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Volcán

Los expertos dudan de que la lava del volcán de La Palma llegue al mar

La colada se ha ralentizado y avanza a 4 metros por hora, mientras se espera que la nube tóxica salte a la península

  • Colpisa
Actualizado el 23/09/2021 a las 07:13
Las cenizas, las escorias y la lava siguen moldeando el terreno de La Palma como si fuera arcilla. Los dos brazos del coloso se movían ayer con lentitud, a cuatro metros por hora, lo que se comprueba con el escaso progreso experimentado desde el martes por la noche, cuando el bloque al rojo vivo apenas avanzó quince metros. El muro en brasas va acabando con todo lo que encuentra a su paso. Ya se ha llevado por delante 320 edificaciones, una cifra que pronto puede quedarse caduca a la vista de su voracidad.
"Ante el avance de la lava, que tiene bastante altura, no se puede hacer nada", sentenció con aire de impotencia el presidente canario, Angel Víctor Torres. "Ni una barricada, ni una zanja, ni un parapeto paran de ninguna manera el avance de la lava. Ojalá así fuera, pero no lo es, es imposible".
Pese a que en la madrugada del miércoles el volcán de Cumbre Vieja ganó en capacidad explosiva, por la tarde tendió a estabilizarse levemente.
La desembocadura de la lava en la costa se tornaba en las últimas horas una hipótesis llena de incógnitas. Los expertos del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca) no están seguros de que finalmente la lava llegue al mar. Los modelos matemáticos con los que se trabaja predicen que la manga de fuego va a seguir conquistando tierras, pero su avance se frena porque la lava se hace más viscosa como consecuencia de su enfriamiento. Además, en su camino va rellenando hoyos naturales. Ello no significa que pierda fuerza, porque a medida que una corriente de colada se estanca, la que empuja detrás la sobrepasa, de manera que el bloque gana altura.
A media mañana, el frente de lava superaba en altura los 15 metros, lo que equivale a un edificio de cinco plantas. A su vez, las rocas se encontraban a dos kilómetros del mar. "Tenemos que esperar y tener tranquilidad, porque el avance es muy lento. Ahora mismo no hay ninguna seguridad de que el avance vaya a culminar en el mar", apuntó el director técnico del Pevolca, Miguel Angel Morcuende.
También está creciendo el abombamiento del suelo, que se acerca a los 30 centímetros, un indicador de que el magma que pugna por subir sigue bullendo. La deformación de la corteza terrestre produce una "miniestabilidad" que no se sabe cuánto puede durar.
Las rocas abrasadas ya han invadido parte de la pedanía de Todoque (que pertenece a Los Llanos de Aridane), de 1.300 habitantes, aunque algunas casas se mantenían incólumes, lo que permitió que los vecinos pudieran acceder a ellas por poco tiempo y recoger enseres y documentación.
Según las imágenes del satélite del programa Copernicus, la superficie ocupada por el material volcánico ha crecido un 50% y se extiende por 154 hectáreas.
Aunque titánicos, los esfuerzos de los bomberos por desviar el curso de la colada se revelaron infructuosos. "Por intentarlo que no quede", decía uno de ellos. El método para intentar que la manga vire consiste en abrir zanjas con excavadoras y despejar los obstáculos con la esperanza de que la lava se deposite en barrancos. Pese a que la empresa no ha funcionado, los bomberos no cejan en el empeño.
El presidente canario aseguró tras la reunión del comité de expertos que no ha habido nuevas evacuaciones. Las autoridades siguen realojando a las personas que han abandonado sus casas (unas seis mil) en instalaciones militares, hoteles y pisos, mientras que a los discapacitados se les procura cobijo en espacio sociosanitarios.
El volcán bramaba con más ruido ayer, lo cual no lo hace más peligroso.
Simplemente, las explosiones se hicieron más recurrentes. La red sísmica detectó un significativo aumento del tremor volcánico, lo que habla de una mayor actividad en las bocas activas, que de nueve se redujeron a cuatro.
DESPLAZAMIENTO DE GASES
Los gases que emanan de los cráteres, sobre todo anhídrido sulfuroso, se desplazan a la península, aunque por ahora no entrañan peligro para la salud humana, salvo que se produzcan grandes concentraciones. A partir de hoy y mañana empezarán a quedar partículas suspendidas en la atmósfera. Está prevista su entrada por Murcia y Valencia.
El penacho de la nube sobrevuela la isla a tres mil metros de altitud.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) maneja la hipótesis de que comience a caer en breve lluvia ácida sobre algunos parajes aislados del archipiélago. En cualquier caso, esas precipitaciones serían débiles y dispersas. Este organismo ha constatado en el centro de investigación atmosférica de Izaña, en Tenerife, la presencia de dióxido de azufre con picos de 20 partes por billón, hasta 400 veces por encima de lo normal.
En medio del desastre, el perímetro de la colada se ha ido ensanchando, mientras que sus chorros se proyectan a temperaturas diferentes. La buena noticia, la desaceleración de la lava, se contrarresta con otra mala: su solidificación, provocada por el enfriamiento, hace que el flujo se desvíe de su trayectoria natural y surjan nuevas ramas.
Si se atiende a los antecedentes, las emisiones pueden durar entre los 24 y los 84 días, tiempo durante el que permanecieron activas las ocho erupciones habidas en la historia de La Palma.
La Policía y la Guardia Civil han enviado más agentes a la isla para reforzar el dispositivo de emergencias, decisión en la que también ha influido la visita que harán hoy los Reyes Felipe y Letizia.
La erupción ha impelido al Gobierno a revisar los protocolos de actuación ante catástrofes naturales. El Ejecutivo ha empezado a pergeñar un plan específico para agilizar la concesión de ayudas y adaptar las actuaciones a los tiempos. No en balde, la última erupción volcánica se produjo en España en 1971, en el Teneguía, también en La Palma.
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