María Eugenia Barrio Valencia, una vida universitaria al servicio de las personas


Publicado el 05/07/2026 a las 09:22
María Eugenia Barrio Valencia (Orense, 28 de agosto de 1948), navarra de adopción y de corazón y figura clave en la vida académica de la Universidad de Navarra durante más de cuatro décadas, falleció el 21 de junio a los 77 años. Arquitecta de formación y universitaria vocacional, dedicó su vida profesional al campus, donde trabajó con lealtad, rigor y una inconfundible sensibilidad.
Graduada en Arquitectura en 1970, con apenas 21 años se incorporó como docente a la Escuela de Arquitectura. Allí ejerció como profesora asociada de Análisis de Formas Arquitectónicas junto con Ignacio Araujo, colaboró en la Oficina de Proyectos y desempeñó el cargo de Directora de Estudios entre 1982 y 1995. Su paso por la Escuela dejó una huella profunda: era una profesional capaz de unir la competencia técnica con una mirada artística que enriquecía cada proyecto y cada decisión.
En septiembre de 1995 llegó a la Facultad de Filosofía y Letras como secretaria académica. En muy poco tiempo supo comprender la complejidad organizativa de un centro tan diverso y dinámico. Su carácter firme y afable -no pocas veces divertido- le granjeó la confianza de profesores, estudiantes y personal de servicios. En los años en que ejerció esta responsabilidad (1995-2009) impulsó numerosos proyectos en los que su precisión técnica y su gusto por el detalle fueron decisivos: el traslado del decanato a la segunda planta del Edificio Central, la reorganización de los departamentos en el edificio Ismael Sánchez Bella o la celebración del 50 aniversario de la Facultad, entre otros.
Pero también asumió con igual dedicación el trabajo silencioso y cotidiano que sostiene la vida académica: la resolución de incidencias, la coordinación entre departamentos, los planes docentes, la gestión de horarios, espacios y necesidades cambiantes. En ese día a día, tan exigente como invisible, su criterio, su paciencia y su capacidad de anticipación fueron decisivos.
En 2009 fue nombrada directora del Servicio de Publicaciones, donde continuó demostrando su capacidad de trabajo, su criterio estético y su compromiso con la calidad académica, en unos tiempos cambiantes, hasta su jubilación en 2013.
No es sencillo condensar en unas líneas la personalidad de María Eugenia. Destacaba su inteligencia clara, su sentido del humor -siempre oportuno- y una lealtad inquebrantable a la Universidad y a su misión. Era una pieza de unión entre equipos, departamentos y personas; alguien que hacía más fácil el trabajo común y más amable la convivencia diaria. Su amplitud de conocimientos, su sensibilidad artística y su atención al detalle la convertían en una profesional excepcional y en una compañera muy apreciada.
Su familia ocupaba un lugar central en su vida. Se casó con Javier Irigoyen, antiguo director del Servicio de Personal y responsable de Protocolo de la Universidad, fallecido en 2025. Juntos formaron un matrimonio muy presente en la vida cultural del campus y de la ciudad. Tuvieron cuatro hijos, a quienes María Eugenia dedicó siempre su afecto y su tiempo, y disfrutó con orgullo de ser la abuela de dieciséis nietos.
Quienes tuvimos la fortuna de contar con su amistad y su confianza sabemos que ese es uno de los bienes más valiosos que nos deja. Su recuerdo permanecerá unido para siempre a la historia de la Universidad de Navarra y al afecto de quienes trabajaron a su lado. Descanse en paz.
* Los autores son amigos de la fallecida y profesores en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra.