Israel aprueba la ocupación militar de Gaza y convoca a decenas de miles de reservistas
El ejército hebreo se prepara para realojar a los palestinos en un reducto y controlar la entrada de ayuda con contratistas privados de EE UU


Publicado el 06/05/2025 a las 07:56
El Gobierno de Benjamín Netanyahu ha acordado dar una vuelta de tuerca definitiva en su estrategia militar en La Franja. Las incursiones del ejército que han sido constantes desde octubre de 2023 se acaban y darán paso a una ocupación en toda regla. La operación ha sido gráficamente expuesta como la “conquista de Gaza” en un plan que el gabinete de seguridad hebreo aprobó ayer de madrugada.
Las tropas tomarán el control del territorio y lo retendrán para Israel. No habrá repliegue ni retroceso. Las nuevas directrices rompen con las reglas de la guerra anteriores y dinamitan todo resto del contenido que Hamás acordó con Benjamín Netanyahu, antes de que Trump se instalase en la Casa Blanca, y que vinculaba la liberación de los rehenes al hecho de que los soldados abandonasen Gaza. El ministro de Finanzas, el ultra Bezalel Smotrich, afirmó ayer sin ambages que “por fin van a ocupar” la Franja y pidió a todos, políticos y ciudadanos, que no teman la “palabra ocupación”.
La Unión Europea apeló de inmediato a la “moderación” de Israel para evitar un baño de sangre mayor sobre la población civil. Los bombardeos se han cobrado ya más de 52.000 vidas. “La Unión Europea está preocupada por la prolongación prevista de la operación, que provocará más víctimas y sufrimiento para la población palestina”, declaró un portavoz comunitario. A juicio de Bruselas, “la negociación es la única vía para el retorno de los rehenes y el cese de todas las hostilidades”.
LLAMADA A LOS RESERVISTAS
El gabinete de seguridad quiere llegar y quedarse lo antes posible. El Estado Mayor convocó esta semana pasada a decenas de miles de reservistas. Imágenes tomadas ayer mismo mostraban caravanas de coches con voluntarios entrando en los cuarteles. Otros han sido citados para los primeros días de junio. Las fuerzas israelíes tienen en total 465.000 reservistas.
Todo apunta a que la operación comenzará inmediatamente después de la visita del presidente estadounidense, Donald Trump, a Arabia Saudí, Catar y Emiratos Árabes Unidos entre el 13 y el 16 de mayo. El líder republicano quiere reunirse con los seis líderes del Consejo de Cooperación del Golfo en Riad para fortalecer la “cooperación política y económica”.
Netanyahu no quiere que la escalada bélica en La Franja perturbe esta pequeña gira de Trump, a quien ha invitado a hacer escala en Israel. Muy al contrario, prevé aprovechar su presencia para presionar a Hamás a entregar a los rehenes, o al menos a ocho de ellos como gesto de distensión hacia un acuerdo. El primer ministro advirtió ayer a la milicia que es su última oportunidad. Si el Air Force One presidencial parte hacia Washington de vacío, la ocupación comenzará sin paliativos. La operación se llama Carros de Gedeón y no acabará hasta la “derrota total” de los insurgentes islamistas. Gedeón, nombre de un profeta, suele interpretarse en la raíz hebrea como el guerrero que destruye a sus enemigos o humilla al oponente.
El portavoz de las Fuerzas de Defensa, Effie Defrin, señaló que el objetivo del Estado hebreo es doble: reducir a la nada toda la infraestructura de Hamás y liberar a los rehenes que quedan en sus manos. Sin embargo, una mayoría de familiares de los secuestrados opina todo lo contrario y apunta a que un recrudecimiento de la guerra acabará con sus posibilidades de supervivencia.
REPARTO DE ALIMENTOS
El Ministerio de Defensa trasladará a los palestinos al sur de La Franja para disponer de todo el escenario bélico. Irán a Ráfah, y alrededor las tropas establecerán una cinta de terreno de “seguridad”, limpia, un corredor por el que únicamente transitarán las patrullas, con el fin de aislar por completo a Hamás de la población gazatí.
También está previsto reanudar la entrada de ayuda humanitaria, que lleva dos meses suspendida. Los primeros camiones podrán cruzar la frontera en breve pero con cuentagotas, aunque una fuente del Gobierno afirmaba ayer que “actualmente hay suficientes alimentos en Gaza”. Así lo asume también el gabinete de seguridad, pese a las denuncias de la ONU y otras organizaciones civiles sobre la hambruna que atenaza a los gazatíes, y las imágenes de desesperación delante de las cocinas sociales.
El plan de ocupación israelí establece condiciones muy estrictas para el abastecimiento. Toda la ayuda ingresará en Gaza bajo la supervisión de militares y grupos de contratistas privados estadounidenses que se encargarán de registrar cada convoy y escoltarlo hasta los centros de distribución. A cambio de restablecer el transporte, impone como máxima que Hamás no pueda acercarse a los paquetes de ayuda. Incluso la identidad de cada familia civil será verificada antes de recoger sus alimentos. Dice el Gobierno que así evitará que la milicia se apoderé de suministros, comercie con ellos y obtenga beneficios para sostener a su gobierno en La Franja.
El ejército ya domina ahora mismo amplias zonas de Gaza, aunque los desplazados tenían la esperanza de regresar en algún momento a sus poblaciones. El nuevo planteamiento diluye por completo esta posibilidad. Alrededor del 70% de su superficie ha sido declarada como zona roja, ya que forma parte del radio de acción donde las fuerzas están desplegadas para combatir a Hamás. Eso implica que cientos de pueblos y campamentos han sido evacuados y cientos de miles de refugiados se hacinan en campamentos insalubres.