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La pandemia arrastra a más de 10 millones de españoles bajo el umbral de la pobreza

El grupo de edad más penalizado por la miseria y la exclusión son los niños, con casi tres de cada diez cercanos a la indigencia

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El aumento de penurias disparó las familias que sufren pobreza energética y son incapaces de afrontar letras e hipotecasIván Benítez
Publicado el 30/06/2022 a las 06:00
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha puesto cifras al destrozo que la pandemia, con su caída general de rentas y el repunte brutal del desempleo, causó entre las familias españolas. El parón económico desencadenado por encierros y restricciones arrastró en 2021 a una vida por debajo del umbral de la pobreza al 21,7% de los españoles, a 10,3 millones de personas. Son siete décimas más que solo un año antes y colocan la radiografía de la pobreza en España en unas dimensiones desconocidas desde la primera mitad de la década pasada (del 2012 a 2015), los años más duros y dañinos de la gran crisis económica.
El retroceso de ingresos del español medio en unos 150 euros anuales hizo que más de 300.000 ciudadanos atravesasen en 2021 la línea a partir de la que se dispara el riesgo de sumirse en la pobreza, que para las casas con un solo residente es disponer de menos de 9.535 euros y para los hogares con una pareja y dos niños es no superar los 20.024. Los grupos de edad más castigados por la inmersión en el riesgo de miseria son los de los menores y sus padres. El 28,7% de los menores, casi tres de cada diez niños, vive en la indigencia. Los mayores de 65 años, sin embargo, no empeoran su situación porque no estuvieron expuestos a la salvaje contracción del empleo y porque el año previo ya vivieron un notable empobrecimiento.
El 21,7% de los españoles vive bajo el umbral de la pobreza, pero hasta seis puntos más, el 27,8% de la población, está en riesgo de exclusión social y ronda los bordes de la indigencia. Son 13,2 millones de ciudadanos, un 3% más que solo un año antes y un colectivo con proporciones también no conocidas desde la gran crisis. El ascenso del riesgo de exclusión se debe al aumento de población empobrecida, pero también y de forma paralela al fuerte crecimiento de las familias en que sus miembros activos no trabajan ni el 20% de los días posibles. Los hogares en esta situación de muy baja intensidad de empleo son el 11% de los del país, un 16% más que un año antes. Sin embargo, el ligero descenso de los ciudadanos que están en una situación de carencia material severa (pobres de solemnidad), que representan el 8,5% de los españoles, demuestra que la descapitalización desatada por la crisis económica y social provocada por la pandemia ha golpeado sobre todo a las clases medias y trabajadoras. Pero ni siquiera a todos ellos por igual. La estadística del INE señala con claridad quiénes son los colectivos que el año pasado engordaron el ejército de excluidos y atrapados por la miseria o en claro riesgo de serlo. Si se mira al tipo de familia, son los hogares monoparentales con hijos (en su mayoría encabezados por mujeres) donde está el grueso de la pobreza en España. El 54,3% de estos hogares, más de la mitad, viven cercados por estrecheces y penurias, con un notable aumento (cinco puntos) en doce meses. Duplican la media nacional de pobres.
                     
EL NIVEL EDUCATIVO MARCA
Si lo que se mira es el origen, el 58,6% de los residentes extranjeros solo sabe de miserias y exclusión. Siempre lo han pasado mal, pero los que están peor crecieron nada menos que 7,5 puntos desde 2020. El estatus social también marca diferencias. De los españoles que no pasaron de Primaria el 38,4% está en riesgo de pobreza y marginación. Lo mismo le ocurre al 34,4% de los que solo llegó a la ESO. Sin embargo, entre los que tienen estudios superiores solo el 14,9% se cuenta entre los más desfavorecidos.
La Encuesta de Condiciones de Vida también desvela cuáles son dos de las penalidades que con más frecuencia sufren quienes malviven en una situación de carencia material severa. El 14,3% de los españoles, 3,4 puntos más que un año antes, están inmersos en la pobreza energética. Casi siete millones de españoles no pueden ni calentar ni refrigerar su casa. Una porción casi idéntica de los ciudadanos, el 14,4%, tuvo que dejar de pagar hipotecas, letras o mensualidades de créditos en 2021, casi un punto más que un año antes.
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