El Gobierno exhibe optimismo y da por finiquitado el proceso soberanista
La consejera catalana de Presidencia avisa de que el "conflicto político" no se va a acabar porque haya "44 acuerdos en infraestructuras"


Publicado el 17/09/2021 a las 06:00
El Gobierno sigue rebajando las expectativas en torno a la mesa de diálogo con la Generalitat. Un día después de haber celebrado en Barcelona un encuentro destinado a su reactivación, el aún primer secretario del PSC y minitstro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta, insistió en que, de momento, solo cabe esperar una "aproximación pragmática" entre las partes y descartó "grandes consensos". Pero eso, para el Ejecutivo central, ya es toda una victoria. Tanto es así que el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, se arriesgó a afirmar que que "el proceso soberanista está terminando".
Entre los socialistas se percibe optimismo por el modo en el que, por ahora, ha quedado plasmado el compromiso al que Pedro Sánchez decidió hipotecar su investidura a finales de 2019. No solo porque Pere Aragonès aceptara que las conversaciones deben abordarse "sin plazos" concretos sino porque la negativa rotunda de Sánchez a un referéndum de autodeterminación ha sido encajada por la contraparte con una deportividad impensable hace cuatro años o incluso hace dos, cuando las calles de Cataluña se incendiaron por el juicio del 'procés'.
Aun así, la dirección del PSOE es consciente de que gestos como los indultos, las promesas de inversiones millonarias recogidas en la 'agenda para el reencuentro' que el Gobierno puso esta semana sobre la mesa de la Generalitat -600 millones para Dependencia; 1.721 millones para Sanidad; 140 para Desarrollo Rural o 6.300 para Rodalíes-Cercanías- y la propia relación bilateral con el ejecutivo catalán, deben ser explicados e incluso compensados en otros territorios para evitar sentimientos de agravio.
IGUALDAD ENTRE ESPAÑOLES
El propio Sánchez se cuidó de visitar este jueves al presidente de Aragón, Javier Lambán, solo unas horas después de su encuentro en el presidente catalán, para presentar la candidatura a los Juegos Olímpicos de invierno para 2030, en la que están implicadas tanto Cataluña como Aragón, y garantizar que será diseñada por las dos comunidades autónomas "de igual a igual", ha afirmado. "Llevamos a cabo este proyecto porque creemos en la igualdad de todos los españoles; así es como lo hemos planteado", llegó a decir.
Las palabras de Bolaños, el hombre de Sánchez en las negociaciones, forman parte de ese mismo intento de amortiguar posibles reproches. El ministro de Presidencia insistió en la cadena Ser en un mensaje que, en los últimos días viene repitiendo con insistencia el propio presidente del Gobierno, que las cosas han cambiado y que en Cataluña hay voluntad de superar los acontecimientos de 2017. Y con ese argumento defendió que todo el mundo, tanto fuerzas como Junts o la CUP, en el ámbito independentista, como el PP y Cs en el de los no independentistas, deberían "sumarse al diálogo".
Iceta, sin embargo, se mostró algo más cauto a la hora de dar por hecho que en Cataluña ya se ha pasado de pantalla. El ministro catalán matizó en La Sexta que el 'procés' puede estar terminando "en su fase unilateral" pero advirtió de que eso no significa que el independentismo haya cambiado de posición o haya renunciado a sus objetivos. La consejera de Presidencia de la Generalitat, Laura Vilagrà, no en vano, avisó: "El deseo de querer decidir es muy fuerte y el 'procés' no se va a acabar porque haya 44 acuerdos en infraestructuras. Pueden ser importantes, pero ese no es el conflicto político".
Con todo, también Iceta dio a entender que en el Gobierno no hay excesivo temor por la repercusión electoral que pueda tener este asunto.
Ni siquiera después de que el portavoz republicano en el Congreso, Gabriel Rufián, advirtiera de que si la mesa fracasa "el PP y Vox llegarán a la Moncloa". "En las elecciones se va a valorar un conjunto -replicó- si para 2023 hemos salido de la pandemia, hemos logrado una recuperación justa y hemos aprovechado los fondos europeos, no tiene por qué volver la derecha".