Hamás se inclina a favor del plan de paz pero deja la decisión final al brazo militar
Incertidumbre internacional ante la división interna entre los islamistas


Publicado el 01/10/2025 a las 08:28
El plan de paz para Gaza propuesto el lunes por Donald Trump supone la rendición y posterior desaparición de Hamás. Los 20 puntos de la hoja de ruta dejan claro que no hay espacio para el grupo islamista que gobierna la Franja desde 2006 en el futuro que el presidente estadounidense vislumbra para el territorio palestino.
Así, este martes algunos de sus líderes lo criticaron asegurando que se ha redactado sin consultar con ellos, que “impone condiciones imposibles” y que “está totalmente sesgado en favor de Israel”. Un alto cargo del grupo denunció que “lo que Trump ha propuesto es la adopción plena de todas las condiciones israelíes, que no otorgan al pueblo palestino ni a los residentes de la Franja de Gaza ningún derecho legítimo”.
De cualquier manera, Trump dejó claro en la víspera que otorga al grupo terrorista “tres o cuatro días” para dar una respuesta al plan de paz y evitar así “un final muy triste”. Los líderes de Hamás son conscientes de que la alternativa a dar su visto bueno supone conceder carta blanca al primer ministro hebreo, Benjamín Netanyahu, para que, como reiteró ayer su embajador ante Naciones Unidas, Danny Danon, “Israel acabe el trabajo” en Gaza y logre la devolución de los rehenes “por las buenas o por las malas”.
DIVISIÓN INTERNA
Pero las declaraciones de diferentes miembros de Hamás a la prensa extranjera mostraron una aparente división interna que provoca una incertidumbre total sobre el resultado de las deliberaciones internas que se están produciendo tanto dentro de la Franja como en el extranjero: en la cadena CBS se mostraron inclinados a dar su beneplácito al plan, mientras que en la BBC comentaron que “seguramente rechazarán el acuerdo porque ignora los intereses del pueblo palestino” y avanzaron que el responsable militar de Hamás en Gaza, Ez al-Din al-Haddad, favorece continuar con la lucha. En lo que coincidieron siempre fue en asegurar que “revisarán todos los puntos con buena fe” y que comunicarán su opinión oficial este miércoles.
La presión sobre Hamás es máxima. Su rival doméstico, la Autoridad Palestina, mostró ayer su acuerdo con la creación de “un estado Palestino no militarizado” y agradeció “los esfuerzos sinceros y determinados” del mandatario republicano para poner fin al eterno conflicto de la región.
Y es evidente que el apoyo a la proposición de Trump es prácticamente unánime en todo el mundo. Incluso entre políticos que, como el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, han abogado por el reconocimiento de un Estado de Palestina que no se garantiza en el plan de paz y que Tel Aviv continúa rechazando. “Es la hora de que cese la violencia, se produzca la inmediata liberación de todos los rehenes y se dé acceso a la ayuda humanitaria para la población civil”, afirmó el líder socialista.
En una línea similar se pronunció el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, quien subrayó “el importante papel que juegan los países árabes y musulmanes para lograr un alto el fuego y una paz sostenible en Gaza”. Sin duda, la influencia que los países del entorno geográfico y cultural pueden ejercer es clave. Y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Catar, el principal mediador, recalcó que Hamás está estudiando el plan “con responsabilidad”.
Ocho países musulmanes -entre los que se encuentran el propio emirato, líderes regionales como Arabia Saudí o Turquía, vecinos como Egipto y Jordania, y Estados tan distantes como Indonesia- reafirmaron en un comunicado su “compromiso a trabajar con Estados Unidos para poner fin a la guerra en Gaza a través de un acuerdo integral que garantice la entrega sin restricciones de suficiente ayuda humanitaria, ningún desplazamiento de los palestinos, la liberación de rehenes, un mecanismo de seguridad que garantice la seguridad de todas las partes, la retirada total de Israel, la reconstrucción de Gaza y la creación de un camino para una paz justa sobre la base de la solución de dos Estados, bajo la cual Gaza se integra completamente con Cisjordania en un Estado palestino de conformidad con el derecho internacional como clave para lograr la estabilidad y la seguridad regionales”.
DIVISIÓN EN LA FRANJA
Eso sí, en declaraciones a la cadena Al Jazira, el primer ministro catarí, Mohammed bin Abdulrahman bin Jassim Al Thani, señaló que el plan de paz “se encuentra aún en su etapa inicial” y que, por lo tanto, requiere “aclaraciones y discusión”.
Por su parte, según los periodistas gazatíes que continúan ejerciendo la profesión en la Franja, publicando informaciones tanto en medios internacionales como en redes sociales, la población palestina está dividida en torno al plan propuesto por Trump.
Por un lado, la mayoría abraza la esperanza de que el sufrimiento que la guerra provoca toque a su fin; por otro, muchos desconfían de que Israel cumpla la promesa de retirarse si Hamás devuelve a los rehenes y abandona las armas y rechazan vivir en una Gaza ocupada.
“Queremos que la guerra termine, pero queremos que el ejército de ocupación que mató a decenas de miles de nosotros salga y nos deje en paz”, resumía Salah Abu Amr, de 60 años, padre de seis hijos de la ciudad de Gaza. “Esperamos que el plan ponga fin a la guerra, pero no estamos seguros de que así sea, ni se puede confiar en Trump ni en Netanyahu”, sentenció.
SIGUE LA OFENSIVA MILITAR
En cualquier caso, el Ejército israelí continúa con su ofensiva en territorio palestino a la espera de que Hamás responda a Trump.
Este martes volvió a arrojar pasquines pidiendo la evacuación de Ciudad de Gaza -”la batalla contra Hamás es decisiva y no terminará hasta que sea derrotado”, se leía en ellos- y uno de los mandos militares, el teniente general Eyal Zamir, visitó la localidad para inspeccionar unas operaciones que, en su opinión, “generan nuevas oportunidades y acercan a Israel a la consecución de los objetivos de la guerra”.