Protestas
Clamor en las 52 provincias españolas contra la amnistía y los pactos de Sánchez con el independentismo
El PP, convocante de la protesta, cifra en 2 millones el total de participantes en todo el país y se jacta de haber “despertado a la mayoría silenciosa”


Actualizado el 13/11/2023 a las 07:14
El PP ya tiene la foto del "clamor" en las calles contra la ley de amnistía negociada por Pedro Sánchez con Junts y Esquerra y con la que el presidente en funciones deja encarrilada su investidura -que previsiblemente se celebrará esta semana en el Congreso-. Con la participación de más de dos millones de personas, según las estimaciones del propio partido -500.000, según las delegaciones del Gobierno-, en las principales plazas y arterias de las 52 capitales de provincia, el líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo, definió ayer la jornada como “histórica” y se jactó de haber despertado a la “mayoría silenciosa” aunada bajo la consigna con la que su formación lanzó el sábado la llamada: “No al privilegio. No a la impunidad. No a la amnistía”.
Una exhibición de músculo que se dejó sentir especialmente en sus bastiones, como Madrid, Valencia, Andalucía o Zaragoza, y con menor afluencia en las capitales vascas y catalanas. Pero más allá del baile de cifras de asistentes, la mañana dejó una doble lectura.
La primera, que los populares han tomado la iniciativa en las calles frente a Vox -cuyos votantes estaban llamados a participar por parte del partido que lidera Santiago Abascal-, y, en segundo lugar, que Feijóo ha encontrado terreno fértil para liderar una oposición frontal en la presente legislatura que, vaticina, “será corta”.
El PP terminó este domingo de sentar las bases de la campaña de desgaste que preparan contra Sánchez y que comenzó semanas atrás con actos en Madrid, Málaga y Valencia.
“No callaremos hasta que se convoquen nuevas elecciones, ¿Por qué tiene Sánchez miedo a las urnas?”, prometió ante miles de personas el líder gallego desde la madrileña Puerta del Sol, flanqueado por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida y el expresidente José María Aznar.
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Se trataba de la primera vez que un partido político organizaba una serie de actos simultáneos en todas las capitales y la mañana transcurrió de forma pacífica y sin incidencias destacables, más allá de cánticos de algunos manifestantes contra el líder socialista - “Pedro Sánchez hijo de puta”-, o el expresident de la Generalitat y jefe de Junts - “Puigdemont, a prisión”-.
Feijóo agradeció la presencia de las personas que acudieron a la llamada de su partido y aseguró que entre los presentes “hay muchos votantes de otros partidos, porque tenéis principios que no estáis dispuestos a que os arrebaten”. Específicamente, señaló a los sectores críticos del PSOE: “Miles de socialistas no están de acuerdo con su secretario general”.
El presidente del PP sacó la artillería desde el minuto uno y acusó a Sánchez de “romper la convivencia”, de “comprar su investidura a cambio de la desigualdad de los españoles”. Argumento que fue contestado por el público a gritos de “España no se vende”. “Tienen menos apoyo que nunca pero han encontrado un atajo. Siempre he combatido el independentismo, pero al menos ellos van de cara. Sánchez no”, zanjó. Por último, pidió “construir un gran proceso de entendimiento, como en la Transición” y “no caer en las provocaciones” de la izquierda, que trata de demonizar las protestas. “Que sepan que no nos van a intimidar”, finalizó.
Tras nueve jornadas de algaradas callejeras con conatos violentos (heridos leves y detenciones) frente a las sedes provinciales del PSOE, especialmente la nacional de la calle Ferraz de Madrid, el presidente del PP evitó condenar directamente estos actos y se limitó a respaldar la labor de la Policía Nacional, cuestionada por algunos sectores de la ultraderecha, y a defender que “manifestarse pacíficamente es un derecho democrático”.
"DEVOLVER GOLPE POR GOLPE"
Díaz Ayuso, muy aclamada por el público, acusó a Sánchez de convertir el país a un estado “totalitario”. Si bien esta vez no pronunció la palabra “dictadura”, como hizo hace unos días, sí afirmó que el líder socialista está “subvirtiendo las instituciones y pervirtiendo la historia”. “Nos encargaremos de devolver golpe por golpe”, afirmó entre aplausos.
Desde el público, algunos concentrados pidieron a Feijóo una huelga general, como sugiere Solidaridad, el sindicato afín a Vox. “No tengáis dudas de que si se me ocurriese acordar lo que está pactando Sánchez, habría una gran huelga general en toda España”, les respondió, dejando la cuestión en el aire, pese a que fuentes del PP alejan esa idea.
Feijóo capitaliza la indignación en busca de una legislatura corta
Tras el decaimiento al fracasar en su intento de alcanzar la Moncloa el 23-J, el PP de Alberto Núñez Feijóo ha encontrado en los pactos de Pedro Sánchez con Carles Puigdemont, prófugo de la justicia española, y en en especial en la ley que amnistiará el procés el resorte para dotar de contenido a su oposición al resistente presidente en funciones. Un contenido musculado, a tenor de los cientos de miles de ciudadanos que los populares congregaron ayer para dirigir un audible ‘no’ contra el perdón a los encausados por la intentona separatista, que registró su trance más crítico en 2017.
Seis años después y ante el inédito acuerdo de Sánchez con todo el soberanismo catalán y vasco para atar su continuidad en la Moncloa, Feijóo, acompañado por José María Aznar y precedido en la tribuna habilitada en la Puerta del Sol por una Isabel Díaz Ayuso expresándose, con su habitual inhibición, contra “el totalitarismo” que viene, desplegó un discurso que sonó a declaración de intenciones: ni él ni su partido van a cejar - “No nos callarán”, proclamó- en su denuncia del “fraude electoral” cometido por Sánchez al negar la amnistía incluso después del 23-J, hasta que ha cedido a las exigencias de Junts y de ERC. O lo que es lo mismo: no renunciarán al fortín de la generalizada contestación a esas alianzas hasta forzar la convocatoria de nuevos comicios.
Donde los socialistas y sus socios ven una negativa a aceptar democráticamente los resultados del 23-J y se revuelven contra las derechas por agitar la tesis de que este es un Gobierno “ilegítimo”, el PP se afanó este domingo de ánimos y tiempo caldeados en desmontar la mayor: es Sánchez, señalaron Feijóo, Ayuso y el alcalde José Luis Martínez Almeida, quien no ha asumido la victoria del PP en las urnas y busca perpetuarse en el poder desconstruyendo la España constitucional.

