Francisco Javier Bustillo, cardenal navarro que participará en el cónclave: "Humanizó la Iglesia sin banalizarla ni desacralizarla"
Con orígenes en Arre (Valle de Ezcabarte), será uno de los cinco cardenales franceses convocados al cónclave. Se lleva el recuerdo de ser el anfitrión, en diciembre en Córcega, en el último viaje fuera de Roma del papa Francisco


Actualizado el 27/04/2025 a las 14:26
El 15 de diciembre la imagen del papa Francisco recorriendo por unas horas Ajaccio, la capital de Córcega, la isla francesa en el Mediterráneo, quedará en la retina. Fue a la postre su último viaje más allá de Roma días después de declinar la participación en la reapertura de la catedral de Notre Dame en París. Las fotografías reflejan la alegría del pontífice entre el pueblo corso, que se volcó desde la bienvenida hasta la partida. Y también la del particular guía, Francisco Javier Bustillo Rípodas (Pamplona, 23 de noviembre de 1968), el obispo de Ajaccio y uno de los miembros más jóvenes del colegio cardenalicio que en unos días, tras los funerales y entierro de Francisco en la basílica de Santa María la Mayor, se reunirá para elegir a su sucesor como obispo de Roma. Formará parte de la delegación de la Conferencia Episcopal de Francia, país del que tiene la nacionalidad, pero sin olvidar su condición de navarro de origen. Tierra a la que vuelve cada año para visitar a su familia. En Arre (valle de Ezcabarte), reside su madre y muy cerca sus tres hermanos.
Bustillo, franciscano conventual formado en Elizondo, Lekaroz (Baztán) y Padua (Italia), fue nombrado obispo por el Papa Francisco en 2021 y elevado a cardenal dos años después. Al otro lado del teléfono, ya en Roma para la despedida del Papa, habla desde la “pena de la ausencia” y el “reconocimiento por su presencia”. “El día de Pascua bendijo a su pueblo y pasó en medio de él, cuando le condujeron por la plaza de San Pedro. Y un día después inició su peregrinación ante los brazos del Padre. Nos deja un mensaje de libertad y de fuerza, de fraternidad, amor y respeto. Fue alguien que humanizó la iglesia, pero sin banalizarla ni desacralizarla, y fue importante ante un mundo fracturado y dividido. Un profeta de la paz y de la fraternidad”, enumera sobre la figura del pontífice a las horas de su fallecimiento. Cuando se sabe objeto de la curiosidad mediática.
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Personalmente recuerda al Papa que le nombró Obispo y le nominó como Cardenal meses antes de entregarle el birrete y el anillo de príncipe de la Iglesia. “Tuvimos lazos estrechos y compartimos la visión de la Iglesia y deja un patrimonio humano y espiritual muy importante. Mensajes como el respeto al ser humano, la esperanza y la alegría de la fe. Algo que repetía a los sacerdotes y a los cristianos. Que estuvieran alegres, pero no desde la superficialidad o con una alegría fingida, sino por compartir la alegría de creer”, vuelve sobre ideas que escuchó a Francisco en sus encuentros desde 2021.
También regresa al viaje de hace cuatro meses. Al encuentro en Córcega. El primero de un papa a la isla. “Si me tengo que quedar con algo de esa relación que hemos tenido es con el viaje que vivimos y preparamos a fondo. Fue un momento fundamental y precioso en mi vida de obispo y de pastor. Y acogerle en mi tierra como obispo y acompañarle en medio del pueblo y verle que estaba agusto, que estaba bien en medio de la gente, es una satisfacción y un testimonio para mi vida y que puede hacer prueba de proximidad y de benevolencia, amistad y comunión con la gente”.
Y no esquiva la pregunta sobre el cónclave que le espera. “No tenemos que tener una visión política. Lo cierto es que habrá tradicionalistas y progresistas. Es normal, porque no somos un secta ni somos clones. Es justo que haya diversidad entre los 130 que podamos votar, pero también es verdad que no tenemos que hacerlo por nosotros ni en función de esas ideas, sino por el bien de la Iglesia y de los cristianos. Tenemos que salir de esa mentalidad y de los intereses políticos y no mirar tampoco al pasaporte, sino hacer un ejercicio de responsabilidad por el bien de los católicos. De todas las personas. Y rezar”, concluye ante la cita todavía sin fecha y sobre la que le “persiguen” los periodistas franceses, desvela.