CIta en las urnas

Extremadura testa este domingo el empuje del cambio en España

El triunfo de Guardiola medirá si barre a los candidatos de Sánchez y Abascal por mayoría absoluta o no, el grado de atadura de Feijóo a Vox y la caída socialista

Una persona deposita su voto en las Elecciones Europeas
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Agencia Colpisa

Publicado el 21/12/2025 a las 05:00

El 30 de junio de 2023, un mes después de las elecciones autonómicas en las que el PP barrió y a tres semanas de las generales en las que Pedro Sánchez aguantó, una cariacontecida María Guardiola tuvo que escenificar el acuerdo con Vox que la aupaba a la Presidencia de Extremadura al que se había resistido hasta que la dirección nacional de su partido decantó el trágala. "Mi palabra no es tan importante como el futuro de los extremeños", justificó Guardiola un viraje con sabor a cicuta que comprometía la credibilidad personal de su proyecto político. Dos años y medio después, sabedora de que ha asentado el poder para su partido en una comunidad históricamente escorada a la izquierda y de que ella, y solo ella, está en condiciones de ganar el órdago que lanzó al adelantar las autonómicas por el bloqueo de sus Presupuestos, la mandataria popular va en las atípicas elecciones de este domingo navideño -y, de su brazo, Alberto Núñez Feijóo- a por una victoria tan rotunda que la entronice en su tierra y cuya onda expansiva retumbe en todo el país.

Con un Gobierno y un PSOE asediados por las causas judiciales por corrupción y, en plena campaña extremeña, por la bomba de relojería de las denuncias por acoso sexual, Génova ha optado por intentar contrarrestar la tozuda negativa de Sánchez a zanjar la legislatura anticipando las generales por la vía de asfixiarlo políticamente con las cuatro perlas del collar electoral de aquí a verano: los comicios de esta noche en Extremadura, los también adelantados en Aragón del 8 de febrero, los de Castilla y León a más tardar el 15 de marzo y los de Andalucía, con fecha límite en junio. Donde los socialistas se aferran al hilo de supervivencia de tratar de repetir la jugada de julio de 2023 -que el PP tenga que retener esos cuatro gobiernos atándose a Vox y que eso vuelva a proporcionar ladrillos al presidente para su "muro" contra la derecha y la ultraderecha-, sus oponentes ven la ocasión de evaporar lo que creen un espejismo, afianzar la imagen de que España circula ya por otro raíl y que el sanchismo ha entrado en una irreversible parálisis terminal.

Con todo, el retrovisor de los populares los aconseja no dejarse llevar por el entusiasmo que tan dura hizo la caída el 23-J de 2023. Los de Guardiola y Feijóo se han cuidado de alentar que la presidenta extremeña tenga en su mano la mayoría absoluta fijada en 33 escaños -ahora atesora 28, empatada con los socialistas- que no le ha otorgado ninguna encuesta de las publicadas y que representaría un triunfo inapelable no solo para que la candidata a la reelección siga gobernando la Junta, esta vez sin dependencia alguna de Vox; también catapultaría al líder de su partido, por persona interpuesta, frente a Sánchez y Abascal. Un Sánchez que ha pasado cuatro veces por Extremadura para levantar a la alicaída militancia a la que no seduce su cabeza de cartel, Miguel Ángel Gallardo, con la losa ante sus rivales de concurrir a las urnas enjuiciado, precisamente, por el supuesto enchufe en la Diputación de Badajoz al hermano del presidente. Y un Abascal cuya omnipresencia en la campaña ha llevado a Guardiola a librar con él un duelo contra su "tufo machista" que busca arañar votos al PSOE donde hoy más le duele: entre las mujeres.

LA ÚLTIMA HEGEMONÍA

La última vez que un partido -siempre los socialistas- conquistó la mayoría absoluta en la Asamblea fue en 2019, con 34 diputados, casi 288.000 votos y el 46,7% de los sufragios. El sondeo del lunes otorgaba a Guardiola entre 31 y 32 escaños y un 43% del electorado. Feijóo, del que el lugar común dicta que le sobró la última semana de campaña ante el 23-J -lo mismo que sostienen en su partido quienes rumian que la presidenta extremeña ha perdido fuelle tras tener que cesar a su chófer por una condena por violencia machista, eludir el debate en RTVE y, sobre todo, hiperbolizar el robo de 124 votos por correo atribuido a la delincuencia común-, ha cifrado el éxito en que Guardiola le meta diez puntos de distancia al dúo Gallardo-Sánchez. Y que sume más que el PSOE y Unidas por Extremadura para permitirse gobernar en solitario.

Un logro que, según las encuestas, está al alcance de Guardiola; que le permitiría esgrimir que no existe una mayoría alternativa a la suya a no ser un pacto 'contra naturam' del PSOE y Vox; y con el que intentaría abaratar las exigencias de los de Abascal, porque le bastaría con su abstención y porque hay quien piensa en el PP que, en realidad, los voxistas no quieren quemarse entrando en gobiernos en la antesala de unas generales. El resultado de esta noche decretará si Feijóo ha encontrado a la 'Ayuso del sur' pero con un programa templado capaz de erigirse en el voto útil, también entre los socialistas desencantados, contra la ultraderecha o si Guardiola se ve obligada a amenazar con la repetición electoral -riesgo ante el que el partido acabó capitulando en 2023- frente al auge del radicalismo de derechas.

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