Diada
El secesionismo vuelve a niveles de principios de siglo, con lengua y financiación como retos
La ANC y Òmnium niegan el fiasco de la manifestación de la Diada: "De pinchazo en pinchazo, hasta la independencia final", ironiza Lluís Llach


Publicado el 12/09/2025 a las 20:17
Los datos de participación en la manifestación independentista de la Diada catalana de este año sitúan al movimiento secesionista en los años previos al 'procés', en la primera década de este siglo. La gran protesta inaugural en Cataluña se organizó en 2010, con el expresident José Montilla (PSC) a la cabeza como respuesta a la sentencia del Constitucional sobre el Estatuto. A partir de 2012, las manifestaciones ya fueron de signo independentista. El 'procés' se acabó formalmente el 8 de agosto de 2024, cuando el también socialista Salvador Illa fue investido presidente de la Generalitat con los votos de Esquerra y los comunes.
Entre 2012 y 2025, miles de catalanes se han manifestado a favor de un estado propio. En la Diada de 2014 salieron a la calle 1,8 millones; en 2017, un millón; en 2019, 600.000; en 2022, 150.000; y en 2025 acudieron a la protesta de Barcelona 28.000 personas. Lluís Llach, el presidente de la Asamblea Nacional Catalana, la entidad organizadora, se tomó con ironía que se haya calificado de pinchazo la asistencia del 11-S de este año. "De pinchazo en pinchazo, hasta la independencia final", escribió en las redes sociales, en las que puso en duda los datos oficiales facilitados por la Guardia Urbana de Barcelona. Llach colgó una fotografía de la marcha, con la que intentó rebatir las cifras oficiales.
En la misma línea, el presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, negó que el secesionismo haya tocado fondo. "También nos decían que éramos un suflé cuando reuníamos a un millón de personas", arguyó en Rac1. Antich cree que es un "milagro" concitar a miles de personas y justificó la bajada de asistencia en diferentes factores como la lluvia, que era puente o que el independentismo haya perdido la mayoría parlamentaria. Pero también a la desafección, a la desconfianza y a la distancia abierta entre la ciudadanía y la política institucional Aun así, las cifras de participación no son el único síntoma de que el movimiento secesionista está en otros parámetros distintos a los de la época del 'procés'. Los discursos de la Diada de este año han estado centrados en la defensa de la lengua catalana. Se trata de una reivindicación de décadas atrás. Un alto dirigente independentista admite que el movimiento nacionalista se sitúa de nuevo muchos años atrás, en torno a principios de siglo. Entonces Gobernaba el PSC, con ERC e Iniciativa, en el tripartito. Fue de 2003 a 2010. Las exigencias de Esquerra y Junts al Ejecutivo de Sánchez, de hecho, son para profundizar el autogobierno aunque su impacto pueda superar ese marco. Es el caso de la financiación singular o la delegación de las competencias en inmigración. Junts reclama además que el catalán sea reconocido como idioma oficial en la UE. De momento, el referéndum está en un segundo plano, a la espera de tener más capacidad de presión. Hemos vuelto atrás, primero hay que construir la nación y luego ya volveremos con las exigencias de máximos, señalan en el independentismo. Un alto cargo de ERC carga contra quienes aún hacen política desde la épica sin asumir la realidad. Esquerra negocia la financiación singular con los socialistas. Y aunque es exigente, ha admitido renuncias. Por ejemplo, descarta que Cataluña salga del régimen común de las autonomías. Y, sobre todo, se ha tragado el sapo de los plazos. En el acuerdo de investidura de Illa, el PSC y ERC pactaron que la Administración catalana debía asumir la campaña de la renta en 2026. Fuentes republicanas admiten que antes de 2029 no será posible en su totalidad. "¿Qué alternativa tenemos a negociar una nueva financiación?", aseguran los de Oriol Junqueras mirando a Junts, que aún lanza discursos más ambiciosos.
CUARTELES DE INVIERNO
El independentismo regresa así a sus cuarteles de invierno a la espera de mejores tiempos. La subida de Aliança Catalana amenaza a Junts y a ERC con una larga temporada en la oposición, si además Illa consolida su apuesta por ocupar la centralidad y pescar en el nacionalismo moderado. La extrema derecha crece a costa de Puigdemont y los suyos, lo que puede imposibilitar en el futuro la construcción de mayorías entre las fuerzas nacionalistas, toda vez que ERC y la CUP se niegan a participar en ninguna ecuación en la que esté Aliança.
Los independentistas, mientras, esperan recuperar músculo si gobierna el PP con Vox y aguardan a ver cómo acaba la cuestión de la amnistía, la negociación de la financiación y las resoluciones judiciales sobre el catalán, que pueden volver a encender la mecha, como hizo la sentencia del TC en 2010.