Altercados
Francia impone toques de queda para sofocar la oleada de saqueos y violencia
Las restricciones empezaron anoche: Interior admite verse desbordado


Publicado el 20/10/2026 a las 08:31
El Gobierno francés busca una salida a la crisis social y la ola de violencia provocadas por las impactantes protestas del sábado -de carácter multitudinario y plagadas de disturbios y saqueos- sin recurrir al estado de emergencia. El primer ministro, Sébastien Lecornu, anunció este lunes la aplicación de toques de queda nocturnos en dos zonas céntricas de París y en otras localidades. Estas restricciones de circulación serán "parciales" y "localizadas", indicó. Con esta decisión, el jefe del Ejecutivo confía en evitar que se repitan los asaltos que sufrieron hasta 3.000 comercios durante el fin de semana.
Tras un sábado caótico en el que el dispositivo de seguridad se vio desbordado en numerosas localidades, el presidente francés, Emmanuel Macron, rechazó la dimisión presentada por el ministro de Interior, Laurent Nuñez. Por el contrario, le instó a presentar "nuevos métodos" de intervención policial para evitar "las barricadas y los saqueos".
El Ejecutivo tampoco anunció medidas sociales destinadas a calmar la indignación de una parte de la ciudadanía, sobre todo los jóvenes, pero sí expresó su inquietud por los miles de manifestantes radicales -a quienes se sumaron delincuentes oportunistas, según la Policía- que dejaron las calles de la capital y al menos una decena de poblaciones cuajadas de destrozos o convertidas en "escenarios de guerra".
El incidente más grave se dio en el Ayuntamiento de Limoges, un edificio de un siglo y medio de antigüedad al que los vándalos prendieron fuego hasta sus cimientos. Coches, oficinas, motos y mobiliario urbano también fueron pasto de las llamas.
De momento, Macron y Lecornu prefieren concentrarse en el restablecimiento del orden público, pero sin decretar el estado de emergencia, exigido por la derecha tradicional de Los Republicanos (LR). "Si es necesario, lo haremos", declaró el responsable del Ejecutivo tras encabezar un gabinete de crisis. Lecornu, sin embargo, consideró: "Por ahora, los toques de queda me parecen mejor adaptados a la situación en la que nos encontramos".
En París, las restricciones comenzaron anoche, a las 23:00 horas, en la zona de la plaza de la República y en Les Halles, con la idea de que finalizaran a las 6:00 horas. También fueron prohibidas las manifestaciones a partir de las ocho de la tarde. Las autoridades locales tomaron una medida parecida en Marsella.
LUGARES AFECTADOS
El prefecto (equivalente galo del delegado del Gobierno) es quien decide los lugares afectados por las restricciones. El municipio septentrional de Denain ya aplicó el domingo el toque de queda. En Lille y otras dos poblaciones del norte estará en vigor dos días. En Niza solo concierne a los menores de edad en el centro urbano, y en Lyon afectó esta madrugada a todos los ciudadanos del distrito central.
Algunos municipios periféricos impusieron estas limitaciones a los adolescentes el pasado verano, así como durante la revuelta de las banlieues en 2023. Esta vez no tendrá un alcance nacional, como sí había sucedido durante la pandemia de covid en 2020 y 2021, pero el hecho de que se aplique por una ola de disturbios y vandalismo lo convierte en un hecho insólito,
Su objetivo principal es sofocar cualquier nuevo altercado y los saqueos en comercios. Lecornu prometió ayudas económicas para los propietarios y su gabinete se puso en contacto con algunas plataformas de comercio online tras detectarse un aluvión de artículos robados que se habían puesto a la venta. Los radicales asaltaron sobre todo tiendas de moda de lujo, electrónica, joyerías, farmacias y supermercados
El primer ministro confirmó la celebración este martes, por la noche, del partido de la Champions League entre el París Saint-Germain y el Barcelona, pese a tratarse de un evento de riesgo. Como sucedió el domingo por la tarde, centenares de manifestantes volvieron a concentrarse este lunes en la plaza de la República y hubo algunos momentos de tensión.
Lecornu y Macron deben lidiar con tres frentes: la violencia urbana, la indignación social y el enfado en una parte significativa de la clase política por el fallido dispositivo policial del fin de semana. El ministro de Interior reconoció: “En algunas grandes ciudades perdimos el control. El dispositivo que impulsamos fue en algunos puntos asimétrico respecto a la cantidad de participantes", admitió sobre unas protestas cuya participación (entre 550.000 y 800.000 personas) y el alto grado de violencia cogieron desprevenidas a las autoridades. Hubo cerca de 2.400 detenidos y 1.000 policías heridos, siete de ellos de pronóstico grave.
UNA RESPUESTA POLÍTICA
Los servicios de Inteligencia habían previsto como máximo 150.000 manifestantes. Ese error de previsión contribuyó a que la cifra de policías desplegados (unos 60.000) se quedara corta. Los alcaldes de varias de las ciudades atacadas, como Marsella o Limoges, se mostraron muy críticos por la falta de agentes para detener a los agitadores. En respuesta al incendio en el Ayuntamiento de Limoges, edificio decimonónico con gran valor arquitectónico, miles de ciudadanos se concentraron ayer al mediodía delante de sus consistorios.
"Mientras no haya una respuesta política, esta crisis no se resolverá", advirtió el alcalde de París, el socialista Emmanuel Grégoire. La furia en las calles ha tenido lugar en un momento de crisis social y de gran desconfianza hacia el Ejecutivo, sobre todo hacia el presidente en la recta final de su más que accidentado segundo mandato.
Sindicatos estudiantiles y organizaciones de trabajadores reprocharon a Macron que no aprovechara su discurso del domingo para anunciar alguna medida social relevante. El líder galo declaró que "las reivindicaciones de los manifestantes son legítimas", pero señaló que las posibles soluciones deben salir de reuniones entre el Gobierno, las organizaciones de trabajadores y estudiantes y los partidos de la oposición.
Los enfrentamientos se producen en un momento difícil para las arcas públicas (está previsto un déficit del 5,4% a finales de este año) y bajo la presión de los mercados. Tras las imágenes con miles de individuos destrozando e incendiando comercios y bienes públicos, la prima de riesgo francesa subió ayer lunes, bajó el valor del euro y países como Alemania y China pidieron a sus nacionales que tengan "precaución" si se encuentran en Francia. Una situación surrealista para un país que es motor de la UE, cuya Comisión pidió a Macron que defienda el derecho de manifestación legítima mientras condenó la violencia urbana.