EE UU
Harris y Trump se miden en el primer y único debate de televisión en su combate por la Casa Blanca
Hillary Clinton, que ganó dos debates a Trump, asesora a Kamala


Publicado el 10/09/2024 a las 09:50
Solo dos veces en la historia de EE UU un debate televisivo ha sido decisivo para tumbar a un candidato: el primero, entre John F Kennedy y Richard Nixon, en 1960, y el último, entre Donald Trump y Joe Biden, hace dos meses y medio. ¿Cómo saldrá Kamala Harris del suyo esta noche frente a Trump? Cuando los candidatos se estrenaban en un medio nuevo como la televisión a color, Nixon todavía no había captado la importancia de la imagen. Apareció ojeroso y marchito, mientras que Kennedy, joven y vibrante, había tirado del maquillaje sin complejos para dar una imagen exuberante. Quienes lo escucharon por radio pensaron que Nixon había ganado, pero ya había nacido el poder de la televisión. Biden no aprendió de esa lección histórica y se presentó a la cita enfermo y cansado, después de dos viajes transoceánicos, lo que agudizó su tendencia a tartamudear y disparó la preocupación generalizada por el deterioro cognitivo de un hombre de 81 años.
A sus 59 años, Harris tiene ahora la ventaja la edad. Como ex fiscal de California está entrenada para sentarse dialécticamente ante un jurado, que en el caso de Biden-Trump fue de 73 millones de personas. Con la risa que Trump le critica ofrece una imagen más fresca que la del magnate de 78, pero Trump cuenta con imponer la ventaja física de su 1,83 metros de altura, sobre una mujer de 1,63. "Ni cajas, ni elevaciones artificiales para ponerse de pie en mi próximo debate con la Camarada Kamala Harris, eso sería como hacer trampa", advirtió en las redes sociales el pasado fin de semana.
Subrayaba el término "camarada" para insistir en la etiqueta de comunista radical que ha decidido colgarle. Tras nueve años en política, sabe que basta con repetir cualquier mentira para que empiece a sonar como cierta en el subconsciente colectivo. Su experiencia en tres ciclos electorales es su mejor ventaja. Frente a la cautela que ha guiado las siete semanas de Harris como candidata, con apenas una entrevista de televisión y dos breves de radio, su rival está acostumbrado hablar frente a las cámaras con espontaneidad, mostrando algo que la propia Hillary Clinton considera fundamental para estos debates: "confianza y seguridad personal".
La ex secretaria de Estado de Obama es la única persona que se ha enfrentado a Trump en un debate presidencial y ha salido viva para contarlo. Los críticos coincidieron en declararla victoriosa de los dos duelos que sostuvieron. De hecho, en aquellos comicios de 2016 fue la candidata más votada, aunque perdiese el colegio electoral. Reconoce haber hablado mucho con Harris para aconsejarla en este momento crítico de la campaña electoral recomendándole la importancia de, "sentirse cómoda", algo que Harris no mostró durante la entrevista de televisión que concedió a CNN hace diez días.
Para Clinton la confianza emanaba de "haberse preparado, saberse todo el material". Como ir a un examen sabiéndoselo todo. La ex primera dama es considerada una mujer "muy inteligente", incluso por Trump. De Harris, el 27% de los estadounidenses no sabe lo suficiente como para poder opinar, según la última encuesta del New York Times. Ese es uno de los motivos por los que para ella es tan importante esta oportunidad de presentarse ante los 80 o 90 millones de espectadores que se anticipan. Luego están los nervios, que cuando traicionan proporcionan respuestas virales. Gerald Ford metió la pata al decir que Rusia no dominaba el Este de Europa. A Al Gore le castigaron los votantes por sabelotodo, la impresión que daba cada vez que los micrófonos captaban sus suspiros y la mirada de impaciencia ante las respuestas de George W Bush.
HOJA EN BLANCO
A estas alturas hay poco que Trump pueda decir que sirva para cambiar fundamentalmente la imagen que los votantes tienen de él, pero Harris se ha beneficiado de ser una hoja en blanco y podría decepcionar fácilmente. Desde que hace diez días aceptase la nominación del Partido Demócrata en la Convención de Chicago con el discurso más importante de su carrera, ha estado preparándose intensivamente para este debate, el que Philippe Reines, que también interpretase a Trump en los ensayos de Clinton, anticipa de viva voz las respuestas del magnate.
"Nunca responde directamente, o no sabe hacerlo con sustancia", opina Clinton. Su recomendación es que le ponga "cebos" para que pierda los papeles. El multimillonario está acostumbrado a rodearse de personas serviles que no le cuestionan. Ante preguntas incómodas, se pone de mal humor. Y si se le ataca, pierde los papeles. "Como cuando le dije que era una marioneta de Putin" recordó la ex primera dama al New York Times. La respuesta de Trump fue un infantil. "¡Y tú más!", balbuceó. En precios debates ha aprendido que atacar el aspecto físico de las mujeres tiene un efecto boomerang. "Millones de mujeres lo han escuchado" le contestó con calma Carly Fiorina en las primarias de 2016.
Presumiblemente Harris le obligará a retratarse en temas como el aborto y la agenda ultra conservadora que propone el Proyecto 2025 de la Heritage Foundation. Trump atacará su historial como fiscal para retratarla como blanda en algo que preocupa a los estadounidenses, la delincuencia, y exagerará la que llega con la nueva ola migratoria de venezolanos, colombianos y centroamericanos, de la que culpa al Gobierno de Biden. Se trata de asociarla con esas políticas fallidas de las que ella debe desligarse para proponer pasar página, pese a ser parte del actual gobierno.
Al final, se tratará más de percepciones que de sustancia, pero Harris puede darse por satisfecha si sale de esta cuita sin cambiar sustancialmente la percepción de ella los votantes.