Guerra en Oriente Próximo

EE UU envía a los paracaidistas al Golfo

El Pentágono hará coincidir en el estrecho  de Ormuz a unos 5.000 marines  y 3.000 efectivos de la mítica 82ª División Aerotransportada 

Donald Trump, este martes en la Casa Blanca
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Donald Trump, este martes en la Casa BlancaEFE
Donald Trump, este martes en la Casa Blanca

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Agencia Colpisa

Publicado el 25/03/2026 a las 05:00

"Sería implacable con Irán. Un solo disparo a uno de nuestros hombres o barcos y arrasaría la isla de Kharg. Entraría y la tomaría". Nada de lo que sucede en este momento entre Estados Unidos e Irán es improvisado. La operación que la Casa Blanca lidera junto a Israel ya había sido ideada por Donald Trump en la década de 1980, cuando el prometedor empresario inmobiliario de Nueva York tan solo tanteaba su futura entrada en el mundo de la política. 

La frase que abre esta información es suya. La pronunció en una entrevista en el diario The Guardian en 1988. Entonces no sabía que tardaría 29 años en sentarse en el Despacho Oval. Y mucho menos que él mismo, casi cuatro décadas más tarde, sería el presidente situado a las puertas de ordenar el asalto a la isla. Pero lo que sí conocía es que su país acabaría en rumbo de colisión con Irán.

Esta certeza la verbalizó en 1987 en una entrevista con la legendaria periodista Barbara Walters en la que mostraba su desconfianza hacia el régimen de los ayatolá y, oráculo de la geoestrategia, señalaba el estrecho de Ormuz como el principal elemento de caos en cualquier conflicto con la nación persa. El exitoso ejecutivo de 41 años recordó el asalto a la embajada estadounidense en Teherán de 1979 y declaró solemne ante Walters: "La próxima vez que Irán ataque nuestro país, entren y apodérense de una de sus grandes instalaciones petroleras". Y no solo eso. En un claro pronóstico de lo que estaba por llegar mucho tiempo después, aseguró que Rusia (en aquel momento, la Unión Soviética) no intervendría en defensa de Irán en caso de guerra e incluso sugirió que Estados Unidos debería exigir compensaciones por su presencia en Oriente Medio, ya que las tropas norteamericanas custodiaban no solo a sus bases sino a los intereses de otros países en la región. El mismo mantra que ahora repite con la OTAN y, especialmente, los gobiernos europeos. Digan lo que quieran de este presidente, pero admitan que es de ideas fijas.

En realidad, Ormuz, y sobre todo, la isla de Kharg, siempre ha estado en la diana del Pentágono. En 1981, varios medios estadounidenses, entre ellos The New York Times, informaban de que la Casa Blanca elaboró dos años antes, durante la crisis de los rehenes, un proyecto para invadir Irán, que comenzaba con la toma del citado enclave del estrecho.

DIVISIÓN AEROTRANSPORTADA

El envío actual de dos unidades expedicionarias de marines al Pérsico confirma un patrón inequívoco: Washington no está improvisando una respuesta táctica al enfrentamiento con los persas, sino construyendo una arquitectura de presión sostenida en el estrecho. Confirma este hecho que el Pentágono decidió ayer movilizar también a la mítica 82ª División Aerotransportada. Al cierre de esta edición, solo quedaba por firmar la orden de partida de un contingente de hasta 3.300 paracaidistas de élite al Pérsico con el fin de apoyar las misiones en Oriente Medio.

El abanico de frentes que tiene EE UU es amplio: ataques a instalaciones militares y otros objetivos del engranaje de gobierno persa, la localización de los 440 kilos de uranio enriquecido por encima del 60% escondidos bajo tierra presumiblemente en Isfahan y Natanz y la solución al nudo de Ormuz. Anoche era pronto para conocer si el ofrecimiento del régimen a autorizar el paso por el Estrecho de los buques no pertenecientes a países "hostiles" o en guerra con Irán ayudará a desatascar la crisis o rebajará la presión estadounidense. Si la república islámica hace esa discriminación en el tráfico marítimo, es muy posible que las naciones beneficiadas empujen para que Trump no inicie un asalto bélico que empeore todo de nuevo.

PRIORIDAD, LA ISLA DE KHARG

Hasta ahora, fuentes militares han señalado que una prioridad de la Casa Blanca se centra en la conquista de la isla de Kharg, situada frente a la costa iraní, cerca de Bushehr, cuya terminal petrolífera es responsable del 90% de la exportación de crudo persa. La toma de este enclave dejaría al régimen de los ayatolá sin su principal fuente económica, y a EE UU le proporcionaría una baza fundamental para negociar la reapertura total de Ormuz y el final del conflicto bélico. Pero culminar un objetivo así no es sencillo: el canal es angosto, está lleno de recovecos y repleto de tropas iraníes que con armas medianas pueden alcanzar a barcos y soldados. La propia Kharg es un fortín de la Guardia Revolucionaria Islámica.

A nadie se le escapa que la 31ª Unidad Expedicionaria de Marines llegará antes del fin de semana al Pérsico, seguramente este próximo viernes, el día en que vence la moratoria de Trump para negociar con Teherán. La 82ª División Aerotransportada, con base en Fort Bragg (Carolina del Norte), está capacitada para llegar al mismo punto en 18 horas. Y la 11ª Unidad Expedicionaria de Marines ha zarpado ya hace tres días de la base naval de San Diego (California) y completará en unas tres semanas los más de 22.000 kilómetros de distancia hasta Ormuz. Las tres son fuerzas altamente especializadas para el tipo de operaciones que Trump querría poner en práctica si fracasa toda tentativa de diálogo. "Ir y tomar la isla". Ya lo dijo en 1987.

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