Epidemia de coronavirus
Eris y Pirola: diferencias entre las dos nuevas variantes de la covid
La Organización de las Naciones Unidas señala que aún es “prematuro” establecer conclusiones sobre su gravedad y transmisibilidad


Publicado el 20/09/2023 a las 12:28
Las nuevas variantes del Covid-19 siguen propagándose por todo el mundo y despiertan cada cierto tiempo la alarma de científicos y sanitarios. Quizá hayas perdido la cuenta de las mutaciones que se han producido desde que oíste hablar de este virus por primera vez y es que las cepas se multiplican con relativa facilidad.
En las últimas semanas han aumentado los casos de covid debido a dos variantes: ‘Eris’ (EG.5) y ‘Pirola’ (BA.2.86). Ambas son descendientes de Ómicron y sus primeros casos se detectaron el pasado mes de agosto. Además, comparten que todavía no se ha demostrado su mayor peligrosidad. Maria Van Kerkhove, líder técnica de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Covid-19, indicó que “la evidencia disponible no sugiere que la EG.5 tenga riesgos adicionales para la salud pública en relación con las demás estirpes descendientes de Ómicron que circulan actualmente. Si bien la EG.5 ha mostrado un aumento de la prevalencia, ventaja en el crecimiento y propiedades de escape inmunológico, no se han informado cambios en la gravedad de la enfermedad hasta la fecha". En cuanto a la variante BA.2.86, los expertos han informado en medios internacionales que, según muestran sus investigaciones, sus secuencias “surgieron recientemente y se propagan rápido”.
También coinciden en los síntomas que producen, que en ambos casos continúan siendo dolor de garganta, congestión, estornudos, tos, dolor de cabeza, voz ronca, dolores musculares y pérdida de olfato. Por todo ello, la OMS ha decidido catalogar a ambas como variantes “bajo vigilancia”, lo que insta a los países a monitorear y comunicar cualquier secuencia detectada.
Su principal diferencia se encuentra en la mutación que suponen con respecto a las variantes anteriores. Por un lado, la variante EG.5 cuenta con una mutación adicional F456L en la proteína espiga, lo que la distingue de sus antecesoras, según el biólogo evolutivo Ryan Gregory. Por otro lado, la variante BA.2.86 tiene más de 30 cambios de aminoácidos en su proteína espiga en comparación con su ancestro más cercano, la subvariante BA.2 de Ómicron.
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