Tensiones
La flota fantasma rusa en el Báltico enrola a exsoldados con ametralladoras
Petroleros y gaseros contratan a antiguos espías y militares, así como a mercenarios procedentes del Batallón Wagner


Publicado el 02/07/2026 a las 09:27
La conocida como flota fantasma rusa ha dado un paso hasta ahora sin precedentes. Estos viejos petroleros con los que Moscú intenta vender su petróleo y librarse de las sanciones de la comunidad internacional han comenzado a armarse en el mar Báltico. Según un informe de la asociación de periodistas Proyecto de Denuncia del Crimen Organizado y la Corrupción (OCCRP por sus siglas en inglés), al menos un gasero de Gazprom que navega por esas aguas monta ya ametralladoras pesadas y embarca a medio centenar de antiguos militares y espías rusos.
Los guardacostas de Suecia han comenzado a preparar ametralladoras pesadas para defenderse de las posibles amenazas de los buques y drones vinculados a Rusia, una prevención que Finlandia ya había ordenado adoptar también a su Armada. Ambos países son miembros de la OTAN.
Esta situación supone elevar la temperatura en el Báltico, uno de los lugares claves para la economía rusa y la geopolítica europea. Por ese mar sale alrededor del 48% del crudo ruso destinado a países como China o Turquía. En la dañada economía de Moscú, la importancia de estos recursos es determinante. Según estimaciones de investigadores de la Guardia Costera de Suecia, la flota fantasma está compuesta por una cifra que puede oscilar entre 500 y 1.000 petroleros. Se desconoce el número de cuántos se han equipado con armas de guerra.
Hasta ahora, esta región del mundo vivía en una tensión alta, aunque controlada. Allí se encuentra Kaliningrado, el gran puerto ruso de salida hacia el Atlántico norte. Los dos países más cercanos son Suecia y Finlandia. Hasta 2024 ambos eran neutrales, pero cuando Rusia invadió Ucrania en 2022 se lanzaron en brazos de la OTAN. De esa manera, la flota relacionada con Moscú se quedó aislada y rodeada por países que consideraba hostiles. Todo ello, en un mar indispensable para su economía.
El Gobierno de Putin creó entonces la flota fantasma como vía para dar salida a su crudo y mantener, así, la economía de guerra que necesitaba para la invasión de Ucrania. En su mayoría estaba compuesta por petroleros y gaseros antiguos, que navegan en condiciones límite y, en muchas ocasiones, bajo bandera de conveniencia para burlar las sanciones. Hasta el momento, Europa ha abordado a seis barcos de este tipo por entender que no estaban respetando la legislación internacional.
Pero en el Báltico han sucedido más cosas. El día de Navidad de 2024, el ‘Eagle S’, un petrolero clandestino ruso, fue abordado por las fuerzas especiales de Finlandia acusado de haber utilizado su ancla para arrancar los cables de datos que unen el citado país con Estonia. Luego, una escalada militar se produjo en mayo del año pasado cuando los guardacostas de Estonia intentaron abordar el ‘Jaguar’, otro buque-tanque de la flota fantasma. El Kremlin desplegó un cazabombardero Su-35 para evitar al abordaje. El avión realizó maniobras agresivas que llevaron a la OTAN a ordenar el despegue de F-16 portugueses con base en Estonia. El ‘Jaguar’ consiguió huir a aguas territoriales rusas.
TORRETAS EN CUBIERTA
La información desvelada por OCCRP muestra cómo el gasero ‘Marshal Vasilevskiy’, de la compañía Gazprom, monta varias ametralladoras Kord’de 12,7 milímetros en el puente, en puestos protegidos por sacos terreros. Según la lista de pasajeros, al menos 50 personas pertenecientes en el pasado a unidades militares rusas han embarcado en el navío. La OCCRP denunció también la semana pasada que otros buques clandestinos han comenzado a embarcar a personal con pasado militar y también a antiguos mercenarios de Wagner’la organización paramilitar que operó en África y Ucrania.
