"Guerra económica total" tras atacar Israel y EE UU la mayor planta de gas del mundo que está en Irán
Teherán considera que se ha cruzado una “línea roja” y amenaza a los países del Golfo, mientras se dispara el precio del petróleo


Publicado el 19/03/2026 a las 08:48
El Ejército de Israel, con el visto bueno de Estados Unidos, protagonizó este miércoles un salto cualitativo en la guerra desatada el 28 de febrero contra Irán. Atacó las instalaciones del yacimiento de gas de South Pars, situado en el Golfo Pérsico y el más grande del mundo. Es una infraestructura, además, compartida por Irán y Catar, aliado de Washington.
Tras sofocar el incendio, la autoridades de Teherán clamaron venganza: advirtieron de que se había traspasado una línea roja y anunciaron ofensivas sobre infraestructuras energéticas de otros socios de EE UU en la región, como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, además de Catar. La energía, el gran tesoro de esta zona, ya no es intocable. El mundo se pone a temblar.
Esta escalada provocó que se dispararan un 6% los precios del gas y del petróleo. El barril de crudo Brent sobrepasó los 110 dólares, un nivel que no se veía desde junio de 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania cumplía cuatro meses. Antes de la guerra en Irán, estaba en 72 dólares. El gas natural europeo, TTF, también subió hasta los 55 euros. Las bolsas mundiales siguieron la estela de pérdidas de Wall Street y cayeron los valores del oro y el bitcoin. La economía del planeta se hunde en el Golfo Pérsico.
730 MILLONES DE M3 AL DÍA
En la planta de Pars atacada se han llegado a producir al día 730 millones de metros cúbicos de gas natural licuado, según un informe de la web de estadísticas Trading Economics. Tiene una superficie de 9.700 kilómetros cuadrados, de los cuales 3.700 kilómetros cuadrados (South Pars) se encuentran en aguas territoriales iraníes y otros 6.000 (North Dome) están bajo jurisdicción de Catar. Descubierto en 1971 y en producción desde finales de los años 80, este yacimiento contiene alrededor de 51 billones de metros cúbicos de gas natural.
Según medios de comunicación iraníes, varios proyectiles impactaron sobre las instalaciones situadas en la región costera de Asaluyé, en la provincia de Bushehr. Se desataron varios incendios, luego extinguidos. El régimen iraní aseguró pronto que "la situación estaba "bajo control" y prometió represalias ante lo que ya califica de "guerra económica total". Para las deterioradas arcas de Irán, la producción de gas es crucial, tanto por las exportaciones como, sobre todo, para su consumo interno. Solo en 2024 la producción iraní alcanzó los 276.000 millones de metros cúbicos, de los cuales el 94 % se consumió dentro del país, según datos del Foro de Países Exportadores de Gas.
El ataque en Pars se suma al de la isla de Jarg, por donde Teherán enviaba al mercado el 90% de su crudo a través del estrecho de Ormuz, ahora prácticamente cerrado. La coalición EEUU-Israel trata así de debilitar la producción energética del régimen de los ayatolás y de provocar su asfixia económica.
"NO QUEDARÁ IMPUNE"
Teherán considera que ahora se ha violado una línea roja. Esta última acción ha puesto en alerta a los países del Golfo. La Guardia Revolucionaria calificó el ataque de EE UU e Israel como "un crimen de guerra" y prometió que "no quedará impune". Así, amenazó con ofensivas contra "infraestructuras enemigas que hasta ahora se consideraban seguras", según la agencia Fars.
El Ejército iraní anunció que "el péndulo" del conflicto va a cambiar: "Pasará de batallas limitadas a una guerra económica a gran escala. A partir de esta noche, las demás líneas rojas han cambiado. Si el enemigo pensó que con estos ataques podría aumentar la presión sobre Irán para que cediera, se equivocó fatalmente en sus cálculos, pues esta acción le ha dado a Irán una baza crucial: la reciprocidad".
Los países del Golfo tiemblan. Catar, donde EE UU tiene instalada su mayor base militar en la región, arremetió contra el ataque israelí contra South Pars (eso sí, no citó a Washington) y alertó sobre una escalada "peligrosa e irresponsable" que pone en riesgo la "seguridad energética mundial", además de a las poblaciones cercanas y el medio ambiente. Por su parte, Emiratos Árabes exigió que se respeten las instalaciones "vitales" y subrayó la importancia de cumplir el derecho internacional.
En previsión de que el mercado energético sea víctima de más y peores efectos colaterales, Donald Trump ha suspendido una legislación de transporte marítimo de hace un siglo para ayudar así a aliviar el coste de los hidrocarburos. La decisión del presidente norteamericano de emitir una exención a la llamada ‘Ley Jones’ levantaría durante dos meses la prohibición de que embarcaciones con bandera extranjera transporten carga entre puertos estadounidenses.
Con esta medida, el magnate trata de mitigar las "disrupciones a corto plazo en el mercado petrolero", afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. "Esta acción permitirá que recursos vitales como el petróleo, el gas natural, los fertilizantes y el carbón fluyan libremente hacia nuestros puertos durante 60 días", agregó.
La guerra en Oriente Medio se nota ya en el bolsillo de los ciudadanos estadounidense, que el próximo mes de noviembre están citados por las urnas para las elecciones de medio mandato.