Así se elige al nuevo papa

El colegio cardenalicio se encarga de los asuntos ordinarios de la Santa Sede y de organizar el cónclave en el que se elegirá al sucesor del papa Francisco

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La fumata blanca anuncia la elección del nuevo papa
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Diario de Navarra

Publicado el 21/04/2025 a las 11:04

Cuando el Papa muere, la Iglesia católica queda sin su cabeza o máximo representante. En la situación llamada ‘régimen de sede vacante’ toma el timón el Colegio Cardenalicio, pero sus poderes se limitan a tramitar los asuntos pendientes, preparar los funerales y el entierro del Pontífice difunto y organizar el cónclave encargado de elegir al sucesor. Los 138 cardenales menores de 80 años se reunirán en el cónclave para elegir al sucesor del Papa Francisco. Hay hasta ocho cardenales españoles en esta lista, y uno es navarro.

CÓNCLAVE

Después de 15 días, cardenales de todo el mundo se reunirán para elegir al nuevo Pontífice.

La función prioritaria del Colegio Cardenalicio es fijar “el día, la hora, el modo y la forma en que el cadáver del Papa fallecido ha de ser trasladado a la Basílica Vaticana para ser expuesto a la veneración de los fieles”. Los funerales deberán celebrarse “durante nueve días consecutivos” y la inhumación habrá de hacerse entre cuatro y seis días después de la defunción.

Lo usual en los tiempos modernos es que los papas sean inhumados en la cripta de la basílica de San Pedro, pero esto no es necesariamente obligatorio.

Para elegir al nuevo sucesor de San Pedro deberán congregarse enRoma los cardenales del mundo entero menores de 80 años de edad. El cónclave, asamblea de cardenales herméticamente cerrada (con clave = con llave), tiene lugar en la Capilla Sixtina.

CARDENALES ELECTORES

En estos momentos hay 138 cardenales en la Iglesia Católica menores de 80 años. La gran mayoría, además, han sido elegidos por el fallecido Papa Francisco. Exactamente 110 de estos purpurados que van a elegir a su sucesor. Se trata de un colegio cardenalicio mucho más diversificado que hace unos años. Hay cardenales, incluidos los no electores, de un total de 94 países y la edad media que tienen los que pueden elegir al Papa es la de 69 años.

España es es estos momentos el tercer país con mayor número de cardenales, sólo por detrás de Italia y Estados Unidos. En España hay trece cardenales pero sólo seis tienen menos de 80 años y, por lo tanto, son electores en el próximo cónclave. Se trata de Antonio Cañizares, Juan José Omella, Carlos Osoro, Fernando Vérgez, José Cobo y el salesiano Ángel Fernández Artime.

A ellos se suman dos  españoles que son cardenales, pero que la Santa Sede cuenta en el país donde ejercen su destino y que también son electores puesto que cuentan con menos de 80 años.

Y uno de ellos es navarro: François-Xavier Bustillo (Francia)François-Xavier Bustillo, franciscano conventual nacido en Pamplona y obispo de Ajaccio (Córcega, Francia).

Los pactos electorales están prohibidos y los purpurados se alojan en la Casa Santa Martha, un edificio de huéspedes vaticana modernamente acondicionada en el interior del Vaticano.

NO ANTES DE 15 DÍAS, NO DESPUÉS DE 20

En principio, cualquier sacerdote puede ser elegido Papa, pero desde hace siglos los cardenales eligen siempre a uno de los suyos. Además, la elección no podrá tener lugar por aclamación, por disposición expresa del propio Juan Pablo II en la carta apostólica.

El cónclave deberá convocarse no antes de 15 días y no después de veinte días desde el fallecimiento del Papa. Para preservar al máximo el sigilo de las deliberaciones, antes del cónclave la Capilla Sixtina será rastreada centímetro a centímetro por los especialistas para detectar posibles micrófonos o “espías electrónicos” ocultos.

Mientras dure la reunión, los cardenales asistentes tienen prohibido leer periódicos y ver la televisión. Tampoco podrán escribir ni recibir cartas ni hablar por teléfono.

Para la elección no hay candidatos previos. Nada más comenzar el cónclave cada cardenal escribe en una papeleta, a ser posible desfigurando la letra, el nombre de su favorito. Mediante este procedimiento, en el curso de las sucesivas votaciones van configurándose las mayorías.

HUMO NEGRO, HUMO BLANCO

Después de cada dos votaciones, las papeletas de voto se queman. El papel se mezcla con pez, una sustancia que al arder despide un intenso humo negro.

Cuando los habitantes de Roma ven salir humo negro por una chimenea conectada al tubo de una estufa de la Capilla Sixtina saben que aún siguen sin Papa.

Si pasados tres días aún no hay resultados, las votaciones se interrumpen por un día, como máximo, para que los cardenales puedan orar y mantener “diálogos sin compromiso” con otros purpurados. Después de 28 votaciones, ya no se exige la mayoría de dos tercios de votos, sino que bastará con la mayoría absoluta.

Inmediatamente después de ser elegido, el nuevo Pontífice escoge el nombre oficial que va a usar durante su reinado y de la chimenea sale humo blanco, signo para la población de que ya hay otra vez Obispo de Roma. A continuación, el nuevo Papa es presentado a la población desde el balcón del Vaticano con la consagrada fórmula latina “Habemus Papam” (“Tenemos Papa”).

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