Ataque a Irán
La pista definitiva de la CIA sobre el paradero de Jamenei, el dron kamikaze Lucas y el hackeo de la app de rezo
Agentes de Inteligencia rastreaban desde hacía meses al Líder Supremo y se enteraron de que el sábado iba a participar en una reunión en Teherán


Publicado el 02/03/2026 a las 05:00
En mitad de la guerra de los doce días, cuando Estados Unidos lanzó el primer aviso a Irán en forma de ataque contras sus instalaciones nucleares, Donald Trump aseguró que sabía "exactamente" dónde se escondía Alí Jamenei. "Es un blanco fácil", comentó en su red social, Truth, pero descartó "eliminarlo". "Al menos por ahora", avisó. Muchos pensaron que se trataba de un farol, de una bravuconada más del republicano, y lo cierto es que el inquilino de la Casa Blanca no mentía. Aquella información salió de la misma red que casi nueve meses después dio la pista definitiva para asesinar el pasado sábado al Líder Supremo. Un delicado engranaje en el que la CIA jugó un papel determinante.
La República Islámica se ha cuidado siempre de proteger a su máximo dirigente, encarnado por Jamenei durante casi cuatro décadas. Pero esta vez su seguridad falló. La CIA, según contaba ayer el diario The New York Times, tuvo conocimiento de que el 28 de febrero por la mañana se iba a celebrar una reunión de altos funcionarios iraníes "en un complejo inmobiliario de las autoridades en el corazón de Teherán". "Más importante aún, la agencia se enteró de que el Líder Supremo debía estar presente", explicaron fuentes cercanas a la operación Furia épica bajo condición de anonimato. Estados Unidos compartió inmediatamente la información con Israel. Era la ocasión perfecta para acabar con el ayatolá y, de paso, tratar de desmantelar su organigrama.
La pista sobre la cita programada en la capital iraní obligó a EEUU e Israel a cambiar de planes, ya que inicialmente contemplaban un ataque nocturno para aprovechar la confusión de la oscuridad. A las 6.00 (hora de Tel Aviv) comenzó el despegue de aviones de combate desde las bases hebreas. Una hora después, los misiles impactaban sobre los edificios del complejo gubernamental en los que estaban repartidos Jamenei y decenas de mandos de la seguridad nacional persa. El presidente de EE UU elevó este domingo los altos funcionarios fallecidos a 48. Fue, según la fuente de The New York Times, una "sorpresa táctica". Y una muestra de que el régimen de los ayatolás no tomó las precauciones suficientes.
SEÑALES DE AMENAZA
La CIA llevaba meses detrás de Jamenei, de quien sabía ya sus lugares de residencia y sus costumbres. La guerra de los doce días, de hecho, permitió a los agentes de Inteligencia conocer mejor el modus operandi del Líder Supremo y de la Guardia Revolucionaria (el brazo armado de los ayatolás) en situaciones de presión y descubrir cómo se comunicaban en esos momentos. El cerco se estrechó de una manera inimaginable para la República Islámica, que hasta el pasado sábado siempre había logrado trasladar a su máximo dirigente a un lugar seguro al detectar una amenaza. Y eso que las señales de un inminente ataque (con evacuaciones de embajadas, mensajes a los estadounidenses residentes en Irán y hasta un plazo dado por el propio Trump) parecían claras.
Entre los altos cargos muertos en la operación figuran el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh; el máximo mando de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpour; el jefe del Estado Mayor, Sayyid Abdolrahim Mousavi; o el responsable del Consejo de Defensa Nacional y asesor cercano de Jamenei, Alí Shamkhani. El régimen ha quedado prácticamente descabezado, un hito del que el inquilino de la Casa Blanca sacó ayer pecho: "Nadie puede creer el éxito que estamos teniendo, 48 líderes desaparecieron de un solo golpe. Y esto avanza rápidamente".
Una aplicación para el rezo hackeada y el dron kamikaze Lucas
La ‘operación Furia épica’ sirvió de puesta de largo del dron kamikaze Lucas (acrónimo de Low-cost Unmanned Combat Attack System), fabricado en Arizona e inspirado en el Shahed-136 que acumula Irán en sus arsenales. Es la 1ª vez que EE UU emplea un aparato no tripulado de ataque unidireccional (se estrella contra objetivos prefijados) y supone un salto tecnológico para su Ejército. Y mientras los drones llovían sobre territorio persa, millones de iraníes recibían en sus móviles mensajes como "ha llegado la ayuda" o "las fuerzas represivas del régimen pagarán por sus acciones" a través de BadeSaba Calendar, una app que permite gestionar el tiempo dedicado al rezo y que fue hackeada.