Desafío secesionista
Puigdemont declara la independencia y suspende sus efectos "para abrir un diálogo"
El presidente catalán ha aplazado una hora su comparecencia por las discrepancias surgidas con la CUP por el guión de su discurso
Actualizado el 10/10/2017 a las 21:40
El presidente de la Generalitat ha proclamado la independencia de Cataluña en el pleno ante el Parlament que se celebra en estos momentos, y la ha suspendido temporalmente a continuación con el fin de entablar una vía de diálogo para "negociar en un plazo de semanas".
Lo ha hecho al final de una intervención de aproximadamente media hora ante la Cámara legislativa, retrasada más de una hora por las discrepancias que el guión del discurso de Puigdemont ha generado previamente en el seno de su grupo parlamentario. Esta intención de declarar la independencia y a continuación suspender sus efectos durante un tiempo para negociar un referéndum pactado con el Estado no ha sentado bien a la CUP, lo que ha motivado una reunión de urgencia en los despachos de Junts pel Sí (JxSí) en el Parlament, que ha llevado a Puigdemont a pedir que se retrase una hora su comparecencia.
Por esa razón, los diputados de la CUP en el Parlament no han aplaudido ni se han levantado cuando el presidente ha terminado su discurso en el pleno de la Cámara. En cambio, los de JxSí se han levantado y han ovacionado en bloque a Puigdemont.
En su comparecencia, Puigdemont ha repasado el proceso soberanista desde la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el estatuto de autonomía y ha criticado las cargas policiales del pasado 1 de octubre, que ha asegurado que quedarán "grabadas en la memoria por siempre" de los catalanes.
"No somos unos delincuentes, no somos locos, no somos golpistas, no somos abducidos. Somos gente normal que pide poder votar. Y que ha estado dispuesta a todo el diálogo necesario para realizarlo de manera acordada. No tenemos nada contra España o los españoles, al contrario, nos queremos reentender mejor, porque la relación no funciona. La Constitución es un marco democrático, pero hay democracia más allá de la Constitución", ha señalado.
Puigdemont ha dicho que es el momento en el que la UE se debe "implicar a fondo" y ha indicado que existe "un ruego por el diálogo que recorre Europa". El presidente catalán ha afirmado que ha habido agentes internacionales que han pedido "abrir un tiempo de diálogo con el Estado español, por responsabilidad y respeto".
Ante la incertidumbre del proceso soberanista y las "angustias" -según Puigdemont- entre la ciudadanía, el presidente catalán ha lanzado un mensaje de "serenidad y tranquilidad". El Govern, ha dicho, no se desviará "ni un milímetro del progreso económico, la democracia, el respeto a la discrepancia y voluntad negociadora", al tiempo que ha prometido actuar siempre con "responsabilidad" con respeto a la totalidad de la ciudadanía catalana.
Puigdemont ha dicho que, pese a asumir el mandato de la independencia, su intención es "desescalar la tensión" con el Estado. Ha dejado claro que el Govern considera el 1-O como el "referéndum vinculante" que quería celebrar y ha detallado los resultados: "Más de 2,2 millones de catalanes vencieron al miedo y cuando llegaron a su colegio encontraron urnas, sobres, papeletas, mesas constituidas y un censo viable y operativo". "Estamos aquí porque en el 1-O se celebró el referéndum de autodeterminación y se hizo en condiciones más que difíciles, extremas. Es la primera vez en la historia de las democracias europeas en que una jornada electoral se desarrolla en medio de violentos ataques policiales contra votantes", ha afirmado. Puigdemont ha remarcado que "no olvidaremos" las "violentas" cargas policiales y que esas imágenes quedarán "grabadas en la memoria por siempre" de los catalanes, además de considerar que el referéndum fue un "éxito logístico y político".
Asimismo ha afirmado que "vivimos momentos excepcionales y de dimensiones históricas" en Cataluña, en un momento en el que es "consciente" de la dificultad del momento. En cuanto a la marcha de empresas, ha indicado que son decisiones que responden más a "un relato para el mercado que a un efecto real" para la economía catalana y ha subrayado que lo que sí tiene efectos son los "16.000 millones de euros obligados a cambiar de sede social cada año", en alusión implícita al déficit fiscal.

