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Coronavirus

Ómicron ya representa el 85% de los nuevos casos de covid-19 en España

La OMS avisa de que "no será la última variante", pero cree que el mundo "tiene las herramientas para acabar con la fase aguda de la pandemia"

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  • Álvaro Soto. Colpisa
Publicado el 25/01/2022 a las 06:00
Cuando el 24 de noviembre del año pasado, hace dos meses y un día, Sudáfrica dio la voz de alarma sobre la aparición del primer contagio por una variante hasta entonces desconocida del SARS-CoV-2, pocos indicios apuntaban a que el nuevo descubrimiento iba a cambiar el rumbo de la pandemia. Pero ómicron, la letra griega con la que la Organización Mundial de la Salud (OMS) bautizó la nueva variante, ha supuesto un reinicio, y quizá también el principio del fin, de la crisis sanitaria que ha mantenido el mundo en jaque durante dos años.
Ómicron y delta pugnan en todo el mundo por ser la variante dominante. En Europa, todavía lo es delta, con siete de cada diez casos, pero ómicron la está sustituyendo a gran velocidad. Por ejemplo, en España ya es absolutamente mayoritaria, al provocar el 85,7% de los nuevos casos (con datos hasta el 16 de enero), con picos del 98,7% de los nuevos contagios en comunidades como Madrid, según la nueva actualización del documento de variantes, publicada ayer por el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES). Ómicron tiene una mayor capacidad de escape inmune que variantes previas y se transmite con mucha más facilidad, pero provoca una enfermedad relativamente leve, en la mayoría de los infectados, sobre todo porque "parece que el grado de protección frente a infección grave en personas convalecientes y vacunadas es alto", explica el organismo dependiente del Ministerio de Sanidad. Es decir, las vacunas han evitado otra dramática oleada de hospitalizaciones y fallecimientos, similar a la de la primavera del 2020, principalmente en Europa, el continente más azotado por ómicron.
Pero la extensión de los pinchazos no oculta la realidad: la variante ha dejado millones de contagios (España superó ayer los nueve en toda la pandemia, más de cuatro en la sexta ola), con sus consecuencias en el empleo (más de dos millones de bajas laborales) y sobre todo, ha dejado una cifra muy alta de fallecidos: 5.000 desde el 14 de octubre, 253 de ellos desde el viernes.
En esta situación, los mensajes de la OMS buscan el equilibrio. "Tenemos todas las herramientas para acabar con la fase aguda de esta pandemia, pero debemos usarlas de forma equitativa y sabia", afirmó ayer el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. "Debemos trabajar juntos para poner fin a la fase aguda de esta pandemia. No podemos dejar que se prolongue, tambaleándose entre el pánico y la negligencia", reclamó el dirigente de la OMS, aludiendo a la necesidad de que las vacunas lleguen a todos los países del mundo. Porque mientras que en la Unión Europea el 71% de la población ya ha recibido la pauta completa, y se administran ya dosis de refuerzo, en los países pobres apenas el 9,5% de la población ha recibido siquiera un pinchazo, según la web 'ourworldindata', que recoge los registros oficiales de cada Estado.
Sin embargo, el gran número de infecciones provocadas por ómicron (el 60% de los europeos podría contagiarse con ella en las próximas semanas) abre la puerta a otro gran riesgo, la aparición de nuevas variantes. De hecho, la OMS considera "peligroso" pensar que "ómicron será la última variante" y avisa de que las condiciones son "ideales" para el surgimiento de nuevas variantes, que podrían ser incluso más transmisibles y virulentas.
Y las malas noticias no acaban ahí. La OMS cree que no aparecerá ninguna vacuna "que proporcione inmunidad esterilizante", esto es, que evite los contagios. "Es una misión muy difícil para una vacuna", dijo ayer la directora de su departamento de Vacunas, Kate O'Brien.
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