El consorcio de investigación ha denunciado el riesgo que supone instalar en un gasero material de guerra, ya que un accidente podría provocar un desastre ecológico. Además, la presencia de armamento pesado en estos barcos también supone un toque de atención a las autoridades europeas, que hasta ahora han abordado sin resistencia varios buques sancionados.
El riesgo de un enfrentamiento armado está tomando cuerpo. El pasado lunes, el ministro de Defensa Civil de Suecia, Carl-Oskar Bohlin, anunció que los guardacostas empiezan a portar ametralladoras. Estas unidades forman parte de una flota civil y, por lo tanto, no armada, ya que su principal labor ha sido hasta ahora el control del medio ambiente en las aguas territoriales suecas en el Báltico. Al realizar el anuncio, el ministro explicó también que las armas buscarán proteger a sus patrullas navales contra los drones rusos.
El modelo en el que Suecia se ha inspirado es el de Finlandia. Este país dispone de guardacostas como el CL Turva, uno de los barcos más avanzados dentro de las flotas de la región. Aunque fue diseñado para el control del medio ambiente y los rescates marinos, desde un principio se estableció que pudiera llevar torretas en su cubierta para montar ametralladoras pesadas y lanzagranadas. Este fue el barco que en la Navidad del 2024 interceptó al ‘Eagle S’ ante la sospecha de que había cortado el cable submarino que unía Estonia con Finlandia. Un año más tarde, en la Nochevieja de 2025, el CL Turva fue también empleado para detener al carguero Fitburg en aguas finlandesas, bajo la acusación de haber utilizado su ancla para cortar conexiones submarinas de datos entre Helsinki y Tallin. Al inspeccionar este navío, que había zarpado de San Petersburgo con destino a Israel, los marineros finlandeses descubrieron que el puente estaba decorado con un pez espada, el símbolo de los submarinos nazis de la Segunda Guerra Mundial.
CAMBIO DE DINÁMICA
Todos estos movimientos están modificando las dinámicas en el Báltico. Por un lado, a los viejos buques clandestinos rusos se les evalúa desde la OTAN como una amenaza cada vez más seria no solo porque su propia precariedad les convierte en candidatos a provocar catástrofes ecológicas, sino por su capacidad de intervenir en sabotajes sobre infraestructuras submarinas que conectan a países de la Alianza y la posibilidad de desatar graves incidentes con sus armas a bordo. Los servicios de seguridad occidentales tampoco descartan que los barcos estén siendo utilizados en el espionaje naval, a partir del hecho de que enrolan a exmilitares rusos. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, anunció recientemente que Moscú defenderá sus embarcaciones en el mar Báltico utilizando "todos los medios disponibles".
Sin embargo, esta navegación cada vez más agresiva de la flota fantasma se está correspondiendo con un mayor refuerzo de las patrullas militares por parte de los países bálticos y del Atlántico norte. Fragatas, guardacostas e incluso submarinos y aviones-radar se han hecho muy presentes en estas aguas, que se han convertido en unas de las más militarizadas e inestables del mundo.
CLAVES
1.300 buques pueden integrar la flota fantasma rusa; las estimaciones más altas elevan la flota hasta esta cifra. Las más bajas la reducen a medio millar.
Provocación. Los servicios de Inteligencia occidentales creen que Rusia puede iniciar por el Báltico una crisis con la OTAN mediante actos de “provocación” híbrida que no desaten un conflicto superior, pero sí pongan a prueba la cohesión de la Alianza Atlántica. Entre esas acciones figurarían las misiones de espionaje o sabotaje marítimas o el envío de drones ‘perdidos’.
Las rutas. Los viejos petroleros han servido para transportar no solo crudo local, sino también el venezolano e iraní, buenos postores para las tripulaciones que operan en la clandestinidad. Las principales rutas del oro negro ruso conectan con India y China, sus principales mercados. Lo más singular es que ni las sanciones internacionales ni la guerra en Oriente Medio han frenado este comercio. Solo los ataques realizados en los últimos meses por Ucrania contra las refinerías de su adversario han mermado el volumen de crudo.
Protección. Todos los países aliados, incluido España, han reforzado sus redes submarinas para evitar sabotajes.