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Política

El PSOE mira con una mezcla de esperanza y recelo el tirón electoral de Yolanda Díaz

Los socialistas sostienen que, de momento, tienen más motivos para desear que el proyecto de la vicepresidenta sea un éxito que para temerlo

Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, ha mostrado su satisfación por la subida del SMI.
Imagen de Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Socialefe
  • Colpisa
Publicado el 21/11/2021 a las 06:00
Pedro Sánchez acogió hace un mes con entusiasmo la decisión de Yolanda Díaz de intentar articular lo que ella llama un "proyecto alternativo de país" para ayudar a sacar de la desmovilización a las bases sociales de la izquierda. "Necesitamos a todo el espacio progresista en plena forma porque yo no aspiro solo a ganar las elecciones sino a que tengamos una mayor representación", dijo. El presidente del Gobierno venía de darse un homenaje en el 40 Congreso Federal de su partido, unido como no lo había estado en décadas, y su preocupación era que el declive de Unidas Podemos parecía estar lastrando sus opciones de mantenerse en el Gobierno tras las próximas generales. Lo sigue siendo, pero con un añadido.
El barómetro del CIS correspondiente al mes de noviembre, y publicado el pasado miércoles, trajo consigo una noticia relevante para los socialistas: el tirón de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo no solo tiene efectos en el electorado situado a la izquierda del PSOE sino que puede restar apoyos al propio Sánchez. Casi el 19% de quienes lo votaron hace dos años dice ahora que preferiría que ella fuera la presidenta. Y el 7%, lo que supondría casi medio millón de papeletas, dice que la votaría si ahora se celebraran unos comicios. "Es muy pronto para sacar conclusiones; ya lo hemos visto otras veces con otros actores. Pero lo que está claro es que, a diferencia de Iglesias -admiten en la dirección socialista-, ella no genera ningún rechazo". Ese es un factor a tener en cuenta porque a pesar de que cuando el exsecretario general de Unidas Podemos estuvo en el Gobierno dedicó muchos esfuerzos a escenificar tensiones internas para situar a su partido como en artífice indiscutible de las principales medidas sociales del Gobierno, nunca fue capaz de capitalizarlas. Iglesias dejó todos sus cargos, de hecho, después de comprobar en las elecciones del 4 de mayo en Madrid que se había convertido en una rémora para su formación. En ese momento, el CIS indicaba no ya que provocaba enormes recelos en la derecha y que por lo tanto actuaba como catalizador del voto de PP y Vox, sino que un nada despreciable 26,5% de los votantes del PSOE y un 17% de los de Más Madrid lo valoraban "muy mal" mientras solo un 18,5% de los de UP lo hacía "muy bien".
Reforma laboral Los socialistas han detectado, sin embargo, que Díaz sí es percibida por buena parte del electorado como impulsora de conquistas como la última subida del SMI. Y la constatación de ese dato coincidió, sospechosamente, con la pugna en el seno del Ejecutivo por el liderazgo de las negociaciones de la reforma laboral, que siempre le habían correspondido. Una pugna que se saldó con la entrada de miembros del ala socialista en las conversaciones.
Tampoco niegan en el PSOE que, mientras el diálogo social sobre el mercado de trabajo parece ir bien, la otra reforma comprometida con Bruselas y gestionada por un ministro de su cuerda, la de las pensiones, despierta suspicacias.
Aun así, tanto en la dirección del partido como en Moncloa aseguran que, de momento, el carisma de la política gallega no suscita ningún temor. Al contrario. Admiten que, por si acaso, no bajarán la guardia y que consideran prudente seguir su evolución. Pero nada más. "Lo que de verdad sería para preocuparse -afirma un colaborador de Sánchez- es que no 'tirara'; no estamos en 2015, no hay riesgo de 'sorpaso', está bastante claro cuál es el partído hegemónico de la izquierda; además, también nosotros estamos sacando voto de la abstención".
Fuentes del Gobierno subrayan que los datos del CIS solo pueden interpretarse por ahora como coyunturales; advierten de que, pese a las cábalas coincidentes de Iglesias y el exdirector de gabinete de Sánchez, Iván Redondo, sobre un adelanto electoral "aun quedan dos años de legislatura", y recuerdan que ni Yolanda Díaz ha garantizado todavía que vaya a ser candidata ni ha armado la estructura para serlo. "No perdamos de vista que estos son especialistas en liarse ellos solos en el último momento así que vete a saber cómo acaba eso", ironizan en el partido. "Ruidos" y "egos" La vicepresidenta segunda, que conserva el carnet del PCE por sentimentalismo pero no tiene vinculación orgánica con ninguna formación, advirtió el pasado octubre de que en su proyecto los partidos no serán los protagonistas y que si se imponen el "ruido" o los "egos" probablemente se irá. En los últimos días, sin embargo, Juan Carlos Monedero se ha atrevido a reclamarle que haga de Unidas Podemos su partido "nodriza" e Iglesias le ha instado a cerrar cuanto antes el peso que tendrán tanto esa fuerza política como Izquierda Unida por si Sánchez convoca elecciones. "Pueden elucubrar todo lo que quieran, pero hay creado un comité para la presidencia rotatoria de la UE, que nos corresponde en el último trimestre de 2023", insisten en el Ejecutivo como evidencia contra un adelanto. En el PSOE no consideran, además, que este sea el momento óptimo para Sánchez, que terminará el año con un escenario bastante menos halagüeño de lo que desde Moncloa se había imaginado. La economía crece, pero con menos vigor de lo esperado -Bruselas rebajó hace diez días sus previsiones para este año y el siguiente y España pasó de liderar la recuperación al puesto decimoséptimo- la pandemia parece controlada pero el inicio de la sexta ola ya augura unas Navidades con ciertas restricciones y empieza a aflorar cierta protesta social (el sector del metal en Cádiz, las manifestaciones anunciadas por los transportistas, las de los agricultores, los pensionistas... ). Su pronóstico es que "dentro de un año estaremos mejor y el siguiente mejor todavía". De momento, se quedan con un dato: "esta semana el Congreso aprobará los Presupuestos". Eso, dicen, abre al Gobierno un horizonte de estabilidad que hay que aprovechar.

Sánchez retrasa a enero la Conferencia de Presidentes

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, avanzó ayer que la próxima Conferencia de Presidentes Autonómicos se celebrará en la isla La Palma, como anunció meses atrás, si bien señaló que se realizará a principios de 2022, en lugar de diciembre de este año como aseguró en septiembre.
Sánchez puso en valor durante el Congreso del PSOE en Canarias la necesidad de tener espacios de acuerdo para afrontar "desafíos de Estado" que transcienden cualquier gobierno y resaltando en este sentido los encuentros interterritoriales de Sanidad en el marco de la pandemia o las conferencias de presidentes, que apuntó se van a celebrar de forma semestral.
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