Sánchez y Díaz escenifican su acuerdo de Gobierno sin tener nada atado todavía

Para ERC, la investidura sigue “lejos” y el PNV recela de algunas propuestas

El presidente en funciones y líder del PSOE, Pedro Sánchez y la vicepresidenta 2ª y líder de Sumar, Yolanda Díaz, se besan en la presentación de su pacto de gobierno
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El presidente en funciones y líder del PSOE, Pedro Sánchez y la vicepresidenta 2ª y líder de Sumar, Yolanda Díaz, se besan en la presentación de su pacto de gobierno
El presidente en funciones y líder del PSOE, Pedro Sánchez y la vicepresidenta 2ª y líder de Sumar, Yolanda Díaz, se besan en la presentación de su pacto de gobierno

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Agencia Colpisa

Publicado el 25/10/2023 a las 07:55

Lo que los propios socialistas definían hasta hace poco como “la parte sencilla” de las negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez -el pacto programático para el Gobierno de coalición de PSOE con Sumar-ya está. El presidente del Gobierno en funciones y la vicepresidenta segunda lo hicieron público este martes en un acto con todo el boato en el Museo Reina Sofía, como si el complejo puzle del que depende su alianza ya estuviera resuelto. Como si su entendimiento fuera suficiente para que la legislatura eche a andar. “¡Querido presidente, vamos a por más!”, proclamó Yolanda Díaz. “Hemos estado cinco años y vamos a estar cuatro más”, se vanaglorió el aludido.

Tanto en el PSOE como en Sumar sostienen que la firma del documento ayudará a acelerar las conversaciones con el resto de fuerzas de las que dependen -Junts, ERC, EH Bildu, PNV y BNG- y que los acuerdos se irán produciendo ahora “en cascada”. Los más optimistas apuntan a la primera semana de noviembre, antes de la reunión que los socialdemócratas europeos celebran los días 10 y 11 en Málaga, como fecha posible para la investidura, aunque en Ferraz rechazan hablar de fechas que puedan ser interpretadas como un intento de presión por los independentistas.

La exhibición de optimismo desbordante ya generó, de hecho, algunas reticencias este martes entre los potenciales socios. Esquerra y el PNV reclamaron algo más de prudencia. Los primeros, porque, según la portavoz de la Generalitat, Patricia Plaja, todavía hay camino por recorrer en una negociación que, en su caso, se centra en la aministía para los encausados del procés, “las condiciones para ejercer el derecho de autodeterminación”, el traspaso integral de Rodalies (Cercanías) y el “déficit fiscal” de Cataluña. “Sánchez está lejos de poder ser investido”, avisó.

Los segundos, porque algunas de las cuestiones pactadas por Sánchez y Díaz chocan con su ideario, aunque ayer revistieran sus recelos de temor a una invasión de competencias.

El texto dado a conocer por el PSOE y Sumar -que, según aseguran, no han entrado aún en el reparto de carteras ministeriales- consta de 230 medidas entre las que incluyen la reducción progresiva de la semana laboral hasta las 37, 5 horas, sin llegar a asegurar que más adelante pueda llegarse a las 35 horas defendidas por la vicepresidenta; el blindaje de un Salario Mínimo Interprofesional equivalente al 60% del salario medio (tampoco aquí Sumar logra su aspiración de subirlo conforme al IPC) y la prórroga de los impuestos extraordinarios a la banca y las energéticas, que no se harán permanentes como ambicionaba el socio minoritario del hipotético futuro Gobierno.

“Debemos ser muy cuidadosos en los acuerdos y no imponer agendas propias que pueden chocar con las de otros”, advirtió en un comunicado el PNV. En su día, el partido que lidera Andoni Ortuzar se abstuvo en la votación del Congreso de los gravámenes sobre los beneficios de bancos y empresas energéticas y ahora advierte de que “deben respetar el sistema de Concierto y Convenio económicos” del País Vasco y Navarra.

LAS RETICENCIAS DE PODEMOS

Hasta Podemos hizo su parte para pinchar el globo de Sánchez y Díaz. En Moncloa dan por hecho que la formación de Ione Belarra -la única ministra ausente, junto a Irene Montero, en el acto de este martes- “no pondrá en riesgo” la investidura con un voto diferenciado de sus cinco diputados insertos en el grupo de Sumar. Pero, con cierto despecho por el nulo papel que les han dado en las conversaciones, los morados no dan nada por hecho.

De todos los partidos necesarios para superar la investidura, EH Bildu es en realidad el único que ya ha garantizado su sí pase lo que pase. No lo ha hecho tampoco el BNG y, sobre todo, no lo ha hecho Junts. Las conversaciones con Carles Puigdemont, las más delicadas, siguen blindadas por el más férreo de los secretismos. En lo ideológico, el pacto anunciado ayer también chirría con muchos de sus postulados, más cercanos a los de una patronal que ya ha dejado claro su rechazo a los acuerdos en materia laboral. Pero la partida con el expresident se juega en otro tablero, el de la amnistía, el reconocimiento de la identidad nacional de Cataluña y un “acuerdo histórico” que abra las puertas a votar la independencia.

Nada de eso, crucial para el devenir de una eventual legislatura, se incluye siquiera a modo de esbozo en el documento presentado ayer. Según fuentes de la negociación, porque habría resultado “contraproducente” para las negociaciones con el independentismo. Pero esa ausencia tiene otra derivada. Este sábado, el comité federal del PSOE convocará la consulta a la militancia sobre el acuerdo de Gobierno con Sumar y las bases se pronunciarán al respecto antes de saber hasta dónde está dispuesto a llegar Sánchez para atar el apoyo del exjefe de la Generalitat, huido de la justicia desde hace seis años.

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