León
Vecinos de un pueblo de León se unen contra un proyecto del Ayuntamiento para transformar el colegio en un tanatorio


Publicado el 21/05/2022 a las 06:00
"Nos van a hipotecar de por vida, porque si quitamos el futuro que son las escuelas, ¿quién va a querer venir al pueblo?", se lamenta Pedro Crespo, vecino de Quintana del Marco, un pueblo leonés que no llega a las 400 almas. Podría ser una metáfora de la España vaciada pero es una realidad. Porque el municipio podría cambiar su escuela por un tanatorio. Niños por muertos. Alegría por duelo. Esta es la decisión que pretende ejecutar el Ayuntamiento pese a la negativa de la mayoría, que considera que es "matar" al pueblo quitándole la "poca esperanza de vida" que tiene. A una de hora de la capital leonesa se encuentra este municipio tranquilo donde el silencio solo se rompe por el sonido de los tractores y las breves conversaciones entre los paisanos. En estos días no se habla de otra cosa, y los corrillos y murmullos acerca de este proyecto son una constante. "¿Por qué van a estropear las escuelas si es algo bueno que tenemos?", se pregunta un hombre de avanzada edad. Para dar visibilidad a su protesta los vecinos han creado la plataforma '1+1 dos por las Escuelas' con la que a través de acciones vecinales, intentan paralizar el tanatorio y devolver el uso educativo y social que han tenido las instalaciones académicas. "Lucharemos para que se vuelva abrir la escuela; y si no es posible, que al menos se le dé algún uso que reporte vida y no un tanatorio, que esos servicios ya los tenemos cubiertos y no los necesitamos", explica Manuela Vidal, responsable de la plataforma.
Pancartas de rechazo ondean por todo el pueblo y sus habitantes han entregado 300 firmas al Gobierno de Castilla y León. Y tienen pensadas más acciones de protesta para tratar de paralizar el proyecto.
Las escuelas fueron edificadas hace dos décadas en lo que entonces fueron unas modernas instalaciones para dar la mejor educación a las nuevas generaciones de Quintana del Marco. La falta de niños propició hace cinco años el cierre del colegio, quedando el espacio para uso vecinal. "Ha habido escuela de adultos, se celebran las elecciones, aquí hacemos reuniones y hemos propuesto en el Ayuntamiento una ludoteca para el verano", expresa Goya, otra vecina que también ha decidido unirse a la plataforma.
En la actualidad hay menos de una decena de niños en edad escolar que tienen que desplazarse para recibir clases a las localidades de Alija del Infantado, a diez kilómetros de distancia, y La Bañeza, a quince. "Los llevamos en coche al colegio cuando podían tenerlo a la puerta de casa", lamenta Francisco, otro vecino que no quiere ni oír hablar del tanatorio.
La pandemia generó una efímera ilusión en Quintana del Marco, al ver cómo aumentaba la población por el deseo de muchos 'urbanitas' de huir de la ciudad en plena cuarentena. Un espejismo contra el que se rebelan los vecinos, que ven en la reapertura de sus escuelas una esperanza para revitalizar el pueblo.