El Papa Francisco organizó su propio funeral, más sencillo: “El ritual lo estreno yo”
Acorde con el espíritu de su pontificado, las exequias de Francisco seguirán un ritual simplificado encargado por él mismo, aunque mantiene la estructura de tres estaciones


Actualizado el 21/04/2025 a las 20:50
Como con casi todo en la Iglesia, hasta para organizar su propio funeral se propuso y logró Francisco hacer una reforma. Las exequias del pontífice argentino se regirán por un protocolo y una liturgia renovados, caracterizados por una búsqueda de la sencillez, dentro de lo que cabe.
En diciembre de 2023, tras superar una bronquitis que obligó a suspender un viaje apostólico a Dubái, Francisco reveló a través de un canal de televisión mexicano que su funeral y entierro iban a ser diferentes a los de sus predecesores. “Y bueno... el ritual lo estreno yo”, añadió con buen humor.
“Estuve con el ceremoniero preparando el rito de los funerales del Papa. Lo simplificamos bastante”, adelantó en aquella ocasión, que aprovechó para anunciar que sus restos mortales no descansarán en la cripta vaticana, debajo de la basílica de San Pedro, sino en la basílica de Santa María la Mayor, en Roma.
El ceremonial se ha seguido para celebrar los funerales de los papas han ido evolucionando a lo largo de la historia. La última reforma se debió a Juan Pablo II y se recogió en el Ordo Exsequiarum Romani Pontificis (Orden de los funerales pontificios romanos) aprobado y publicado en 2000. Este ‘manual’ se utilizó en las exequias de su promotor, Juan Pablo II, en 2005 y, con modificaciones debidas a la peculiaridad de sus circunstancias, en los del Papa emérito Benedicto XVI en 2023.


Si aquel Ordo ya se perfiló con afán de simplificar las exequias papales, el nuevo ha ido un paso más allá en la misma dirección. La nueva edición del Ordo Exsequiarum Romani Pontificis fue aprobada por Francisco el 29 de abril de 2024 y editada por la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, en un volumen bastante grueso -437 páginas- y cuyo primer ejemplar fue entregado a Francisco el 4 de noviembre de aquel año.
Detalló entonces L’Osservatore Romano que las exequias papales mantienen su estructura tradicional de tres estaciones: la residencia del Papa, la basílica de San Pedro y el lugar del entierro, pero las tres han sido simplificadas. En la primera, la constatación de la muerte del pontífice ya no se hará en la habitación del difunto, sino en su capilla privada. El cuerpo no descansará dentro de tres féretros, metidos uno dentro del otro, de ciprés, plomo y roble. Ahora será depositado inmediatamente en uno solo, de madera. Además, se elimina un paso intermedio por el palacio apostólico.


En la segunda estación, el cuerpo será llevado a la basílica de San Pedro. Durante la veneración pública, el cuerpo se exhibirá dentro del ataúd abierto, sin catafalco, esto es, “ya no en un féretro alto”. En la tercera estación, la del entierro, se han incluido los procedimientos necesarios para el caso de que la inhumación sea en un lugar distinto a la basílica de San Pedro y su cripta. Y precisamente este es el caso que se va a dar ahora.
Aunque solo 92 de los 266 papas que ha tenido la Iglesia Católica están sepultados en el Vaticano, lo cierto es que los más recientes, todos los sumos pontífices del siglo XX y XXI yacen allí, cerca de la tumba de San Pedro, bien en la cripta o en la propia basílica. La única excepción es León XIII, fallecido en 1903, pero cuyos restos fueron trasladados en 1924 a la basílica de San Juan de Letrán.
En la misma entrevista en la que comentó su intención de simplificar los funerales papales, Francisco reveló dónde le gustaría ser enterrado. “Ya está preparado el lugar. Quiero ser enterrado en Santa María Mayor”, explicó. El Pontífice recordó su devoción por el icono bizantino de la Virgen Salus Populi Romani que se custodia en esa iglesia, ante el que rezaba antes y después de sus viajes. “Es mi gran devoción. Antes -de ser elegido Papa-, cuando venía a Roma, siempre iba ahí el domingo por la mañana. Sí, hay una ligazón muy grande”, explicó.
Santa María la Mayor, a unos 4 kilómetros del Vaticano, no es una iglesia cualquiera. Es una de las cuatro basílicas mayores, los cuatro templos católicos de mayor rango, junto con San Pedro, San Juan de Letrán y San Pablo Extramuros. Santa María la Mayor fue residencia temporal de los papas a su regreso a Roma, tras el fin del papado de Aviñón, debido al mal estado en el que se encontraba el Palacio de Letrán y antes de su instalación definitiva en el Vaticano. Los restos de siete pontífices descansan en este templo monumental: Onorio III, Nicolás IV, San Pío V, Sixto V, Clemente VIII, Pablo V y Clemente IX. Francisco I será el octavo.



