comunidad gobernada 36 años en democracia por el PSOE y que proyecta el cambio de raíl en el conjunto del país con una debacle también sin precedentes de los socialistas después de que el presidente Sánchez se echara a la espalda la campaña de su fallido candidato, Miguel Ángel Gallardo, enjuiciado junto a su hermano por el presunto enchufe laboral en la Diputación de Badajoz. Con el cien por cien del voto escrutado, María Guardiola gana las elecciones que adelantó como un golpe de mano para afianzarse al frente de la Junta ante sus rivales y endosa una derrota catastrófica a Gallardo, al que ha metido 11 escaños de distancia -29 por 18-, 17 puntos de ventaja y 67.000 sufragios. Pero la victoria para la presidenta extremeña, y por extensión para Alberto Núñez Feijóo, no colma ni la ambición de la mayoría absoluta ni desembarazarse de un Vox desbocado que duplica escaños -de 5 a 11- y papeletas, sumando con los populares el 60% del electorado en la comunidad que fue del puño y la rosa casi ininterrumpidamente desde la Transición. 

Es, de hecho, el batacazo del PSOE -un resultado "malo sin paliativos", según constató un Gallardo que pospuso cualquier decisión a la ejecutiva regional de este lunes- lo que permite a la candidata del PP salir airosa del órdago que se lanzó a sí misma al adelantar las elecciones por primera vez en la historia de la comunidad ante la imposibilidad de sacar adelante sus Presupuestos por el ‘no’ del PSOE y su propia negativa a ceder a las exigencias de Vox. La baronesa extremeña fue la dirigente de su partido más reacia -aún se recuerda su comparecencia con lágrimas en los ojos- a ceder ante Génova y pactar su investidura con la extrema derecha en puertas de las generales del 23-J de 2023; acuerdos autonómicos y municipales que se demostraron venenosos para las aspiraciones de Feijóo de alcanzar La Moncloa.

Hoy, dos años y medio después, Guardiola barre a los socialistas y suma cuatro escaños más que toda la izquierda junta pese a que Unidas por Extremadura lleva a Podemos e IU -con Sumar orillada- a recobrar aliento en las urnas al pasar de cuatro a siete escaños. Es decir, numéricamente las izquierdas ya no pueden desbancar a la jefa del Gobierno extremeño y solo una alianza ‘contra naturam’ de éstas con la extrema derecha puede impedir su investidura y su pretensión de seguir gobernando en solitario. Pero el triunfo de Guardiola, que permite a Feijóo y los suyos dar por imparable el cambio de ciclo en España que pretende escenificar, una a una, en las autonómicas del 8 de febrero en Aragón, las de marzo en Castilla y León y las de antes de verano en Andalucía, tiene un envés de hiel.

Los populares se han quedado tan a distancia de la hegemonía total que perseguía su líder, alérgica a atarse a la ultraderecha, al precipitar las elecciones que su subida se limita a un diputado -de 28 a 29- y sin llegar al listón psicológico de los 30 asientos en la Asamblea de Mérida; aunque suben cuatro puntos, pierden 12.000 papeletas en unos comicios con ocho puntos menos de participación que en mayo de 2023, lo que siembra dudas sobre hasta dónde está activado su propio electorado y sobre la erosión que, también, haya podido provocar una última semana de campaña en la que la candidata tuvo que destituir a su chófer por una pasada condena por violencia machista, rehuyó el debate en RTVE e hiperbolizó el robo de una caja fuerte en Correos con dinero y 124 votos; y, sobre todo, no logran deshacerse de la insidiosa sombra de un Vox que evidencia su empuje con datos tan elocuentes como que haya dado el sorpasso a los socialistas en Badajoz capital.

INVESTIDURA POR ABSTENCIÓN

Mientras los socialistas se aferraban a esa dependencia como el pírrico clavo ardiendo en una noche aciaga que certifica el destrozo por la corrupción y las denuncias por acoso sexual y Unidas por Extremadura incidía, con ellos, en la tesis de que Guardiola ha sometido a la comunidad a la tensión interesada de unas elecciones en Navidad para adentrarla en un nuevo bloqueo, Génova no contempla otra hipótesis que que la presidenta ya en funciones busque ser investida con la abstención de Vox y continuar al frente de la Junta en solitario; una tentativa que se sustenta, además de en los resultados, en la convicción que anida en cargos del PP de que los de Santiago Abascal no quieren, en realidad, quemarse gobernando con la legislatura española avanzando hacia su final. Pero una victoria que ha resultado más corta de lo previsto obliga a Guardiola y a su jefe de filas a tentarse la ropa ante la amenaza velada que planeó sobre la campaña: la de una repetición electoral si Vox -con un Abascal que ha librado un duelo personal, y a la inversa, con la presidenta de la Junta hasta el punto de sugerir que pedirá su cabeza en la negociación que se abra a partir de ahora- se sube a la parra de sus exigencias.

Pero si la noche electoral no despejó la gobernabilidad extremeña, sí lo hizo sobre la entereza del PSOE y su creciente debilidad para hacer frente al escoramiento hacia la derecha del conjunto del país que ya afloró el 23-J de 2023 aunque Sánchez lograra retener el poder. Con un candidato que generaba desafección en sus propias filas -baste consignar que cayó 20 puntos en su pueblo, Villanueva de la Serena, donde había encadenado seis mayorías absolutas-, el descalabro de los socialistas en la antigua tierra de promisión extremeña se escribe con cifras abisales: de ganar las últimas autonómicas a perderlas con el estrépito de 100.000 votos, 10 escaños y 14 puntos menos.

Una derrota que, sumada a la ebullición de Vox, pone en solfa la estrategia del presidente del Gobierno de aguantar en la Moncloa bajo la premisa de que él es el único capaz de frenar a la derecha y a la ultraderecha, a las que han avalado este 20-D seis de cada diez extremeños que han acudido a las urnas. Con el agravante de que su socia de Gobierno, Yolanda Díaz, ha quedado al margen del repunte de las izquierdas a la izquierda del PSOE. O precisamente por eso, como malicia Podemos.

ASÍ HA QUEDADO EL ESCRUTINIO

Con el 99.89% escrutado:

  • El PP obtendría 29 escaños
  • El PSOE se desploma hasta los 18
  • VOX sube a 11 
  • Unidas por Extremadura consigue 7

En 2023, el PP obtuvo 28 escaños, el PSOE también 28, VOX 5 y Unidas Por Extremadura, 4. Las elecciones llegaban después de que María Guardiola decidiese convocarlas tras no llegar a un acuerdo con VOX para cerrar los presupuestos de la comunidad autónoma.

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